1: Hasta que te encontré.
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Hasta que te encontré.
D: 10 de Mayo del 2023.
Haarlem, municipio y una ciudad de los Países Bajos, capital de la provincia de Holanda Septentrional. Se ubica cerca de la desembocadura del río Spaarne, en el Noordzeekanaal, distante a tan solo 20 km al oeste de la capital nacional, Ámsterdam.
En Haarlem, los veranos son cómodos, los inviernos son largos y muy fríos, y está ventoso y parcialmente nublado todo el año. Durante el transcurso del año, la temperatura generalmente varía de 1 °C a 21 °C y rara vez baja a menos de -5 °C o sube a más de 26 °C.
La temporada templada estaba a poco tiempo de venir, sin embargo, el cielo estaba teñido de gris, las nubes anunciando la lluvia próxima.
Tyler sintió su cuerpo tiritar del frío, aunque 18°C no era realmente la temperatura más baja en aquel pequeño pueblo, Tyler siempre fue sensible al frío. Siempre lo sentía calando en sus huesos incluso en el verano.
El tren se movía rápidamente y se podían oír algunas voces animadas provenientes del resto de los pasajeros, pero Tyler solo oía la música en sus audífonos, mirando al cielo como era habitual.
A sus veintiocho años llevaba una vida bastante correcta comparada a lo que las demás personas de su edad hacían. No vive su vida entre alcohol, drogas, fiestas, distintas parejas sin compromiso, despertando en camas de desconocidos, hijos no deseados, responsabilidades ridículas. Él se sentía bien con su vida fijada en su trabajo como fotógrafo en una empresa muy importante, viviendo con su mascota en un buen departamento, con pocos amigos, entre libros, música, su amor por el arte y las estrellas, y un buen vino.
A pesar de que se convencía de vivir feliz y pleno, toda su vida sintió que algo le faltaba, pero no sabía qué era y miraba al cielo como si en él hubiera una respuesta.
La vida es como un invariable dado en movimiento, girando en la mano del espacio-tiempo a la espera de sacar un número al azar que desencadenaría un evento que podría o no ser irrevocable, pero que sucedería por una razón completamente desconocida para cualquiera. Los eventos al azar podían evocar dolor, lágrimas y perdidas, pero también traían consigo alegría, euforia y amor.
Tyler bajo del tren y arreglo su bufanda antes de empezar a caminar, notando la mínima cantidad de personas en la estación. Y era común, pues a las tres de la tarde muchas personas permanecían en sus empleos o escuelas ya sea en la pequeña ciudad o en la capital. Él era uno de los poco que tenía suerte de salir tan temprano de su trabajo.
El castaño sintió sus piernas entumecidas, solo habían sido quince minutos de la capital hasta Haarlem y aun así el viaje se sintió extenso para él. Pero no por ello cambiaría sus planes. Tyler tenía una obcecación por los libros, era adicto a ellos y simplemente no podía nunca tener uno a la mano, era fanático de lo apócrifo y ficticio, él podía sentir una conexión con cada mundo relatado en cada página de los distintos libros que ha leído.
«Stadsbibliotheek Haarlem», la Biblioteca Pública de Haarlem, un hito histórico y un lugar lleno de los mejores libros que Tyler ha leído. Desde 1986 era dirigido por una misteriosa mujer de veinticinco años, que actualmente disfrutaba de los placeres de su retiro dejando a cargo a su, también misteriosa, hija y nieta. Las tres mujeres vivían en el pueblo desde hacía años, no obstante, solo podían conocer sus nombres ya que inverosímilmente interactuaban con alguien fuera de la biblioteca y solo dialogaban sobre los libros.
Cuando Tyler atravesó las puertas de la hermosa biblioteca, era la hija de la antigua encargada quién atendía ese día. La mujer de aproximadamente unos cuarenta años le miró por unos segundos antes de proseguir con su lectura, ignorando absolutamente todo a su alrededor. Con un pequeño ‘Buenas tardes’, Tyler siguió su camino dentro del lugar.
Conocía muy bien la biblioteca, era improbable para él perderse allí e intrínsecamente conocía cada portada de cada libro. Pese a ello, cuando cruzó por pasillo seis, el último estante de la derecha, la cuarta fila en el fondo dos libros cayeron a sus pies.
Eran de pasta negra y tenía unos círculos y símbolos en rojo y su título era «After Dark». No tenía fecha, ni autor y Tyler apalabraba que nunca antes lo había visto. Pero por alguna razón los recogió y les miró embelesado.
