15: De "estar bien" a "no estar bien".
15
De
"estar bien" a "no estar bien".
Ámsterdam.
F:
26 de Mayo del 2023.
D:
27 de Mayo del 2023.
"Un ser roto y usado no vale
nada."
"Nadie amaría a alguien tan destrozados e inestable."
"La soledad es lo mejor para alguien sin reparo."
"Jamás podrás recuperarte."
"Siempre estarás tan sola por simple hecho de que
estás sucia."
Rebecca hundió sus uñas en la parte interna de su
brazo y apretó los labios, mirando a Miller en su escritorio.
El peliplata miraba hacia el suelo y soltaba una
maldición, respirando fuerte antes de dirigirse a la chica.
—Rebecca, no pretendo meterme en tus asuntos personales
porque sé que me consideras alguien cercano y de confianza, aún así, necesito
saber qué fue exactamente lo que sucedió allí. Mi mente... