10: Atrapada en tu propio pequeño mundo.
10
Atrapada
en tu propio pequeño mundo.
Haarlem
[Libro]
F:
23 de Mayo del 2023.
D:
24 de Mayo del 2023.
Juliette no iba a
volver a beber de nuevo en su vida. En el momento todo era divertido, pero al
día siguiente la resaca era la peor parte de todo, sentía que la cabeza le iba
a explotar en cualquier momento, además de las ganas de vomitar.
Pero, había algo
bueno y eso era despertar con un dormido Tyler a su lado. Este dormía
plácidamente de lado, frente a ella; su cabello estaba alborotado y cubriendo
parte de sus párpados cerrados y un puchero adornaba sus labios. Una de las
piernas del castaño estaba sobre su cadera y la otra se enredaban con sus
piernas. Tyler dormía extraño, parecía incómodo, pero en realidad dormía muy
cómodo y eso Juliette lo notó en ese momento.
Se atrevió a
acercarse aún más a él para enterrar su rostro en el espacio entre su cuello y
hombro.
Tyler olía
delicioso y el calor que desprendía era mágico.
—Sé que estás
despierta y olisqueándome, Jensen.
La voz matutina de
Tyler era más que perfecta a sus oídos. La pelirrubia río ligeramente sin
querer salir de su escondite.
—¿Cómo estás?—inquiere
preocupado al recordar su estado la noche anterior.
—Siento como si me
hubiesen golpeado varias veces la cabeza—admite ronroneando cuando Tyler
cepilla sus cabellos con su mano—, pero nada que tu calor no pueda curar—añadió
con timidez. Y juró haber escuchado el corazón de Tyler golpetear fuertemente
contra su pecho.
—Deja que busque
unas pastillas mejor.
Juliette apretó
más su agarré en el pecho del castaño, arrugando la camisa del contrario entre
sus puños, indicando que no quería que se alejara si un centímetro más.
—Juliette, déjame
ir.
—No. Espera un
rato.
—Te golpeare la
cabeza si no me dejas ir.
La pelirrubia le
soltó finalmente y Tyler río victorioso.
—Iré por las
pastillas, tú ve a lavarte la cara y eso. Cuando vuelva espero verte lista y
sentada obedientemente en la cama.
—Como ordene,
señor Kinn—bromeó Juliette oyendo la melodiosa risa de Tyler hacer eco en los
pasillos de la residencia.
Cuando Juliette
salió de la ducha secando su cabello, notó que primero, en su baño había
productos que no le pertenecían y en una de las sillas de su habitación había
un gran bolso que tampoco le pertenecían. Pensó que quizás fueron cosas que
llevo a casa estando ebria, pero su verdadera respuesta entró a la habitación
con un vaso de agua y pastillas.
—Toma. Te sentirás
mejor después de tomar esto—Juliette asintió y tomó las pastillas—. Um, ayer
coloque unas cosas en tu baño... Son mías—explanó al ver a la chica mirando con
curiosidad el gran bolso.
—¿Trajiste tus
cosas?
—Solo algunas que
necesitaré. Haré las cosas bien para quedarme durante un tiempo.
—¿A qué te
refieres? ¿Te quedarás conmigo? ¿Sabes cómo permanecer acá más tiempo?
Juliette lucía
ansiosa y muy, muy feliz. Tyler se acercó hasta ella y su pulgar acarició la
mejilla derecha de la menor.
—Creo que sé cómo
permanecer más tiempo acá, pero no es nada seguro. Mientras esté aquí me
quedaré contigo, espero no molestarte.
Jensen negó y le
abrazó.
—Para nada, no me
molestas. Deberías colocar tu ropa en el armario.
Antes de que Tyler
pudiera replicar ya Juliette estaba desdoblando la ropa en la silla para
colocarlas dentro del armario.
—¿Tienes hambre?—inquiere
terminando de arreglar la ropa y ve a Tyler dubitativo.
—Podría comer
algo. Esta vez traje dinero, puedo invitarte a...
—No. Yo pagaré
esta vez, la próxima lo haces tú, ¿qué dices?
—Hagamos algo,
mitad y mitad—Jensen asintió y el castaño río ligeramente—. Vamos a cambiarnos
para salir. Tengo que decirte algo importante.
—Uh, está bien.
