11: Estaremos bien.
11
Estaremos
bien.
Haarlem
[Libro]
F:
24 de Mayo del 2023.
D:
25 de Mayo del 2023.
—Buenos días,
Julie—la aludida se sonrojó ante el apodo y desvío la mirada el suelo—.
¿Dormiste bien?
Se sentía nerviosa
a su alrededor y sabía que su comportamiento se debía a que finalmente acepto
que él le gustaba. ¿Cómo se supone que debe actuar ahora que es consciente de
lo que siente? ¿Debería solo actuar como si realmente no sintiera nada de eso?
Estaba siendo tan dramática, pero era la primera vez que le sucedía algo así y
no sabía que hacer.
Necesitaba hablar
con sus amigos.
—S-Sí. ¿Sabes? No
es necesario que seas tú quien haga el desayuno.
—Lo sé, pero como
tú inquilino temporal y sorpresa, siento que debo hacerlo. Además, me hace
feliz verte comer lo que hago—alega sonriéndole radiantemente.
—Ah, me vas a
matar—susurra tomando asiento en la mesa y golpeando ligeramente sus mejillas
sonrosadas—. Y..., ¿qué harás hoy? Yo tengo que ir a trabajar al estudio.
—Tengo que buscar
un lugar—indica sirviéndole la comida y sentándose frente a ella—. Una
biblioteca.
—¿Uh? ¿Una
biblioteca? Hay una bastante famosa por aquí.
—¿Cómo se llama?—inquirió
para asegurarse que fuese la misma.
Juliette come un
bocado de su comida y piensa antes de responder—. «Stadsbibliotheek Haarlem», es bastante lejos, no creo que quieras
caminar hasta allá y sinceramente el transporte público no es muy viable, al
menos no por ir tú solo.
—Claro que no,
¿acaso tengo apariencia de maratonista?
Juliette río al
punto de casi ahogarse con la comida, mientras Tyler reía suavemente y le
miraba con cariño.
—Ciertamente no,
creo que deberías acompañarme en mi rutina de ejercicios.
—No, el ejercicio
no es para mí.
—Te obligaré,
chico viajero—Tyler se sonrojo y río antes de volver a comer—. No puedo a acompañarte
hasta allá, a no ser...
—¿Qué?
—Acompáñame al
estudio, allí le pediré a Harry su auto.
—¡¿En serio?!
¡Julie, eres la mejor!—exclama saltando a abrazarla mientras que la pelirrubia
le recibe con una risotada.
•••
Tyler se siente en
las mismísimas nubes. Juliette va tomando su mano, cantando suavemente, cerca
de su oído al estar recostado en su hombro en el autobús que ambos tomaron para
ir al trabajo de la menor. Sus dedos se entrelazan y juegan entre sí, sacándole
risillas a Juliette y haciendo que se acurruqué más contra él castaño, su calor
siendo todo lo que Tyler necesita para desconectarse de su alrededor y
concentrarse en la hermosa pelirrubia.
Él no es alguien
tan valiente, pero tampoco es un cobarde, aun así el beso que el mismo planta
en la sien de la pelirrubia les toma por sorpresa a ambos. Juliette se sonroja
y Tyler desvía la mirada hacia la ventana.
—Tyler.
El aludido sintió
como la más hermosa melodía su nombre saliendo de aquellos labios que le
pertenecían a la más hermosa estrella.
—¿Qué sucede?
Juliette miró sus
manos juntas y mordió sus labios.
—No quiero que te
vayas.
—Yo también quiero
quedarme, pero no soy yo quien decide si permanecer o irme, por ahora—murmura
acariciando las hebras rubias, oyéndola suspirar por el tacto.
—¿Me dirás después
que sucede?
Esta vez ambos
conectan miradas y Tyler dibuja una sonrisa en su rostro al ver a Juliette
sonrojarse.
—Cuando tenga más
respuestas que preguntas te lo diré, ¿sí?
Juliette asintió y
se acurrucó más contra él, aspirando su olor y calidez, aquello que lograba
hacerle sentir en paz. Su vista paso al rostro del mayor, apreciando sus
facciones y vaya que su perfil era perfecto, pero Juliette se preguntaba que se
sentiría besar esos labios en forma de corazón; imaginaba que sería como beber
del más delicioso elixir.
