10: Atrapada en tu propio pequeño mundo.


10

Atrapada en tu propio pequeño mundo.

Haarlem [Libro]

F: 23 de Mayo del 2023.

D: 24 de Mayo del 2023.

Juliette no iba a volver a beber de nuevo en su vida. En el momento todo era divertido, pero al día siguiente la resaca era la peor parte de todo, sentía que la cabeza le iba a explotar en cualquier momento, además de las ganas de vomitar.

Pero, había algo bueno y eso era despertar con un dormido Tyler a su lado. Este dormía plácidamente de lado, frente a ella; su cabello estaba alborotado y cubriendo parte de sus párpados cerrados y un puchero adornaba sus labios. Una de las piernas del castaño estaba sobre su cadera y la otra se enredaban con sus piernas. Tyler dormía extraño, parecía incómodo, pero en realidad dormía muy cómodo y eso Juliette lo notó en ese momento.

Se atrevió a acercarse aún más a él para enterrar su rostro en el espacio entre su cuello y hombro.

Tyler olía delicioso y el calor que desprendía era mágico.

—Sé que estás despierta y olisqueándome, Jensen.

La voz matutina de Tyler era más que perfecta a sus oídos. La pelirrubia río ligeramente sin querer salir de su escondite.

—¿Cómo estás?—inquiere preocupado al recordar su estado la noche anterior.

—Siento como si me hubiesen golpeado varias veces la cabeza—admite ronroneando cuando Tyler cepilla sus cabellos con su mano—, pero nada que tu calor no pueda curar—añadió con timidez. Y juró haber escuchado el corazón de Tyler golpetear fuertemente contra su pecho.

—Deja que busque unas pastillas mejor.

Juliette apretó más su agarré en el pecho del castaño, arrugando la camisa del contrario entre sus puños, indicando que no quería que se alejara si un centímetro más.

—Juliette, déjame ir.

—No. Espera un rato.

—Te golpeare la cabeza si no me dejas ir.

La pelirrubia le soltó finalmente y Tyler río victorioso.

—Iré por las pastillas, tú ve a lavarte la cara y eso. Cuando vuelva espero verte lista y sentada obedientemente en la cama.

—Como ordene, señor Kinn—bromeó Juliette oyendo la melodiosa risa de Tyler hacer eco en los pasillos de la residencia.

Cuando Juliette salió de la ducha secando su cabello, notó que primero, en su baño había productos que no le pertenecían y en una de las sillas de su habitación había un gran bolso que tampoco le pertenecían. Pensó que quizás fueron cosas que llevo a casa estando ebria, pero su verdadera respuesta entró a la habitación con un vaso de agua y pastillas.

—Toma. Te sentirás mejor después de tomar esto—Juliette asintió y tomó las pastillas—. Um, ayer coloque unas cosas en tu baño... Son mías—explanó al ver a la chica mirando con curiosidad el gran bolso.

—¿Trajiste tus cosas?

—Solo algunas que necesitaré. Haré las cosas bien para quedarme durante un tiempo.

—¿A qué te refieres? ¿Te quedarás conmigo? ¿Sabes cómo permanecer acá más tiempo?

Juliette lucía ansiosa y muy, muy feliz. Tyler se acercó hasta ella y su pulgar acarició la mejilla derecha de la menor.

—Creo que sé cómo permanecer más tiempo acá, pero no es nada seguro. Mientras esté aquí me quedaré contigo, espero no molestarte.

Jensen negó y le abrazó.

—Para nada, no me molestas. Deberías colocar tu ropa en el armario.

Antes de que Tyler pudiera replicar ya Juliette estaba desdoblando la ropa en la silla para colocarlas dentro del armario.

—¿Tienes hambre?—inquiere terminando de arreglar la ropa y ve a Tyler dubitativo.

—Podría comer algo. Esta vez traje dinero, puedo invitarte a...

—No. Yo pagaré esta vez, la próxima lo haces tú, ¿qué dices?

—Hagamos algo, mitad y mitad—Jensen asintió y el castaño río ligeramente—. Vamos a cambiarnos para salir. Tengo que decirte algo importante.

—Uh, está bien. Por cierto, gracias por aparecer anoche, de verdad que y-yo... Um, t-te extrañé. Me cuidaste mucho y realmente te lo agradezco. Contigo todo se siente bien, contigo yo siento que no necesito seguir las reglas de DalByeol, no necesito a una Luna para sentirme de esta forma porque tú logras hacerme todas estas cosas y...