Por cierto, gracias por aparecer anoche, de verdad que y-yo... Um, t-te
extrañé. Me cuidaste mucho y realmente te lo agradezco. Contigo todo se siente
bien, contigo yo siento que no necesito seguir las reglas de DalByeol, no
necesito a una Luna para sentirme de esta forma porque tú logras hacerme todas
estas cosas y...
—Juliette, te
quiero.
Un tono carmesí
inundó el rostro y cuello de la aludida y empezó a balbucear mientras jugaba
con sus manos, no pudiendo mirar al mayor a los ojos.
Sin embargo, con
un mohín en sus labios y un poco de valor, miró directamente a años ojos a
Tyler antes de murmurar un suave: —Y-Yo también t-te quiero, Tyler.
“Contigo todo se
siente correcto.”
Ámsterdam.
F:
23 de Mayo del 2023.
D:
24 de Mayo del 2023.
Enamorarse era
algo irrealista, era demasiado exagerado el cómo las personas solían relatar
dulces y perfectas historias de amor.
Eso era
ridículamente estúpido.
El amor romántico,
enamorarse, era de todo menos perfecto y mucho menos algo bueno.
Al menos así era
para Rebecca.
Sí, gustaba de
Agust Miller, pero no quería aceptar que ese pequeño gusto se estaba
convirtiendo en algo más grande, porque tenía miedo.
Tres largos años
tomando pastillas para dormir, para la depresión y para los ataques de pánico y
la ansiedad. Tres largos años donde siente temor al sentir que un hombre la iba
a tocar, claro, Tyler solía abrazarla, pero era por un corto período porque
Rebecca empezaba a hiperventilar y Han rara vez le tocaba por temor a hacerla
tener un ataque de pánico.
Estuvo dos días
encerrada en esa habitación, sin su teléfono, sin comer, sin ver siquiera la
luz del sol. Tal vez si aquel hombre y mujer no se hubieran equivocado de
habitación, ella no hubiera podido escapar.
—Deja de llorar,
mujer.
—Cierra la boca,
Lake—masculla Rebecca con voz temerosa y abrazándose a sí misma sobre la cama.
El pelinegro
chasqueó la lengua y arrojó su cigarrillo sobre el suelo de la sucia habitación
y se peso sobre ella para tomar un puñado de sus hebras rojizas, haciéndola
lloriquear.
—¿No aprendes a
respetar a tu hombre aún? Eres demasiado insolente para ser una mujer, se
supone que deberías callarte y obedecerme. Deberías ser tan sumisa y
encantadora, en cambio eres molesta y con una gran boca.
—Vete al infierno
¡Agh!—gimoteó cuando fue arrojada con fuerza al suelo.
Antes de que el
pelinegro volviera a patearle, la puerta fue tocada.
—¿Quién es ahora?—cuestiona
entre dientes yendo hacia la puerta y abriéndola.
Un hombre de traje
y una mujer vestida demasiado estrafalaria se hallaban allí. Ambos sonriendo
exageradamente.
—Disculpe, pero
nos dieron la llave de esta habitación. La recepcionista nos dijo que ya no
había nadie—habló el hombre.
Rebecca se levantó
del suelo y miro hacia ellos, sus ojos llenos de lágrimas y una mueca de dolor
alertó a ambos.
—¿Todo está bien?—esta
vez habló la mujer y Lake chasqueó la lengua con fastidio.
—Perfectamente,
ahora lar...
—¡Púdrete!—gritó
Rebecca corriendo hacia la puerta, empujando a Lake y a los otros dos
individuos, quienes de alguna forma retuvieron a Lake para no ir tras Rebecca.
No podía olvidar
su voz y sus gritos llamándola por su nombre y motes despectivos. Ese día llegó
a casa de Tyler e incluso fue él quien pago si taxi, y entre lágrimas y gritos
de dolor, Rebecca le relató todo a su mejor amigo.
Jamás olvidaría
ese día donde Tyler le abrazo hasta que logró conciliar el sueño. Jamás
olvidaría ese día donde el supuesto amor, le hizo daño y quebró su alma.
—Tierra llamando a
Rebecca Park.
La pelirrosa
espabiló y miró a su estilista por el reflejo del gran espejo frente a ella.
—Oh, lo siento,
Phoebe. Tengo la cabeza en las nubes, ¿qué me decías?
—Te decía que será
mejor teñirte de otro color, ya has pasado demasiado tiempo con tu cabello rosa
y se te ven las raíces. De hecho, tienes unas ojeras gigantes, ¿está todo bien?