—¿Qué piensas?
Juliette sonríe
antes de desentrelazar sus manos para usar la misma en el rostro de Tyler,
acariciando con suavidad sus mejillas, nariz, bajando delicadamente a sus
labios que admiro fascinada.
—No creo que seas
fotógrafo... Pareces más un modelo.
Tyler río
suavemente y decidió llevar el brazo detrás del cuello de Juliette, abrazándolo
por el hombro y haciendo que el espacio entre ellos sea nulo. Jensen sintió su
corazón golpetear fuertemente contra su pecho ante la cercanía, pero no quería
alejarse.
—Prefiero estar
detrás de la cámara que delante de ella. No se me da eso del modelaje—afirma
con una mueca.
—Yo creo que tienes
mucho potencial—ambos se sonrieron—. Eres muy lindo, Tyler.
Tyler se quedó sin
aliento y sintiendo mariposas en su estómago que se regaron por todo su
sistema.
—Si fueras modelo
de una revista, compraría cada una de sus ediciones solo para verte.
Oh, tengan piedad.
La dulzura de Juliette le estaba haciendo volar.
—¿En serio?—el
menor asiente decidido—. Realmente nunca me vi en ello. Siempre quise ser
fotógrafo o..., tener mi propia tienda y línea de ropa. Además, si hablamos de
modelos tú eres una perfecta candidata.
—Oh, cállate—murmuró
haciéndolo reír—. ¿Diseñarás alguna prenda para mí en un futuro?
Tyler ríe
ligeramente.
—Podría
intentarlo.
—Quiero que lo
hagas, Tyler.
Kinn no estaba
seguro de cuando inclinó tanto su rostro hacia él y dejo un beso tan cerca de
la comisura de sus labios.
Juliette dejó de
respirar ante el contacto de aquellos labios con su piel, piel que ansiaba más
del castaño.
—Perdón, era en la
mejilla pero...
Juliette sonrió
poquito y negó con la cabeza, solo quedándose así a su lado con las mejillas
sonrosadas y el fuego dentro de ella avivándose.
•••
—¡JJ!—Harry salta
abrazar a la aludida, quién le corresponde el abrazo con una sonrisa amplia en
sus labios—. Luces feliz está mañana—comenta, su sonrisa ampliándose al ver a
Tyler detrás de Juliette, observando el lugar en silencio—. Oh, ¡eres tú,
amigo!
—Uhu, tengo
entendido que se vieron aquella vez que me embriague, aun así.... Harry él es
Tyler, Tyler, Harry—les presenta y ambos entrechan sus manos—. Necesito un
favor, Hopie.
—No tengo dinero—Juliette
le mira mal y Harry solo ríe—. Dime qué necesitas, JJ.
—Tu auto.
Harry borra su
sonrisa y palidece.
—No sé si
confiarte eso. Catherine me matará si te pasa algo.
—¿Catherine?—inquiere
Tyler y Juliette suspira.
—Catherine es la
Luna de HoSeok, por ende, su novia. Sería su esposa, pero Cat dice: ‘Apenas
tengo 22 años, quiero hacer muchas cosas antes de casarme’ y así Harry se quedó
con el anillo en su chaqueta aquel frío diez de Noviembre—dramatiza
avergonzando a Harry.
—Yah—se queja Hope
lanzándole las llaves del auto al menor—. Lo dañas y te asesino, Jensen.
—No lo conduciré
yo, tengo que trabajar. Tyler lo necesita.
—Oh... Confío en
él.
Juliette abre la
boca ofendida.
—¡¿Lo acabas de
conocer y ya le puedes confiar tu auto sin ningún sermón?!
—Sí.
—Te odio.
Tyler ríe por la
escena adorable, siendo escudriñado con la mirada, cortesía de Juliette.
—Ya puedes irte.
Ten cuidado—murmura la pelirrubia entregándole las llaves a Tyler, sus manos
encontrándose nuevamente.
Kinn sonríe y toma
las llaves para volver a agarrar la mano de Juliette con una sonrisa en sus
labios.
—Lo tendré, no te
preocupes.
—Toma esto. Sé que
no tienes un teléfono a la mano—en su otra mano recibe un teléfono—. Agradece
que no haya querido tirar mi antiguo teléfono. Ahí tienes mi número y el de mis
amigos por si yo no contesto o algo más, llámame cuando quieras.