—Juliette, te quiero.

Un tono carmesí inundó el rostro y cuello de la aludida y empezó a balbucear mientras jugaba con sus manos, no pudiendo mirar al mayor a los ojos.

Sin embargo, con un mohín en sus labios y un poco de valor, miró directamente a años ojos a Tyler antes de murmurar un suave: —Y-Yo también t-te quiero, Tyler.

“Contigo todo se siente correcto.”

Ámsterdam.

F: 23 de Mayo del 2023.

D: 24 de Mayo del 2023.

Enamorarse era algo irrealista, era demasiado exagerado el cómo las personas solían relatar dulces y perfectas historias de amor.

Eso era ridículamente estúpido.

El amor romántico, enamorarse, era de todo menos perfecto y mucho menos algo bueno.

Al menos así era para Rebecca.

Sí, gustaba de Agust Miller, pero no quería aceptar que ese pequeño gusto se estaba convirtiendo en algo más grande, porque tenía miedo.

Tres largos años tomando pastillas para dormir, para la depresión y para los ataques de pánico y la ansiedad. Tres largos años donde siente temor al sentir que un hombre la iba a tocar, claro, Tyler solía abrazarla, pero era por un corto período porque Rebecca empezaba a hiperventilar y Han rara vez le tocaba por temor a hacerla tener un ataque de pánico.

Estuvo dos días encerrada en esa habitación, sin su teléfono, sin comer, sin ver siquiera la luz del sol. Tal vez si aquel hombre y mujer no se hubieran equivocado de habitación, ella no hubiera podido escapar.

—Deja de llorar, mujer.

—Cierra la boca, Lake—masculla Rebecca con voz temerosa y abrazándose a sí misma sobre la cama.

El pelinegro chasqueó la lengua y arrojó su cigarrillo sobre el suelo de la sucia habitación y se peso sobre ella para tomar un puñado de sus hebras rojizas, haciéndola lloriquear.

—¿No aprendes a respetar a tu hombre aún? Eres demasiado insolente para ser una mujer, se supone que deberías callarte y obedecerme. Deberías ser tan sumisa y encantadora, en cambio eres molesta y con una gran boca.

—Vete al infierno ¡Agh!—gimoteó cuando fue arrojada con fuerza al suelo.

Antes de que el pelinegro volviera a patearle, la puerta fue tocada.

—¿Quién es ahora?—cuestiona entre dientes yendo hacia la puerta y abriéndola.

Un hombre de traje y una mujer vestida demasiado estrafalaria se hallaban allí. Ambos sonriendo exageradamente.

—Disculpe, pero nos dieron la llave de esta habitación. La recepcionista nos dijo que ya no había nadie—habló el hombre.

Rebecca se levantó del suelo y miro hacia ellos, sus ojos llenos de lágrimas y una mueca de dolor alertó a ambos.

—¿Todo está bien?—esta vez habló la mujer y Lake chasqueó la lengua con fastidio.

—Perfectamente, ahora lar...

—¡Púdrete!—gritó Rebecca corriendo hacia la puerta, empujando a Lake y a los otros dos individuos, quienes de alguna forma retuvieron a Lake para no ir tras Rebecca.

No podía olvidar su voz y sus gritos llamándola por su nombre y motes despectivos. Ese día llegó a casa de Tyler e incluso fue él quien pago si taxi, y entre lágrimas y gritos de dolor, Rebecca le relató todo a su mejor amigo.

Jamás olvidaría ese día donde Tyler le abrazo hasta que logró conciliar el sueño. Jamás olvidaría ese día donde el supuesto amor, le hizo daño y quebró su alma.

—Tierra llamando a Rebecca Park.

La pelirrosa espabiló y miró a su estilista por el reflejo del gran espejo frente a ella.

—Oh, lo siento, Phoebe. Tengo la cabeza en las nubes, ¿qué me decías?

—Te decía que será mejor teñirte de otro color, ya has pasado demasiado tiempo con tu cabello rosa y se te ven las raíces. De hecho, tienes unas ojeras gigantes, ¿está todo bien?