La clave de vivir
en paz, de no preocupar a nadie, de no poner tu propio peso en los hombros de
alguien más era diciendo que todo estaba bien, que todo iba genial incluso si
era una mentira gigantesca. Así vivía Rebecca y podía decir que vivía
parcialmente en paz.
—Todo está
perfecto, solo un poco de insomnio, tomaré menos café—alegó sonriéndole a la
peliplata.
—Le diré a tu
mánager que te lleve con un nutricionista.
—No lo necesito.
—¿He pedido tu
opinión?
Rebecca rodó los
ojos. Ella tenía una estilista demasiado mandona, ¿en qué momento ella se
volvió tan autoritaria? ¿Acaso no recordaba que ella era mayor y debía tratarla
con respeto?
—Phoebe, tengo
veintiocho años y tú veintiuno, sé más respetuosa conmigo—reclamó haciendo un
mohín.
—Bien, ¿acaso he
pedido su opinión, señorita Park?
—Oh, vete al
demonio.
Ambas rieron y la
peliplata continúo arreglando su apariencia para hacerla lucir lo más pulcra
posible para la sesión de fotos que tendría para su campaña con «Louis
Vuitton».
—¿Sabes? Se
rumorea que saliste en una cita con el señor Miller—comentó Phoebe de la nada.
Rebecca carraspeó
la garganta, incómoda por hablar sobre ello, no porque no confiara en ella,
sino porque esa cita fue algo rara y un poquito incómoda por si propia culpa.
—Solo salimos a
comer a un restaurante y luego me llevo a casa. Nada más.
—Mhm... ¿Ustedes
no piensan salir o algo así?
—Estás loca—masculló
de inmediato—. No pienso salir con nadie. Miller es guapo, pero es simple
atracción.
—¿No estás
enamorada de él?
—Mi dulce y
pequeña Phoebe, el amor de ese tipo es algo falso, estúpido, irracional y
destructivo. Yo no pienso enamorarme de nadie por esa misma razón y como
consejo te digo que nunca te enamores, eso es estúpido. Si quieres vivir en paz
solo haz eso y verás lo hermosa que es la vida—alegó con una sonrisa algo
inquietante.
—Por cosas como
esas es que todos en la empresa dicen que eres inalcanzable.
Rebecca recordó lo
caballeroso que fue Miller, incluso le había abierto la puerta del coche,
arrastró la silla por ella, lleno su copa, le hablo amablemente, preguntó cosas
simples y nada incómodas, hablo de temas interesantes y divertidos, siempre
asegurándose de hacerla sentir bien. Pero cuando el rozaba su mano con la de
ella o le tocaba ligeramente por accidente, ella se alejaba abruptamente con
una mirada de terror.
Cuando la llevo a
casa le dejo colocar la música que ella quisiera y no le interrumpió en su
momento de paz, pero cuando se despedían, Miller quería dejar un beso en sus
nudillos y justo cuando tomó su mano, Rebecca lo empujó haciéndolo perder el
equilibrio y caer sentado en la acera.
Inmediatamente
Rebecca entró en pánico, quiso ayudarlo, pero en vez de hacerlo, corrió hacia
el edificio donde vivía y desapareció de la vita del peliplata.
Eso fue realmente
ridículo.
—Park.
La aludida se
estremece al reconocer la voz de Miller llamándole desde el pasillo.
Decide hacer de
oído sordos y apresurarse a ir hasta el ascensor, pero su plan fracasa cuando
Miller entra con ella al ascensor y lo paraliza.
—Deja de huir,
¿quieres?
—T-Tengo una
sesión ahora mismo, así que deje que el ascensor siga...
—Rebecca, ¿he
hecho algo mal?
Rebecca sintió su
corazón hundirse ante la mirada preocupada y apesumbrada del mayor. ¿En serio
creía que él había hecho algo mal? Eso era imposible, él fue demasiado bueno e
incluso por esa misma razón estaba aterrada. La forma en la que su corazón
latía cuando están cerca de él no era normal, ni mucho menos el cómo todo
parecía desaparecer a su lado.
—¿Qué? ¿De qué
habla? U-Usted no ha hecho nada malo, es solo que estoy apresurada y-y...
“Quiero esconderme
de ti por hacerme sentir de esta forma” su pensamiento fue un golpe para su
corazón y su cabeza. No iba a aceptar, ni siquiera mentalmente, que sentía algo
mucho más fuerte por August.
—¿Todo bien? ¿Dije
algo malo anoche? Realmente no quise tocarte sin tu consentimiento, lo tomaré
en cuenta de ahora en adelante, ¿sí? Lo siento. Solo... Solo no te alejes de
mí.