—¿Incluso si solo
quiero escucharte?
Juliette sonríe
cabizbaja, ocultando el bochorno en sus mejillas.
—Incluso para eso—susurra
sin aliento cuando Tyler le toma del mentón y le obliga a mirarle. Sus ojos
eran hermosos.
—Regresaré aquí
para devolverle el auto a tu amigo y para recogerte. No quiero que vayas sola a
casa.
—¿Ya pueden
besarse?—ambos salen de su burbuja ante el comentario de Harry. Sonrojados se
separan un poco, sin saber cuándo realmente se acercaron tanto.
—Ya me voy—anuncia
Tyler sonriendo ligeramente hacia Jensen.
—Cuídate—murmura
con las mejillas teñidas de carmín y una sonrisa tímida en sus labios.
Juliette suspiró
pesadamente cuando lo vio irse. Aquella sensación en su pecho le hacía
extrañarlo a pesar de haberse ido apenas hace cinco segundos.
—¿Estás bien?—cuestiona
Harry y Juliette asiente—. Juliette..., nunca en mi vida he visto a una Luna
masculina, pero creo que podría creer en ello porque luces como una verdadera
enamorada por su Luna alrededor de ese chico.
—No es mi Luna—asevera
con decepción, porque realmente quería que lo fuera—, y lo que sea que me pasa
a su alrededor es incorrecto. Lo sabes.
—Sé que no
deberías sentir esa clase de cosas por alguien que no es tu Luna, pero vamos,
tú siempre has roto los esquemas de las estrellas. No sería raro que lo
hicieras de nuevo y creo que esto es tan tú, estás desafiando a DalByeol como
tanto te gusta hacerlo, es decir, no necesitas a tu Luna para enamorarte y
sentirte completa.
Juliette sonrió
por ello, se sentía increíblemente bien por eso. DalByeol no regía en quién
debía amar o no, ella podía hacerlo con quién quisiera.
—Tienes razón, eso
lo hace más genial, tanto que parece irreal...—susurra Jensen dejando salir un
suspiro risueño.
•••
Tyler bajo del
auto, admirando la biblioteca que es exactamente la misma que en su mundo. Era
increíble que estaba incluso en el mismo lugar.
Entró a la
imponente biblioteca, las puertas grandes chirriando al ser empujadas y de
inmediato el olor a madera y libros viejo inundó su aire. Era relajante aquel
olor, lo había extrañado.
—B-Buenos días.
S exaltó al ver a
una chica a su costado. Esta lucía nerviosa y tenía la mitad del rostro
cubierto por un libro.
—Oh, um... Buenos
días—respondió tímidamente. La chica quitó el libro de su rostro y entreabrió
los labios mientras sus ojos se agradaban—. Me pareces conocida.
—¿C-Cómo es que
estás aquí?—cuestiona la chica retrocediendo y Tyler le mira anonado—. No deberías
aquí.
—¿Me conoces?
—Y-Yo envié lejos
esos libros, yo hice lo que mi abuela me pidió. ¿De dónde sacaste los libros?
—¿Tu abuela?
Necesito que me digas que sucede.
—Mi nombre es
Charlotte Harris, hija de quién atiende está biblioteca en este mundo y en el
otro, y nieta de la dueña. Nos hemos visto un par de veces y te he vendido
varios libros.
Tyler rebobina en
su mente y sonríe al recordarla. La chica hace una mueca y bufa frustrada. Él
realmente no tenía idea de la situación.
—¡Eres esa chica
bonita!—la menor se sonroja hasta las orejas por el repentino halago y balbucea
algunas maldiciones—. Pero, ¿cómo es que tú también estás aquí?
—La biblioteca
tiene una conexión, una puerta entre ambos mundos que solo mi abuela y yo somos
capaces de abrir. Vengo aquí a ver qué todo esté en orden, pero no lo está—afirma
angustiada por la presencia del castaño—. ¿Dónde adquiriste los libros?
—En esta misma
biblioteca—contesta y Charlotte niega repetidamente.
—Imposible, esos
libros no estaban aquí.
—Los conseguí en
el pasillo seis, el último estante de la derecha, la cuarta fila en el fondo.