Se dirigió a dónde la mujer que leía entretenida y le mostró los libros. La mujer escuetamente tomó una hoja de registro y anotó su nombre, junto con los nombres de los dos libros sin siquiera dirigirle la palabra y cuando terminó de escribir en el registro prosiguió con su lectura. Tyler, familiarizado con la actitud de la dama sonrió en gratitud y se retiró en sigilo.
Lo que Tyler no sabía era que esos libros serían un cambio en su vida, donde el destino, el espacio, el tiempo y las estrellas se convirtieron en un factor agridulce en su vida.
Ámsterdam.
F: 09 de Junio del 2023.
D: 10 de Junio del 2023.
Un mes después de que obtuvo aquellos libros, él estaba enamorado, se había enamorado de la historia y del personaje principal. Ella era simplemente extraordinaria. Ya había leído ambos libros y no había queja alguna sobre lo leído, pero había quedado en suspenso, él tenía el vaticinio de que tenía que haber una tercera parte ¡no podía simplemente concluir así!
Bebió de su «Bubble Tea» mientras abultaba sus labios en un puchero inconsciente, su atención vertiéndose sobre la persona que se sentó frente a él y comenzó a hablarle vigorosamente.
—Oh, querido Tyler, si tan solo hubieras visto todo lo que ocurrió con el chico nuevo. Eso fue un desastre, incluso le arrojo la bebida encima a Rebecca y aunque ella no enloqueció ¡Mhpm! El director vaya que si lo hizo—le narró la pelinegra mientras masticaba las frituras que fehacientemente había comprado en alguna de las máquinas expendedoras del edificio.
Tyler rio y miró a su amiga, esperando a que continuara su charla.
Jenny Kim era una de sus mejores amigas, hija de una directiva y accionista de «CJ E&M». Ella indistintamente era una accionista y esperaba ser pronto parte de la directiva de la empresa donde ambos trabajan, siendo está la empresa «AGUS» fundada y dirigida por August Miller.
La empresa «AGUS» había iniciado en Ámsterdam y con el pasar de los años se extendió por todo el territorio europeo, convirtiéndose en una de las empresas de mercadería y publicidad más grandes y cotizadas. Sin embargo, August Miller siempre se hallaba en la oficina principal que era justo allí en Ámsterdam e infrecuentemente visitaba las demás sucursales, ya que el hombre sentía un gran cariño por el lugar donde todo comenzó y Tyler compartía ese mismo sentimiento, por esa razón no le importaba viajar de Haarlem a Ámsterdam solo para laborar.
—El pobre chico está exacerbado, es su primer día. No deberían fastidiarlo—musita Tyler suspirando. Sentía lástima por aquel chico nuevo, pues él mismo sabía cómo era esa conmoción de ser el nuevo’. Y aunque en su caso el punto de vista fue distinto al del chico del que se hablaba, no podía evitar sentir empatía—. ¿Cómo se llama?
—Sam o algo así, lo cierto es que el chico es adorable. Me provoca abrazarle como a un peluche de felpa.
—Le sacarás el alma con uno de tus abrazos mortales, cálmate—la pelinegra le miró mal y rodó los ojos—. ¿Dónde fue Rebecca?
—Debe estar a punto de salir de su última sesión de fotos. Sospecho que la harás ir a aquella biblioteca a buscar otro libro de esos con los que te viciaste.
—No entenderías, Jenny. La protagonista es..., es lo más increíble que hay. Viene de las estrellas y está deambulando por la Tierra buscando a su verdadero amor, a su luna pérdida. Ella es todo con lo que yo sueño.
—Todos anhelamos tener un amor hermoso de un libro, pero no por eso reduciremos nuestra existencia a eso. Deberías tratar de salir con alguien.
—No. Mi corazón es suyo, no puedo dejarla ir.
—Si no fuera tu amiga pensaría que estás loco. Es solo un personaje de ficción, no existe y no hay nadie en este universo como ella.
Tyler iba a replicar cuando la silla a su lado es arrastrada y luego el peso cae haciendo rechinar las patas de esta contra la cerámica pulida del suelo.
—¡Hey! Estoy agotada—Rebecca se sienta al lado de Tyler, soltando una debilitada exhalación—. Ser modelo no es fácil, es demasiado aplastante.
Rebecca Park era la otra mejor amiga de Tyler, ella era modelo y cara principal de la empresa. Bastante admirada y suspirada porque ella era realmente atractiva. A sus diecinueve años inició su carrera de modelo en la empresa, siendo uno de los miembros más antiguos y que está desde el rudimento, desde que solo era un pequeño edificio casi en ruinas dirigido y mantenido por un chico aún bisoño de veinticuatro años.