¿Por qué era tan
considerado? Dios, simplemente quiso tomar su mano y ella fue tan dramática,
sin embargo, allí estaba Miller pidiendo disculpas por haber sido todo un
caballero con ella. Ni siquiera le había besado, ni siquiera le había abrazado,
solo tomo su mano y aun así...
Sí Tyler supiera,
seguramente le entendería al principio, pero más tarde le estaría reprochando
sutilmente por su comportamiento y sinceramente se lo merecía.
—No se disculpe,
no ha hecho nada malo, es en serio. Yo soy quien lo siente, fui dramática con
mi reacción y sé que usted tiene buenas intenciones.
—¿Podrías no ser
formal? Y, no fuiste dramática, si es algo que te incomoda tienes derecho a
demostrarlo, yo lo entenderé.
“Ah, maldita sea,
que seas tan comprensivo es aún más encantador y es bastante difícil para mí”
—Igualmente lo
lamento, no debí tirarlo al suelo fue una falta de respeto. Ahora podríamos
bajar de aquí, los espacios cerrados no me agradan en lo absoluto.
Miller espabiló y
puso en marcha el ascensor mientras se disculpaba.
—No sabía que no
te agradaba, no lo haré de nuevo. Por cierto, ¿dónde demonios se ha medio Kinn?
Rebecca se exaltó
y sus manos juguetearon nerviosamente con la falda de su vestido. Agust observó
su comportamiento y enarcó una ceja.
—Él... Él se ha
enfermado, ¡sí, eso! Tyler está muy enfermo por lo que no pudo venir, su
hermano le está cuidando.
El peliplata no le
creyó, era obvio que mentía sobre que el chico estaba enfermo, pero como era la
primera vez que Kinn hacia algo así y el chico realmente no era necesario en el
transcurso de la semana ya que no tenía trabajo pendiente, dejó pasar la
mentira y le hizo creer a la chica que se tragó su mentira, aunque él no
disimulaba bien.
—Ya veo... Dile
que espero se mejore pronto, la semana entrante le toca una sesión contigo y
otras modelos, y que no alargue demasiado su enfermedad.
La pelirrosa río
nerviosa por las palabras de su jefe.
Bien, Miller no se
había tragado su mentira, era obvio, pero como lo estaba dejando pasar
simplemente se haría la tonta al respecto.
Ámsterdam
[Libro]
F:
23 de Mayo del 2023.
D:
24 de Mayo del 2023.
Tyler se sentía
como si estuviese siendo vigilado por una especie de asesina serial o una
acosadora. No tenía ni idea de que podría hacer enojar a la hermana de Byeol,
tenía que hacer las cosas bien, pero no sabía cómo hacerlo.
Todo eso era un
asco.
Lo único lindo de
todo el asunto era Juliette.
Hablando de la
nombrada, ahora ella se encontraba en la caja pagando por su desayuno en un
pequeño restaurante. Esa mañana Juliette lucía tan hermosa como siempre.
Para Tyler,
Juliette era la mismísima perfección.
Para Juliette,
Tyler era la mismísima perfección.
Juliette miraba
por sobre su hombro al castaño, alegando que lucía demasiado bien para su
gusto, atraía demasiadas miradas. Aunque ella misma no se quedaba atrás, pero
sinceramente Juliette no prestaba atención a nadie más que no fuera el castaño.
La pelirrubia
suspiró y sonrió, teniendo que despegar su vista del chico cuando su orden
estuvo lista.
—Ok, aquí está
nuestro desayuno. Muero de hambre—dice Juliette al llegar a la mesa junto a
Tyler—. Entonces, ¿qué era eso que querías decirme?
—Descubrí como es
que voy y vengo entre los dos mundos. Conocí a esta chica que sabe de todo el
asunto y ella me dijo que yo puedo viajar entre mundos debido a su hermana. Su
hermana me hace venir cada vez que tú estás mal emocionalmente y me devuelve
cuando hago algo que la hace molestar.
Juliette frunció
el ceño.
—¿Quién es esta
chica y su hermana?
“No puedo decirle
todo aún” pensó Tyler, quién suspiró y quitó unos mechones de cabello fuera de
los ojos de la contraria.
—Sé que tienes
muchas preguntas, y yo tengo y no tengo las respuestas. Te lo diré todo,
absolutamente todo, pero primero debo encontrar a alguien.