La clave de vivir en paz, de no preocupar a nadie, de no poner tu propio peso en los hombros de alguien más era diciendo que todo estaba bien, que todo iba genial incluso si era una mentira gigantesca. Así vivía Rebecca y podía decir que vivía parcialmente en paz.

—Todo está perfecto, solo un poco de insomnio, tomaré menos café—alegó sonriéndole a la peliplata.

—Le diré a tu mánager que te lleve con un nutricionista.

—No lo necesito.

—¿He pedido tu opinión?

Rebecca rodó los ojos. Ella tenía una estilista demasiado mandona, ¿en qué momento ella se volvió tan autoritaria? ¿Acaso no recordaba que ella era mayor y debía tratarla con respeto?

—Phoebe, tengo veintiocho años y tú veintiuno, sé más respetuosa conmigo—reclamó haciendo un mohín.

—Bien, ¿acaso he pedido su opinión, señorita Park?

—Oh, vete al demonio.

Ambas rieron y la peliplata continúo arreglando su apariencia para hacerla lucir lo más pulcra posible para la sesión de fotos que tendría para su campaña con «Louis Vuitton».

—¿Sabes? Se rumorea que saliste en una cita con el señor Miller—comentó Phoebe de la nada.

Rebecca carraspeó la garganta, incómoda por hablar sobre ello, no porque no confiara en ella, sino porque esa cita fue algo rara y un poquito incómoda por si propia culpa.

—Solo salimos a comer a un restaurante y luego me llevo a casa. Nada más.

—Mhm... ¿Ustedes no piensan salir o algo así?

—Estás loca—masculló de inmediato—. No pienso salir con nadie. Miller es guapo, pero es simple atracción.

—¿No estás enamorada de él?

—Mi dulce y pequeña Phoebe, el amor de ese tipo es algo falso, estúpido, irracional y destructivo. Yo no pienso enamorarme de nadie por esa misma razón y como consejo te digo que nunca te enamores, eso es estúpido. Si quieres vivir en paz solo haz eso y verás lo hermosa que es la vida—alegó con una sonrisa algo inquietante.

—Por cosas como esas es que todos en la empresa dicen que eres inalcanzable.

Rebecca recordó lo caballeroso que fue Miller, incluso le había abierto la puerta del coche, arrastró la silla por ella, lleno su copa, le hablo amablemente, preguntó cosas simples y nada incómodas, hablo de temas interesantes y divertidos, siempre asegurándose de hacerla sentir bien. Pero cuando el rozaba su mano con la de ella o le tocaba ligeramente por accidente, ella se alejaba abruptamente con una mirada de terror.

Cuando la llevo a casa le dejo colocar la música que ella quisiera y no le interrumpió en su momento de paz, pero cuando se despedían, Miller quería dejar un beso en sus nudillos y justo cuando tomó su mano, Rebecca lo empujó haciéndolo perder el equilibrio y caer sentado en la acera.

Inmediatamente Rebecca entró en pánico, quiso ayudarlo, pero en vez de hacerlo, corrió hacia el edificio donde vivía y desapareció de la vita del peliplata.

Eso fue realmente ridículo.

—Park.

La aludida se estremece al reconocer la voz de Miller llamándole desde el pasillo.

Decide hacer de oído sordos y apresurarse a ir hasta el ascensor, pero su plan fracasa cuando Miller entra con ella al ascensor y lo paraliza.

—Deja de huir, ¿quieres?

—T-Tengo una sesión ahora mismo, así que deje que el ascensor siga...

—Rebecca, ¿he hecho algo mal?

Rebecca sintió su corazón hundirse ante la mirada preocupada y apesumbrada del mayor. ¿En serio creía que él había hecho algo mal? Eso era imposible, él fue demasiado bueno e incluso por esa misma razón estaba aterrada. La forma en la que su corazón latía cuando están cerca de él no era normal, ni mucho menos el cómo todo parecía desaparecer a su lado.

—¿Qué? ¿De qué habla? U-Usted no ha hecho nada malo, es solo que estoy apresurada y-y...

“Quiero esconderme de ti por hacerme sentir de esta forma” su pensamiento fue un golpe para su corazón y su cabeza. No iba a aceptar, ni siquiera mentalmente, que sentía algo mucho más fuerte por August.

—¿Todo bien? ¿Dije algo malo anoche? Realmente no quise tocarte sin tu consentimiento, lo tomaré en cuenta de ahora en adelante, ¿sí? Lo siento. Solo... Solo no te alejes de mí.