Los lleve al mostrador y tu madre me vendió ambos.
—¿Mi madre? No
puede ser—lleva sus manos a alborotar sus hebras oscuras—. ¿Cómo llegaron ahí?
Dios, mi abuela enloquecerá en cuanto lo sepa. No deberías estar aquí, ¡los
mundos podrían colapsar o tú morirías!
—Hey, relájate,
¿sí?—la chica se sonroja cuando Tyler le toma de las muñecas para evitar que
siga jaloneando su propio cabello—. Eso es exactamente lo que quiero averiguar
ahora. Estoy siendo cuidadoso.
—¿Lo conseguiste?
¿Conseguiste a «Formalhaut»?
—Sí. La primera
vez que llegué aquí, caí junto a ella en su casa..., en su cama—especificó algo
avergonzado.
Charlotte jadea
sorprendida y el pánico le invade de nuevo.
—Dime que no han
hecho el pacto.
—¿El pacto?
—Sí, el pacto que
se hace mientras la Luna y la estrella se están—la pelinegra traga saliva y las
mejillas se le encienden aún más—..., se están uniendo.
Tyler se sonroja
hasta el cuello y mueve sus manos de forma extraña mientras niega
frenéticamente.
—¡No la he tocado!
—¿Es así? ¿Ni
siquiera un beso?—la pregunta era las por curiosidad propia, pues ¿cómo una
solitaria Luna no se atrevería a tocar a su preciada Estrella cuando finalmente
la tenía?
—No, porque no sé
si con eso nos uniremos y es peligroso si lo hacemos. O eso me dijeron, yo
realmente no entiendo bien todo esto.
—Mientras nunca
respondas con un: ‘Soy tu Luna’ cuando ella te diga: ‘Se mi Luna’ durante su
unión y junten sus tatuajes no hay riesgo. Y bueno, hay otra cosa que, um,
bueno sería incómodo de decirte.
—¿O sea que puedo
besarla?
Charlotte frunce
el ceño y le mira con severidad. ¿Realmente él no entendía el verdadero
problema?
—¿Eso fue todo lo
que entendiste?—inquiere colocando sus manos a cada lado de su cadera—. ¡Hay
cosas más importantes que eso!
—¡Pues lo siento,
no sabes las ganas que tengo de...!—se silencia al caer en su propia vergüenza.
—Bien, eso no es
lo importante. Mira, no sé si realmente no soporten el no estar juntos tanto
tiempo y menos con los cambios constantes de Dal causados por tu estadía aquí,
así que toma—le entrega dos collares con unas piedras brillantes, una de color
morado y otra verde.
—¿Para qué es
esto?—pregunta mirando con curiosidad las hermosas piedras.
—Esas piedras son
una parte de DalByeol, fueron creadas para absorber la energía que generan una
estrella y una Luna durante su unión y evitar la creación de más estrellas o
Lunas. Es decir, son como los anticonceptivos que usan ustedes las Lunas y
estrellas—resume con voz tímida, jugueteando nerviosamente con sus manos.
—O-Ok. Um, ¿es
peligroso que está energía salga?
Charlotte asiente
y aprieta los labios con incomodidad, pero después de todo ella tenía la
responsabilidad de advertir bien al chico.
—Ambos tienen
energías de mundos distintos que ya son peligrosos porque con la constante presencia
del otro, sin querer, sus energías se mezclan un poco y se hacen algo
inestables, y si se unen su energía también lo hará y será aún peor, los mundos
colapsarían hasta desaparecer. Es importante que las usen.
—Ya veo. Yo quiero
saber cómo diablos estoy aquí, si hay alguna forma de...
—¿De qué puedas
tener a Juliette, pero también estar en tu mundo sin destruir nada?—completa la
pelinegra mirando a Tyler colocarse el collar con la piedra verde.
—Wow, deduces
rápido.
—Supuse que eso
querrías porque, aunque quieras volver a tu mundo sigues conectado a Juliette y
eso te hace no querer dejarla. Debes tener un lío en tu cabeza.
Tyler ríe
suavemente, sintiendo un malestar en su pecho al recordar su realidad.
—Lo tengo.
—Te seré sincera,
creo que sí hay una forma, pero no sé si es posible.
—Dime.
—Disolver los
crímenes de Dal—Tyler sintió bajas esperanzas ante su única opción hasta ahora.