—Confío en ti,
Tyler. ¿A quién necesitas encontrar?
—A una tal Solar—Juliette
entreabrió los labios y gruñó con molestia—. ¿La conoces?
—Es una de las
pocas Lunas que ha podido sobrevivir tanto tiempo sin una estrella. Es la mano
derecha de Selenne en la empresa y una fanática loca de DalByeol, por eso no me
agrada.
—Necesito hablar
con ella, Juliette.
—¿Es necesario?
Tyler hizo un
mohín y colocó su mejor mirada de cachorro tratando de convencer a la
pelirrubia y minimizar su molestia. Supo que funcionó cuando Juliette se
sonrojó y desvío la mirada antes de decir:—Te llevaré con ella, pero me dirás
todo después. Y no quiero que te quedes con ella por mucho tiempo.
—¡Eres la mejor!—exclamó
tirándose a abrazarla fuertemente—. Te lo diré todo en cuanto sea el momento
apropiado.
•••
Solar era una Luna
solitaria porque su corazón pertenecía a alguien a quien no debía pertenecerle.
Eso solo lo sabía Selenne y Juliette.
Cada noche sentía
su corazón doler cuando veía a quien era su amor tan lejos y tan cerca a la
vez, tan brillante e inalcanzable.
—Señorita Solar—la
voz de su secretaria le hizo dejar sus pensamientos—, la señorita Juliette
Jensen está aquí. Quiere hablar con usted.
—Vaya, que
inusual. Déjala pasar.
La mujer hizo una
reverencia y se retiró. Minutos después Juliette cruzó por la puerta con Tyler
detrás de ella.
Solar le miró
desconcertada.
—No sé si
interrumpo o no, pero como me dejaste pasar supongo que no haces nada
importante, como siempre.
El tono grosero de
Juliette era común para Solar y era inaceptable para Tyler, quien le regañó
entredientes.
—Es lindo verte,
Juliette. ¿Qué te trae por acá con un acompañante?
La pelirrubia
gruñó y se cruzó de brazos.
—Sabes que por mí
no vendría acá, pero Tyler quiere hablar contigo de algo importante. Espero que
seas amable mientras yo espero por él afuera. Si escuchó algo inusual entraré y
te...
—Julie—Tyler
masculló y pellizco ligeramente el brazo de la menor para que se callara.
—Estaré afuera con
Selenne, si necesitas algo solo grita mi nombre y estaré aquí—alegó con cada
gesto demostrando su desagrado por estar en ese lugar y dejar a Tyler allí.
—No soy una
asesina, por amor a DalByeol.
La pelirrubia le
escudriñó con la mirada antes de salir de la oficina.
Tyler miró a la
menor irse y como sus manos se separaron y el frio empezó a calarle los huesos
ante la lejanía.
Tyler sabía que el
frió llegaba cada vez que estaba lejos de Juliette.
—Dime, ¿qué te
trae por aquí, chico?
—Byeol me dijo que
usted tiene las respuestas que necesito.
Solar dejo salir
una larga exhalación y río amargamente.
—¿Y tú quién eres?
—Tyler Kinn—la
pelirrosa abrió los ojos lo más humanamente posible—, la Luna masculina.
—Maldita sea, ¿qué
haces aquí? Byeol cuidaba de ti. Oh, por el amor a DalByeol, o mejor dicho de
Dal. ¿Cómo llegaste aquí?
Tyler se atrevió a
tomar asiento frente a ella.
—La hermana de
Byeol es la causante de todo—canturreo rodando los ojos—. Esto es una completa
locura, por ella los libros llegaron a mis manos, aún no sé cómo fue que hizo
para que los libros me llegaran.
—Yo creo que tengo
una idea de cómo lo hizo, pero tengo que verificar primero, pero en fin, ¿qué
necesitas saber?
—Todo lo
necesario.
—Bueno, Kinn.
Imagino que ya sabes de la separación de los mundos y que este es el original—el
castaño asintió—. Entonces debes saber que la luna de este mundo en realidad no
se llama DalByeol sino Dal.
—Dal es la hermana
de Byeol. ¿Por qué Dal se hace llamar DalByeol?
—Antes de que los
mundos se separarán, la luna era dos almas en un cuerpo: Dal y Byeol. Juntas
eran DalByeol. Tras todo el asunto que cometió Dal, Byeol se separó de ella
porque no quería meterse en todo el asunto y la abandonó. Dal aún no supera a
su hermana, la ama demasiado y por ello sigue usando el nombre de ambas juntas.