¿Por qué era tan considerado? Dios, simplemente quiso tomar su mano y ella fue tan dramática, sin embargo, allí estaba Miller pidiendo disculpas por haber sido todo un caballero con ella. Ni siquiera le había besado, ni siquiera le había abrazado, solo tomo su mano y aun así...

Sí Tyler supiera, seguramente le entendería al principio, pero más tarde le estaría reprochando sutilmente por su comportamiento y sinceramente se lo merecía.

—No se disculpe, no ha hecho nada malo, es en serio. Yo soy quien lo siente, fui dramática con mi reacción y sé que usted tiene buenas intenciones.

—¿Podrías no ser formal? Y, no fuiste dramática, si es algo que te incomoda tienes derecho a demostrarlo, yo lo entenderé.

“Ah, maldita sea, que seas tan comprensivo es aún más encantador y es bastante difícil para mí”

—Igualmente lo lamento, no debí tirarlo al suelo fue una falta de respeto. Ahora podríamos bajar de aquí, los espacios cerrados no me agradan en lo absoluto.

Miller espabiló y puso en marcha el ascensor mientras se disculpaba.

—No sabía que no te agradaba, no lo haré de nuevo. Por cierto, ¿dónde demonios se ha medio Kinn?

Rebecca se exaltó y sus manos juguetearon nerviosamente con la falda de su vestido. Agust observó su comportamiento y enarcó una ceja.

—Él... Él se ha enfermado, ¡sí, eso! Tyler está muy enfermo por lo que no pudo venir, su hermano le está cuidando.

El peliplata no le creyó, era obvio que mentía sobre que el chico estaba enfermo, pero como era la primera vez que Kinn hacia algo así y el chico realmente no era necesario en el transcurso de la semana ya que no tenía trabajo pendiente, dejó pasar la mentira y le hizo creer a la chica que se tragó su mentira, aunque él no disimulaba bien.

—Ya veo... Dile que espero se mejore pronto, la semana entrante le toca una sesión contigo y otras modelos, y que no alargue demasiado su enfermedad.

La pelirrosa río nerviosa por las palabras de su jefe.

Bien, Miller no se había tragado su mentira, era obvio, pero como lo estaba dejando pasar simplemente se haría la tonta al respecto.

Ámsterdam [Libro]

F: 23 de Mayo del 2023.

D: 24 de Mayo del 2023.

Tyler se sentía como si estuviese siendo vigilado por una especie de asesina serial o una acosadora. No tenía ni idea de que podría hacer enojar a la hermana de Byeol, tenía que hacer las cosas bien, pero no sabía cómo hacerlo.

Todo eso era un asco.

Lo único lindo de todo el asunto era Juliette.

Hablando de la nombrada, ahora ella se encontraba en la caja pagando por su desayuno en un pequeño restaurante. Esa mañana Juliette lucía tan hermosa como siempre.

Para Tyler, Juliette era la mismísima perfección.

Para Juliette, Tyler era la mismísima perfección.

Juliette miraba por sobre su hombro al castaño, alegando que lucía demasiado bien para su gusto, atraía demasiadas miradas. Aunque ella misma no se quedaba atrás, pero sinceramente Juliette no prestaba atención a nadie más que no fuera el castaño.

La pelirrubia suspiró y sonrió, teniendo que despegar su vista del chico cuando su orden estuvo lista.

—Ok, aquí está nuestro desayuno. Muero de hambre—dice Juliette al llegar a la mesa junto a Tyler—. Entonces, ¿qué era eso que querías decirme?

—Descubrí como es que voy y vengo entre los dos mundos. Conocí a esta chica que sabe de todo el asunto y ella me dijo que yo puedo viajar entre mundos debido a su hermana. Su hermana me hace venir cada vez que tú estás mal emocionalmente y me devuelve cuando hago algo que la hace molestar.

Juliette frunció el ceño.

—¿Quién es esta chica y su hermana?

“No puedo decirle todo aún” pensó Tyler, quién suspiró y quitó unos mechones de cabello fuera de los ojos de la contraria.

—Sé que tienes muchas preguntas, y yo tengo y no tengo las respuestas. Te lo diré todo, absolutamente todo, pero primero debo encontrar a alguien.