Espera que hubiera otra manera menos complicada, sin embargo, lo intentaría de
todas formas—. Debes hallar una forma en la que perdonen lo que hizo, tanto los
entes del cielo como Byeol; si los entes la perdonan y Byeol no, será un
problema porque ambas necesitan estar bien para volver a unirse en una.
—Entonces debo
hablar con Byeol.
—Y descubrir todas
las verdades de Dal para así poder llegar a tu objetivo. Te diría toda la
historia, pero no la sé completa y mi abuela se niega a decírmela. Saca
información de Juliette, de no sé, sus amigos, compañeros, otras estrellas, otras
Lunas.
—Eso haré.
—Y en cuanto
tengas toda la verdad habla con Byeol, porque ella no te escuchará si no tienes
evidencia o base en la que apoyar tu charla sobre el perdón para Dal.
—Cuando obtenga
información importante vendré a decirte—la chica asiente de acuerdo—. Así
puedes ayudarme a entender lo que yo no.
—Está bien. Me
quedaré aquí un tiempo para cuidarte y ayudarte, las puertas estarán abiertas
para ti.
—Gracias.
—Recuerda darle el
collar a Juliette y evita darle emociones negativas fuertes, pues Dal puede
enfadarse y quién sabe qué hará. Podría destrozarlo todo.
Tyler siente los
nervios de punta ante aquella advertencia. Bien, todo se estaba haciendo más
largo, complicado y peligroso.
•••
Harry observó su
auto apartarse fuera y automáticamente sonrió al saber que era Tyler quién
había vuelto. Dejo a un lado su cuaderno lleno de números y cifras que
indicaban las facturas por pagar y río cuando Tyler se paró frente a él, el
mostrador separándolos.
—Sano y salvo—dice
Tyler devolviéndole las llaves a Harry, quién las recibe sin borrar su sonrisa
y sale de detrás del mostrador
—Bien hecho, amigo—abraza
al castaño por el hombro y señala delante de ellos, donde a uno pocos metros
Juliette bailaba, mostrándole a los niños los pasos de aquella coreografía sencilla—.
¿No es linda?
Tyler sonríe al
ver como el pelirrubia ríe cuando ve a una pequeña tropezar con sus pies y
luego se acerca a ayudarle.
—Bastante linda.
—¿Cuáles son tus
intenciones con ella?—la pregunta le toma por sorpresa, pero su respuesta es inmediata.
—Quiero hacerla
feliz.
—Mhm, ya veo.
¿Sabes? Juliette a veces puede ser bastante impredecible y difícil de tratar,
suele sumirse demasiado en su tristeza e intenta apartarla poniendo a los demás
antes que a sí misma y eso es un poco frustrante. Siempre tiene miedo de
quedarse sola, de que un día se despierte y no nos tiene a nosotros, las únicas
personas que ha permanecido a su lado por tanto tiempo. Además de que ella no
le gusta hablar sobre sí misma, cada que lo intentas te dice que está bien o
qué no es importante, pero todos sabemos que no es así. Para estar con Juliette
tienes que amarla mucho y tener mucha paciencia. Espero que tú seas capaz de
eso y mucho más, solo..., solo cuídala mucho, ¿sí? La aprecio demasiado.
—Yo lo haré, no me
importa si me toma una eternidad, pero haré que sea un poco más honesta y se
sienta cómoda al respecto.
—Eso quería
escuchar—admite son una sonrisa soliviantada—. Aún no termina su clase, ¿la
esperas?
—Esperaré—alega,
más Harry le toma del brazo y lo arrastra hasta dónde está la clase, dejándolo
al lado de Juliette.
—Tyler—casi
suspira su nombre y el aludido sonríe amplio hacia ella—. Ya casi acabo.
—Lo sé, pero Harry
me arrastro aquí. No le reprocho nada porque fue buena idea, quería verte más
cerca.
Las mejillas de
Juliette se tornaron rojizas y sus ojos brillaban.
—No digas esas
cosas tan repentinas.
—Profesora Jules,
¿quién es él?—cuestiona la misma pequeña que minutos atrás se había tropezado.
—Él es Tyler Kinn,
un buen amigo. Saludén—los menores hacen una ligera reverencia hacia el castaño—.