—¿Qué fue el
asunto que Dal cometió?
—¿Sabes sobre el
principio de creación de estrellas?—Tyler asintió y Solar miró por la ventana—.
Dal creó vida y ella no debía hacerlo. Fue algo que no era bueno hacer, pero
había que entenderla. Ella quería amor.
—Haces que Byeol
quede como la mala de la historia. No creo que Byeol haya abandonado a su
hermana solo para no incluirse en el error de Dal. Byeol ama a su hermana y la
extraña.
—¿Entonces por qué
no la busca? ¿Por qué no busco una solución para no separarse? Solo digo las
cosas como son—defendió mirando al castaño a los ojos.
Tyler frunció el
ceño y bufó.
—¿Dónde está la
vida que creo?
Solar sonrió y sus
dedos golpeteaban la madera de su escritorio.
—Oh, está vivo y
en este mundo. Dal le quiere mucho, ¿sabes? La creación de este ser no fue solo
culpa de Dal, también fue culpa de quién acepto ayudarle.
—¿A qué te
refieres?
—Dal no puede
tener hijos, por lo que buscó a una humana para que llevase a su creación. La
humana aceptó a cambio de encontrar el amor de una pareja y la tuvo. Dal le dio
lo que pidió.
—¿Y qué pasó con
la humana?
—Murió, dejando a
la creación de Dal huérfano a los tres años—explanó levantándose de su silla y
sentándose en el escritorio frente a Tyler.
—¿Y el padre?
—El hombre creía
que el niño era de él porque durante el tiempo en que se casó con la humana,
ella se embarazó. Cuando el niño nació, no se parecía a él en nada, tenía
algunas facciones de la humana, pero ninguna de él... Eso le hizo creer que la
humana le había sido infiel y mató a la humana y abandonó al niño en una
canasta en un río.
“¿Qué?”
—Solar..., ¿este
niño es...?—Solar pico el pecho del castaño—. ¿Dal no debió crearlo?—inquirió
aturdido. Realmente no creía en ello, pero hacia ella lo pintaba.
—Y tus padres no
debieron enamorarse tampoco—alegó haciendo que Tyler se alterará.
—Explícate porque
me estás haciendo enfadar.
—Una Luna no sale
de dos humanos, Kinn. Tú eres mitad Luna y mitad humano, un espécimen
particular que rara vez nace.
—¿Entonces uno de
mis padres viene del cielo? No puede ser—pasó sus manos por su cabello,
frustrado—, pero si ustedes movieron a las estrellas acá.
—Uno de tus padres
se ocultó muy bien. Cuando el consejo supo que uno de tus padres se quedó y
habían dado vida a la Luna masculina no les quedó de otra que dejarlos en el
otro mundo con Byeol cuidándolos, pero al parecer no hizo bien su trabajo.
—No es culpa de
Byeol que Dal sea caprichosa—masculló Kinn y Solar frunció el ceño—. Byeol
estaba haciéndolo bien, pero Dal quiso traerme y así lo hizo. Byeol no puede
hacer nada contra eso.
—Dal quería una
familia.
—¡Ya tenía una!
Tenía a las estrellas, a las Lunas ¡y a su hermana! Y por su capricho se quedó
sin nada y gente inocente murió.
—¡Tú no lo
entiendes!
—¡¿No lo
entiendo?! Por su culpa ambos mundos están en peligro, por su culpa Byeol llora
por estar lejos de ella, ¡por su culpa Juliette sufre!
—¡¡Juliette solo
es una mocosa desagradecida!! Dal le da todo lo que quiere, ¡incluso te trajo
aquí!
—¡¿De qué valió
todo lo que hizo Dal?! Perdió a la gente que le amaba, ¡ni siquiera Juliette le
quiere por más que lo intente, solo lo hace sufrir! ¡Ella solo piensa en darle
a Juliette lo que ella cree que Juliette quiere, pero no lo que ella realmente
necesita!
—¡¡Juliette y tú
fueron unos malditos errores!!—Tyler bajo la guardia y soltó un suspiro
entrecortado—. Yo..., l-lo siento, yo no quise...
—¿Qué mierda crees
que le estás gritando a Tyler?
Solar miró a
Juliette en la puerta estaba enfadado, más de lo normal y sus ojos los
denotaban al brillar en un tono morado y azul.
—Lo siento, no
quise decir eso...