—Confío en ti, Tyler. ¿A quién necesitas encontrar?

—A una tal Solar—Juliette entreabrió los labios y gruñó con molestia—. ¿La conoces?

—Es una de las pocas Lunas que ha podido sobrevivir tanto tiempo sin una estrella. Es la mano derecha de Selenne en la empresa y una fanática loca de DalByeol, por eso no me agrada.

—Necesito hablar con ella, Juliette.

—¿Es necesario?

Tyler hizo un mohín y colocó su mejor mirada de cachorro tratando de convencer a la pelirrubia y minimizar su molestia. Supo que funcionó cuando Juliette se sonrojó y desvío la mirada antes de decir:—Te llevaré con ella, pero me dirás todo después. Y no quiero que te quedes con ella por mucho tiempo.

—¡Eres la mejor!—exclamó tirándose a abrazarla fuertemente—. Te lo diré todo en cuanto sea el momento apropiado.

•••

Solar era una Luna solitaria porque su corazón pertenecía a alguien a quien no debía pertenecerle. Eso solo lo sabía Selenne y Juliette.

Cada noche sentía su corazón doler cuando veía a quien era su amor tan lejos y tan cerca a la vez, tan brillante e inalcanzable.

—Señorita Solar—la voz de su secretaria le hizo dejar sus pensamientos—, la señorita Juliette Jensen está aquí. Quiere hablar con usted.

—Vaya, que inusual. Déjala pasar.

La mujer hizo una reverencia y se retiró. Minutos después Juliette cruzó por la puerta con Tyler detrás de ella.

Solar le miró desconcertada.

—No sé si interrumpo o no, pero como me dejaste pasar supongo que no haces nada importante, como siempre.

El tono grosero de Juliette era común para Solar y era inaceptable para Tyler, quien le regañó entredientes.

—Es lindo verte, Juliette. ¿Qué te trae por acá con un acompañante?

La pelirrubia gruñó y se cruzó de brazos.

—Sabes que por mí no vendría acá, pero Tyler quiere hablar contigo de algo importante. Espero que seas amable mientras yo espero por él afuera. Si escuchó algo inusual entraré y te...

—Julie—Tyler masculló y pellizco ligeramente el brazo de la menor para que se callara.

—Estaré afuera con Selenne, si necesitas algo solo grita mi nombre y estaré aquí—alegó con cada gesto demostrando su desagrado por estar en ese lugar y dejar a Tyler allí.

—No soy una asesina, por amor a DalByeol.

La pelirrubia le escudriñó con la mirada antes de salir de la oficina.

Tyler miró a la menor irse y como sus manos se separaron y el frio empezó a calarle los huesos ante la lejanía.

Tyler sabía que el frió llegaba cada vez que estaba lejos de Juliette.

—Dime, ¿qué te trae por aquí, chico?

—Byeol me dijo que usted tiene las respuestas que necesito.

Solar dejo salir una larga exhalación y río amargamente.

—¿Y tú quién eres?

—Tyler Kinn—la pelirrosa abrió los ojos lo más humanamente posible—, la Luna masculina.

—Maldita sea, ¿qué haces aquí? Byeol cuidaba de ti. Oh, por el amor a DalByeol, o mejor dicho de Dal. ¿Cómo llegaste aquí?

Tyler se atrevió a tomar asiento frente a ella.

—La hermana de Byeol es la causante de todo—canturreo rodando los ojos—. Esto es una completa locura, por ella los libros llegaron a mis manos, aún no sé cómo fue que hizo para que los libros me llegaran.

—Yo creo que tengo una idea de cómo lo hizo, pero tengo que verificar primero, pero en fin, ¿qué necesitas saber?

—Todo lo necesario.

—Bueno, Kinn. Imagino que ya sabes de la separación de los mundos y que este es el original—el castaño asintió—. Entonces debes saber que la luna de este mundo en realidad no se llama DalByeol sino Dal.

—Dal es la hermana de Byeol. ¿Por qué Dal se hace llamar DalByeol?

—Antes de que los mundos se separarán, la luna era dos almas en un cuerpo: Dal y Byeol. Juntas eran DalByeol. Tras todo el asunto que cometió Dal, Byeol se separó de ella porque no quería meterse en todo el asunto y la abandonó. Dal aún no supera a su hermana, la ama demasiado y por ello sigue usando el nombre de ambas juntas.