Rebecca y Tyler eran los miembros más vetustos, mientras que Jenny solo había entrado hace cuatro años a la empresa.
—Claro, una cara bonita no es fácil de tener—dice Jenny cáustica. Rebecca le saca la lengua en un acto infantil.
—¿Iremos a la biblioteca?—averigua la pelirrosa hacia su amigo.
—Uh, si no es molestia—la contraria negó y Tyler sonrió—. Realmente necesito este último volumen.
—Entonces, vamos por él—indica levantándose de su puesto e inmediatamente Jenny se alarma.
—¿Piensan irse ahora? Tyler aún tiene pendientes acá en la empresa y tú Rebecca, aunque hayas cumplido con la sesión, deberías ir a ver tus horarios de mañana con tu mánager—dijo Jenny mirándolos a ambos con el ceño fruncido.
—Tyler solo debe llevar unos papeles, le diré a mi mánager que los lleve por él. Y sencillamente puedo recibir mis horarios por un mail, así que no hay necesidad de quedarse—responde la pelirrosa con una sonrisa inocente.
Jenny rueda los ojos y se levanta de su puesto.
—Bien, váyanse. Pero después no quiero oír quejas si les amonestan.
—¡Relájate!
Y Jenny se irritó más al escuchar aquello, por lo que abultando sus labios en un mohín y pateando el suelo se fue soltando blasfemias dirigidas a ambos mayores.
—Te encanta molestarla—alega Tyler y Rebecca ríe mansamente mientras asiente.
Haarlem.
F: 09 de Mayo del 2023.
D: 10 de Mayo del 2023.
‘Lo siento, no existe tercera parte de ese libro. El sistema ni siquiera los tiene registrados, chico. No es necesario que los devuelvas, puedes quedartelos’ fueron las palabras claras de la bibliotecaria cuando Tyler y Rebeca llegaron al lugar y averiguaron por la tercera parte de aquel dichoso libro.
Tyler gimió infeliz por la respuesta y Rebecca sintió pena por él al verlo tan afectado por la noticia.
¿Así terminaría? ¿Acaso nunca sabría si la chica de las estrellas encontró a su Luna? Que fiasco, su suerte era infausta.
Rebecca intento alentarlo mientras la misma conducía para llevarlo a casa, sin embargo, no pudo lograrlo por completo, así que con una sonrisa de comprensión se despidió de él cuando lo dejó en su departamento.
Tyler suspiró en la soledad de su departamento, sonriendo cuando su mascota, un hermoso cachorro de Pomerania, le recibió dándole besitos y moviendo venturosamente su cola.
—¿Me extrañaste? Papá también te extraño mucho. ¿Qué tal si tomo un baño, comemos y luego te leo algo?—le dialogó al cachorro como si pudiera entenderle, aun así cumplió con lo dicho.
Se sirvió una copa de vino y llevó consigo unas croquetas de carne que tanto amaba su cachorro, y con música a bajo volumen y sentado en la terraza de su habitación sacó aquel libro, el pequeño cachorro en sus piernas.
—Bien, empecemos...
Ella era una chica de las estrellas, en el cielo se le podía encontrar como la estrella más pequeña y solitaria. Su brillo era tenue, una pequeña y olvidada «Formalhaut» que nadie le miraba debido a que su luz se estaba apagando. Ella deseaba amor, pero allí no encontraba a su amor destinado, a su Luna.
Una noche descendió del cielo a la Tierra, decidida a encontrar a su Luna, sin embargo, aunque pasará por miles de aventuras, ayudando a muchas personas en su camino, el tiempo continúo pasando frente a sus ojos sin poder hallar a su Luna.
La noche paso vertiginoso y pronto el cachorro se quedó dormido, y él también lo haría, así que dejó a su pequeño en su cama. Él se fue a la propia con el libro aún entre sus manos, suspirando de nuevo.
—Yo quisiera ser tu luna, chica de las estrellas... Mi amada Juliette quiero ser a quién has estado buscando... pensó amargamente.
Cerró sus ojos, una lágrima deslizándose por su mejilla y una sonrisa en sus labios.
Qué duro era estar solo y amar a alguien que no existía.
Desconocido.
F: 09 de Mayo del 2023.
D: 10 de Mayo del 2023.