—¿Error? Si
hablamos de errores tú eres uno. Una estúpida Luna decidida a guardarse
patéticamente para DalByeol, una Luna que dejó morir a su estrella solo para
serle fiel a DalByeol. Eres un error patético, Solar.
—Juliette, basta—Tyler
empujó a Juliette para salir de ese lugar—. Nadie es un error—susurró mirando a
Solar antes de irse.
—¿Qué más te dijo,
Tyler? Los escuché un poco... Hablaban de mí.
—No te preocupes,
Julie.
—No soy un error,
y-yo... Es todo culpa de DalByeol, y-yo no soy un error y n-no sé qué es lo que
está pasando, p-pero tú tampoco eres un error, Tyler.
El castaño le tomo
de las mejillas y dejo un beso en la punta de su nariz.
—No eres un
error... Nadie lo es, todo existimos por el destino, todos nacimos por una
razón que, aunque no la veamos en el momento, la hay. Tú eres lo mejor que pudo
haber nacido, Juliette. Eres lo más lindo, bondadoso, valiente y precioso que
ha nacido—Juliette se largó a sollozar en su hombro cuando le abrazó—. Eres
perfecta, Julie.
—G-Gracias, Tyler.
Tú también eres perfecto, lo mejor que me pudo pasar.
—¿Qué sucedió?—ambos
se giraron a ver a Selenne. Este portaba un traje completamente gris con una
corbata rosa. En serio ese era su color favorito.
—Nada, Selenne.
Tranquilo—Juliette le sonrió y Selenne hizo lo mismo.
Sabía que estaría
bien en manos de Tyler.
—¿No quieren que
les invité algo de comer? Estoy libre ahora.
—¿Qué dices,
Julie?
La nombrada
asintió hacia el castaño, dejando que le abrazará por la cintura.
—Vamos. Oigan, sé
que hablaron con Solar, ella a veces dice cosas para apoyar siempre a DalByeol.
Yo no odio a DalByeol, pero sé que no es inocente, en cambio Solar quiere ver
todo lo que ella hace de una buena manera incluso si tenga que asumir malas
cosas de los demás, pero no pueden culparla tampoco porque cada quien tiene su
parte de la historia. Aun así, lo siento por cualquier cosa que les haya
molestado o lastimado.
Juliette se soltó
del agarre de Tyler y saltó a abrazar a Selenne.
—¡Ya no te
preocupes! Todo está bien.
Selenne asintió
haciendo que Juliette le soltará para que se devolviera a los brazos de Tyler
que le recibieron en seguida en un abrazo desde la cintura.
Selenne sabía que
Tyler era el lugar seguro de Juliette, aunque pensara que iba en contra de los
principios de las estrellas y Lunas.
Pero él no sabía
toda la historia.
•••
—Juliette—la
aludida miró a Selenne ante el llamado—, ¿realmente estás sintiendo cosas por
él?
—No—mintió,
volviendo a posar su mirada en Tyler que se hallaba ordenando el pedido de los
tres.
—Wow, tú no sabes
mentir—Juliette rodó los ojos—. No le quitas el ojo de encima, lo vas a desgastar.
—No seas tonto,
Selenne. Él no me gusta—seguía mintiendo. Ella realmente está sintiendo cosas
por el castaño, pero no lo iba a decir en voz alta... Aún no.
—Oh, vamos, Jules.
No soy ciego y mucho menos tonto y sé que sientes cosas por él, y él por tí. Lo
cual no debería ser porque él no es tu Luna, es un humano común y corriente.
—Primero, ya lo
sé. Segundo, él no es un humano cualquiera, él es bastante único. Tercero, ya
deja el tema y calla—pidió cuando Tyler se acercó con tres tartas.
—Tarta de limón
para Selenne, una de chocolate para Julie y la mía de fresas con crema—entregó
los respectivos pedidos antes de llevar un bocado de su propia tarta a los
labios de Juliette—. ¿Quieres probar?
Juliette se
sonrojó y abrió la boca para que Tyler le alimentase. Selenne se quedó
boquiabierto al ver la escena extremadamente empalagosa.
—¿Seguros que no
quieren hablar de lo sucedido con Solar?—inquirió a ambos menores. Juliette
negó y Tyler solo hizo una mueca—. Sé que hablaban de Jules y DalByeol. Escuché
los gritos...
—Solo obtenía
información sobre cómo es que puedo viajar aquí—murmura Tyler comiendo su
tarta.
—¿Eso incluye a
ellos dos?