—¿Qué fue el asunto que Dal cometió?

—¿Sabes sobre el principio de creación de estrellas?—Tyler asintió y Solar miró por la ventana—. Dal creó vida y ella no debía hacerlo. Fue algo que no era bueno hacer, pero había que entenderla. Ella quería amor.

—Haces que Byeol quede como la mala de la historia. No creo que Byeol haya abandonado a su hermana solo para no incluirse en el error de Dal. Byeol ama a su hermana y la extraña.

—¿Entonces por qué no la busca? ¿Por qué no busco una solución para no separarse? Solo digo las cosas como son—defendió mirando al castaño a los ojos.

Tyler frunció el ceño y bufó.

—¿Dónde está la vida que creo?

Solar sonrió y sus dedos golpeteaban la madera de su escritorio.

—Oh, está vivo y en este mundo. Dal le quiere mucho, ¿sabes? La creación de este ser no fue solo culpa de Dal, también fue culpa de quién acepto ayudarle.

—¿A qué te refieres?

—Dal no puede tener hijos, por lo que buscó a una humana para que llevase a su creación. La humana aceptó a cambio de encontrar el amor de una pareja y la tuvo. Dal le dio lo que pidió.

—¿Y qué pasó con la humana?

—Murió, dejando a la creación de Dal huérfano a los tres años—explanó levantándose de su silla y sentándose en el escritorio frente a Tyler.

—¿Y el padre?

—El hombre creía que el niño era de él porque durante el tiempo en que se casó con la humana, ella se embarazó. Cuando el niño nació, no se parecía a él en nada, tenía algunas facciones de la humana, pero ninguna de él... Eso le hizo creer que la humana le había sido infiel y mató a la humana y abandonó al niño en una canasta en un río.

“¿Qué?”

—Solar..., ¿este niño es...?—Solar pico el pecho del castaño—. ¿Dal no debió crearlo?—inquirió aturdido. Realmente no creía en ello, pero hacia ella lo pintaba.

—Y tus padres no debieron enamorarse tampoco—alegó haciendo que Tyler se alterará.

—Explícate porque me estás haciendo enfadar.

—Una Luna no sale de dos humanos, Kinn. Tú eres mitad Luna y mitad humano, un espécimen particular que rara vez nace.

—¿Entonces uno de mis padres viene del cielo? No puede ser—pasó sus manos por su cabello, frustrado—, pero si ustedes movieron a las estrellas acá.

—Uno de tus padres se ocultó muy bien. Cuando el consejo supo que uno de tus padres se quedó y habían dado vida a la Luna masculina no les quedó de otra que dejarlos en el otro mundo con Byeol cuidándolos, pero al parecer no hizo bien su trabajo.

—No es culpa de Byeol que Dal sea caprichosa—masculló Kinn y Solar frunció el ceño—. Byeol estaba haciéndolo bien, pero Dal quiso traerme y así lo hizo. Byeol no puede hacer nada contra eso.

—Dal quería una familia.

—¡Ya tenía una! Tenía a las estrellas, a las Lunas ¡y a su hermana! Y por su capricho se quedó sin nada y gente inocente murió.

—¡Tú no lo entiendes!

—¡¿No lo entiendo?! Por su culpa ambos mundos están en peligro, por su culpa Byeol llora por estar lejos de ella, ¡por su culpa Juliette sufre!

—¡¡Juliette solo es una mocosa desagradecida!! Dal le da todo lo que quiere, ¡incluso te trajo aquí!

—¡¿De qué valió todo lo que hizo Dal?! Perdió a la gente que le amaba, ¡ni siquiera Juliette le quiere por más que lo intente, solo lo hace sufrir! ¡Ella solo piensa en darle a Juliette lo que ella cree que Juliette quiere, pero no lo que ella realmente necesita!

—¡¡Juliette y tú fueron unos malditos errores!!—Tyler bajo la guardia y soltó un suspiro entrecortado—. Yo..., l-lo siento, yo no quise...

—¿Qué mierda crees que le estás gritando a Tyler?

Solar miró a Juliette en la puerta estaba enfadado, más de lo normal y sus ojos los denotaban al brillar en un tono morado y azul.

—Lo siento, no quise decir eso...