Había una gran diferencia entre el amor en la vida real y en los libros. En los libros había muchos momentos fastuosos, donde los protagonistas se agarrotaban en su amor hasta que sus corazones ardieran en la hoguera de la placidez, honestidad, respeto, ternura e ímpetu; donde de alguna forma u otra podían estar juntos, aunque al final se distancien por distintas situaciones o acaben toda su vida juntos con sus almas entretejidas. En la vida real, los primeros días eran hermosos, pero luego está el gran problema de: Esto no es como imaginé que sería. Llega a ser latoso y doloroso, delusorio en todas sus formas, simplemente desdichado.
Pero eso solo era el dictamen propio de Tyler tras años de soledad.
Tyler se removió en la cama. De repente sentía un peso sobre su cadera; hacia algo de calor mezclado con un frío sutil, no era desagradable, pero si poco común para alguien que duerme en una cama grande vacía y helada, porque su cama siempre estaba helada. Con pereza abrió los ojos, tallando estos con sus manos.
¿Qué. Diablos. Era. Esto?
Gritó como si alguien le estuviese asesinando y se cayó de la cama que notó no era suya, en realidad toda la habitación no era suya. Pero lo que lo alteró fue la chica en la cama ¡¿Cómo demonios ella estaba ahí anteriormente abrazándolo?! ¡Ella no existía!
“Duh, tarado es un sueño” se auto amonestó sintiéndose como un imbécil.
La chica en la cama abrió los ojos por completo al despertarse por el escándalo y se sentó en esta, mirando a la nada por unos minutos antes de conectar su mirada con la contraria.
Para ser un sueño esto es muy realista. No se esperó que la chica se cayera de la cama y le mirará casi despavorida.
—¿Q-Quién e-eres y c-cómo entraste?
—¿Eh?
—¿Uh?
Parecían un par de idiotas.
—Yo... ¿Esto es un sueño?
Deberían darle un premio por ser el idiota más grande del mundo y por dar las mejores respuestas.
—¿Sueño?—debatió la rubia mirándole con reconcomio—. ¿Me has visto cara de tonta?
—¡No! Es que yo no sé cómo llegué aquí. Y-Yo estaba en mi habitación y... El libro, ¡el libro!—se levantó apresurado hacia la cama, la pelirrubia moviéndose a un lado en el suelo. Tyler revolvió las sábanas sin encontrar el dichoso libro—. Oh, Dios, no, no, no, no...
—Necesito que te vayas, solo vete—espeta la de orbes grisáceos con destellos azulados en estos.
—No puedo irme, ¡no sé dónde estoy! ¡Ni siquiera sé si eres real!—la contraria le miró desconcertada, sintiéndose mal por él cuando lo vio formar un puchero en sus labios con el pánico inundarle de pies a cabeza.
—Hey, no vayas a llorar. No sé de qué hablas, esto es real—arguye levantándose del suelo, no muy segura sobre si acercarse o no.
—Tú eres Juliette Jensen.
—¿Cómo sabes mi...?
Y el mutismo fue sepulcral cuando Tyler dijo:La chica de las estrellas.
Todo parecía un mal, un muy mal chiste.
—¿Qué diablos? ¿C-Cómo sabes eso?—Tyler le miró entre asustado y fascinado.
En persona, materializada, era mucho más hermosa que en las ilustraciones del libro.
—Tú eres el personaje de un libro, tú no existes, tú...—“Eres el amor de mi vida” quiso decir, pero eso lo guardó para sí mismo ya que solía ser bastante teatral con sus palabras.
—¿Esto acaso es una broma?
—¡No, no lo es! Parece una mentira, pero digo la verdad, lo juro. S-Si existen las chicas de las estrellas, ¿p-por qué no alguien que al parecer viajo por un maldito libro? ¿No podrías creerme?
—¿Dónde está el gas pimienta cuando se necesita?—Tyler retrocedió asustado por aquel comentario, sin embargo la chica le sonreía ligeramente—. Está bien, ¿quizás tienes un punto? Ugh, no lo sé. ¿Un libro...? ¿Yo personaje de un libro? ¿Seguro que no eres un drogadicto o algo así?
—¡Se más educada! No me conoces y me tratas de esta forma. Estoy perdido, no sé dónde estoy, ni cómo llegué aquí y perdí mi libro. Sé más considerada—Juliette río y Tyler sintió derretirse ahí mismo, su risa era armoniosa y candorosa.
—Bien... Um, esto es extraño, pero supongo que te creeré por ahora. Pero si intentas algo malo te abstendrás a las consecuencias. Iré a darme un baño, espera por mí abajo. Ya hablaremos.
E-Está bien.
La locura había iniciado.
Todos tenemos una razón para vivir, así que no te rindas.
A. S
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