—Sí. Obtuve
información, pero también aún más preguntas, a medida que sé más todo se
convierten en preguntas que al parecer sus respuestas solo me generan más
dudas. ¿Cómo se supone que descubra cual de mis padres es...?—se silenció al
ver de reojo la mirada inquisitiva de Juliette—. En fin, aún tengo cosas que
hacer aquí y en mi mundo.
—¿Qué tienes que
hacer?—Tyler traga en seco y desvía la mirada—. ¿Tyler?
—Te lo diré
después, solo vamos a comer.
Juliette y Selenne
intercambiaron miradas.
Tyler no quería
decirle algo importante a Juliette.
Haarlem
[Libro]
F:
23 de Mayo del 2023.
D:
24 de Mayo del 2023.
Los tres comieron
en silencio, de vez en cuando Tyler riéndose de como Juliette se llenaba las
mejillas de chocolate mientras que Selenne les miraba expectante. Finalizado su
pequeña reunión, Selenne tuvo que volver a la empresa y ambos menores
decidieron ir a casa a descansar.
—Tyler..., ¿qué es
lo que no me estás diciendo? Se nota que es algo importante—inquirió Juliette
al entrar en la vivienda.
Tyler quitó sus
zapatos y chaqueta para dejarlos en la entrada. Posteriormente, al estar más
cómodo le miró y sonrió.
—Realmente no es
nada que debas saber por el momento, aún tengo que ahondar en muchas cosas
antes de contarte.
—Sabes que odio
las mentiras, ¿cierto?
—Lo sé
perfectamente, pero en serio no hay nada que deba decirte justo ahora. ¿Qué tal
si tomas un baño y descansas un rato? Yo esperaré aquí por tí para ver unas
películas.
Juliette hizo una
mueca y asintió, no muy convencida sobre lo que Tyler le decía. Quería confiar
en él, pero ella no podía simplemente hacerlo tan ciegamente al haber pasado la
mitad de su vida en una mentira.
Trataría de
dejarlo pasar junto con ese sentimiento desagradable en su pecho, lo haría solo
porque Tyler era bueno con ella y le había demostrado que solo quería lo mejor
para ella. Juliette confiaría en él esta vez.
•••
—¿Siempre miras de
esa forma al cielo?
Tyler se giró a
mirar a Juliette que se acercaba a él con una taza de cocoa entre sus manos.
—¿A qué te
refieres?
—Es como si
anhelaras algo. ¿Acaso..., lo que anhelas es amor?
Tyler ríe con
nerviosismo y desvía la mirada al cielo.
—Tal vez, realmente
no lo sé. Toda mi vida he sentido que me falta algo y no sé qué es.
—La razón por la
que me siento tan bien contigo debe ser esa—dice acercándose a él y mirando al
cielo—. Porque ambos sentimos ese vacío, sin embargo, cuando estoy contigo todo
eso se va lejos de mi.
—No puedo negar
que me sucede lo mismo, pero... Mi cabeza es un desastre, yo no sé ni siquiera
que diablos soy y mientras más investigo me siento más perdido.
—Sabía que la
discusión con Solar te había afectado—alega soltando un suspiro—. No tengo ni
idea de que te dijo, ni de que está pasando, pero no te estreses por eso. Al
final del día seguirás siendo tú, Tyler. No importa ni siquiera de donde vengas
porque eres tú.
—Yo realmente
agradezco el día de tu creación—Juliette le mira esta vez—, eres lo más
maravilloso que pudo existir en la galaxia entera.
Juliette sintió su
corazón acelerarse y sus mejillas calentarse mientras la taza en sus manos cayó
al suelo, alarmando a Tyler.
—¿Estás bien?
La pelirrubia
espabiló y asintió aún pérdida en sus sentimientos.
—¿Te sientes mal?
¿Quieres ir a dormir?
—N-No, es solo...
No es nada.
Tyler asintió y
recogió la taza del suelo, que afortunadamente era de plástico.
—Voy a limpiar
esto, ya vuelvo.
Cuando Tyler se
fue, Juliette dejo salir un suspiro y su mano descanso sobre su pecho agitado
con el corazón golpeteando insistentemente.
—Él me gusta... Me
gusta demasiado y me está volviendo loca. ¿Qué hago con todo esto?—inquiere
golpeando su pecho—. Esta mal, está muy mal, ¿pero por qué se siente tan bien?
Todos
tenemos una razón para vivir, así que no te rindas.
—A.
S
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