—¿Error? Si hablamos de errores tú eres uno. Una estúpida Luna decidida a guardarse patéticamente para DalByeol, una Luna que dejó morir a su estrella solo para serle fiel a DalByeol. Eres un error patético, Solar.

—Juliette, basta—Tyler empujó a Juliette para salir de ese lugar—. Nadie es un error—susurró mirando a Solar antes de irse.

—¿Qué más te dijo, Tyler? Los escuché un poco... Hablaban de mí.

—No te preocupes, Julie.

—No soy un error, y-yo... Es todo culpa de DalByeol, y-yo no soy un error y n-no sé qué es lo que está pasando, p-pero tú tampoco eres un error, Tyler.

El castaño le tomo de las mejillas y dejo un beso en la punta de su nariz.

—No eres un error... Nadie lo es, todo existimos por el destino, todos nacimos por una razón que, aunque no la veamos en el momento, la hay. Tú eres lo mejor que pudo haber nacido, Juliette. Eres lo más lindo, bondadoso, valiente y precioso que ha nacido—Juliette se largó a sollozar en su hombro cuando le abrazó—. Eres perfecta, Julie.

—G-Gracias, Tyler. Tú también eres perfecto, lo mejor que me pudo pasar.

—¿Qué sucedió?—ambos se giraron a ver a Selenne. Este portaba un traje completamente gris con una corbata rosa. En serio ese era su color favorito.

—Nada, Selenne. Tranquilo—Juliette le sonrió y Selenne hizo lo mismo.

Sabía que estaría bien en manos de Tyler.

—¿No quieren que les invité algo de comer? Estoy libre ahora.

—¿Qué dices, Julie?

La nombrada asintió hacia el castaño, dejando que le abrazará por la cintura.

—Vamos. Oigan, sé que hablaron con Solar, ella a veces dice cosas para apoyar siempre a DalByeol. Yo no odio a DalByeol, pero sé que no es inocente, en cambio Solar quiere ver todo lo que ella hace de una buena manera incluso si tenga que asumir malas cosas de los demás, pero no pueden culparla tampoco porque cada quien tiene su parte de la historia. Aun así, lo siento por cualquier cosa que les haya molestado o lastimado.

Juliette se soltó del agarre de Tyler y saltó a abrazar a Selenne.

—¡Ya no te preocupes! Todo está bien.

Selenne asintió haciendo que Juliette le soltará para que se devolviera a los brazos de Tyler que le recibieron en seguida en un abrazo desde la cintura.

Selenne sabía que Tyler era el lugar seguro de Juliette, aunque pensara que iba en contra de los principios de las estrellas y Lunas.

Pero él no sabía toda la historia.

•••

—Juliette—la aludida miró a Selenne ante el llamado—, ¿realmente estás sintiendo cosas por él?

—No—mintió, volviendo a posar su mirada en Tyler que se hallaba ordenando el pedido de los tres.

—Wow, tú no sabes mentir—Juliette rodó los ojos—. No le quitas el ojo de encima, lo vas a desgastar.

—No seas tonto, Selenne. Él no me gusta—seguía mintiendo. Ella realmente está sintiendo cosas por el castaño, pero no lo iba a decir en voz alta... Aún no.

—Oh, vamos, Jules. No soy ciego y mucho menos tonto y sé que sientes cosas por él, y él por tí. Lo cual no debería ser porque él no es tu Luna, es un humano común y corriente.

—Primero, ya lo sé. Segundo, él no es un humano cualquiera, él es bastante único. Tercero, ya deja el tema y calla—pidió cuando Tyler se acercó con tres tartas.

—Tarta de limón para Selenne, una de chocolate para Julie y la mía de fresas con crema—entregó los respectivos pedidos antes de llevar un bocado de su propia tarta a los labios de Juliette—. ¿Quieres probar?

Juliette se sonrojó y abrió la boca para que Tyler le alimentase. Selenne se quedó boquiabierto al ver la escena extremadamente empalagosa.

—¿Seguros que no quieren hablar de lo sucedido con Solar?—inquirió a ambos menores. Juliette negó y Tyler solo hizo una mueca—. Sé que hablaban de Jules y DalByeol. Escuché los gritos...

—Solo obtenía información sobre cómo es que puedo viajar aquí—murmura Tyler comiendo su tarta.

—¿Eso incluye a ellos dos?