¿Qué tal si te sientas ahí y esperas un poco?
Tyler asintió,
captando a medias sus palabras porque su atención estaba en aquellos labios que
le estaba incitando aún más. Ahora que sabía que podía besarla sin ningún riego
mortal, quería hacerlo aún más que antes.
—Siga con su
clase, profesora Jules—imita aquel apodo, causando estragos en la mente de
Juliette, sus mejillas calentándose y su corazón acelerándose.
Y Tyler espero
pacientemente, mirando a Juliette bailando junto con aquellos niños, quienes al
finalizar la clase se despidieron de la pelirrubia cálidamente entre abrazos y
risas, pero quién parecía tener un apego más fuerte por ella era aquella niña
en particular.
—¿Quién es la
pequeña?—inquiere tomando la mano de Juliette mientras caminan a la parada de
autobuses.
—¿Mhm? ¿Dai? La
chiquilla que se tropieza—Tyler asiente y Juliette sonríe—. Es una niña
japonesa. Tiene nueve años y es adoptada, es bastante introvertida, pero es
porque sufre de bullying en la escuela.
—¿Sabes por qué?
—Sus tutores me
dijeron que era a causa de ellos mismos.
—¿De ellos? ¿Qué
pudieron haber hecho?
—Pues, una vez
quién la adoptó la llevo a la escuela y allí se apareció la madre biológica de
la niña completamente alterada diciendo que él había secuestrado a su niña, lo
cual es mentira, el hombre la rescató tras haber sido abandonada en un callejón
a su suerte. Entonces, la mujer le dijo al hombre que lo que le hacía a su hija
era una atrocidad porque quienes las estaban criando eran dos hombres, es
decir, su padre adoptivo y su roomie, que en realidad ella lo considera su tío.
Los niños en la escuela y algunos adultos creyeron que su padre salía con su
roomie y empezaron a acosarla. Pero ellos no saben que su roomie en ese tiempo
tenía novia y actualmente se irá del apartamento porque se irá a vivir con su
prometida.
—Oh, Dios, los
niños de hoy en día dan más miedo que los de antes y los padres de esos niños
también son unos idiotas, no deberían juzgar sin saber absolutamente nada. ¡Esa
niña está mejor siendo criada de esa forma que con su madre!
La sociedad no era
perfecta ni aquí, ni en su mundo.
—El hombre la
adoptó porque no quería que se llevarán a una casa de acogida y porque se
encariño con ella, y con el tiempo su roomie también se encariño con la niña y
también se volvió tutor de ella en caso de que su amigo estuviera ausente.
—Ah, ellos son
personas increíbles.
—Y por eso Dai
también es tan increíble, tiene un padre y un tío muy bondadosos. Es una bonita
familia—alega algo nostálgica mientras suelta un suspiro.
Tyler notó su
cambio de humor y solo pudo permanecer en silencio, decidiendo que era mejor
darle su espacio.
—Tyler—le llamó,
inmediatamente su atención vertiéndose sobre ella—. Si yo me enamorara de tí no
estaría mal, ¿verdad?
La pregunta le
tomó por sorpresa y su corazón empezó a latir descontroladamente mientras
sentía las mariposas correr desde su estómago hasta todo su cuerpo.
—No soy tu Luna—murmuró
inseguro, sintiéndose herido por sus propias palabras.
Juliette sonrió
ligeramente y le miró fijamente, sus ojos gritándole algo que él no podía
decifrar.
—Romperé los
esquemas—alega deteniendo la caminata y tomándolo de ambas manos, decidida en
cada palabra que decía.
—¿No te hará daño?
Juliette negó
suavemente y Tyler se dio cuenta de que
ella verdaderamente estuvo luchando consigo misma y sus sentimientos, pero últimamente
estaba decidida a expresarlos sin importarle las consecuencias. Eso realmente conmovió
su corazón de excesivamente.
El amar de esa
forma era placenteramente aterrador.
—Nada puede
dañarme si estoy contigo.
Tyler estaba
perdido y Juliette decidida. Ambos mirándose sin apartar la mirada y con los
corazones en las manos queriendo entregárselos el uno al otro, incluso si
podrían romperse con un ligero toque.
Todos
tenemos una razón para vivir, así que no te rindas.
—A.
S
acreativangel
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