—Sí. Obtuve información, pero también aún más preguntas, a medida que sé más todo se convierten en preguntas que al parecer sus respuestas solo me generan más dudas. ¿Cómo se supone que descubra cual de mis padres es...?—se silenció al ver de reojo la mirada inquisitiva de Juliette—. En fin, aún tengo cosas que hacer aquí y en mi mundo.

—¿Qué tienes que hacer?—Tyler traga en seco y desvía la mirada—. ¿Tyler?

—Te lo diré después, solo vamos a comer.

Juliette y Selenne intercambiaron miradas.

Tyler no quería decirle algo importante a Juliette.

Haarlem [Libro]

F: 23 de Mayo del 2023.

D: 24 de Mayo del 2023.

Los tres comieron en silencio, de vez en cuando Tyler riéndose de como Juliette se llenaba las mejillas de chocolate mientras que Selenne les miraba expectante. Finalizado su pequeña reunión, Selenne tuvo que volver a la empresa y ambos menores decidieron ir a casa a descansar.

—Tyler..., ¿qué es lo que no me estás diciendo? Se nota que es algo importante—inquirió Juliette al entrar en la vivienda.

Tyler quitó sus zapatos y chaqueta para dejarlos en la entrada. Posteriormente, al estar más cómodo le miró y sonrió.

—Realmente no es nada que debas saber por el momento, aún tengo que ahondar en muchas cosas antes de contarte.

—Sabes que odio las mentiras, ¿cierto?

—Lo sé perfectamente, pero en serio no hay nada que deba decirte justo ahora. ¿Qué tal si tomas un baño y descansas un rato? Yo esperaré aquí por tí para ver unas películas.

Juliette hizo una mueca y asintió, no muy convencida sobre lo que Tyler le decía. Quería confiar en él, pero ella no podía simplemente hacerlo tan ciegamente al haber pasado la mitad de su vida en una mentira.

Trataría de dejarlo pasar junto con ese sentimiento desagradable en su pecho, lo haría solo porque Tyler era bueno con ella y le había demostrado que solo quería lo mejor para ella. Juliette confiaría en él esta vez.

•••

—¿Siempre miras de esa forma al cielo?

Tyler se giró a mirar a Juliette que se acercaba a él con una taza de cocoa entre sus manos.

—¿A qué te refieres?

—Es como si anhelaras algo. ¿Acaso..., lo que anhelas es amor?

Tyler ríe con nerviosismo y desvía la mirada al cielo.

—Tal vez, realmente no lo sé. Toda mi vida he sentido que me falta algo y no sé qué es.

—La razón por la que me siento tan bien contigo debe ser esa—dice acercándose a él y mirando al cielo—. Porque ambos sentimos ese vacío, sin embargo, cuando estoy contigo todo eso se va lejos de mi.

—No puedo negar que me sucede lo mismo, pero... Mi cabeza es un desastre, yo no sé ni siquiera que diablos soy y mientras más investigo me siento más perdido.

—Sabía que la discusión con Solar te había afectado—alega soltando un suspiro—. No tengo ni idea de que te dijo, ni de que está pasando, pero no te estreses por eso. Al final del día seguirás siendo tú, Tyler. No importa ni siquiera de donde vengas porque eres tú.

—Yo realmente agradezco el día de tu creación—Juliette le mira esta vez—, eres lo más maravilloso que pudo existir en la galaxia entera.

Juliette sintió su corazón acelerarse y sus mejillas calentarse mientras la taza en sus manos cayó al suelo, alarmando a Tyler.

—¿Estás bien?

La pelirrubia espabiló y asintió aún pérdida en sus sentimientos.

—¿Te sientes mal? ¿Quieres ir a dormir?

—N-No, es solo... No es nada.

Tyler asintió y recogió la taza del suelo, que afortunadamente era de plástico.

—Voy a limpiar esto, ya vuelvo.

Cuando Tyler se fue, Juliette dejo salir un suspiro y su mano descanso sobre su pecho agitado con el corazón golpeteando insistentemente.

—Él me gusta... Me gusta demasiado y me está volviendo loca. ¿Qué hago con todo esto?—inquiere golpeando su pecho—. Esta mal, está muy mal, ¿pero por qué se siente tan bien?

 

Todos tenemos una razón para vivir, así que no te rindas.

—A. S

acreativangel © 2023



 

Comentarios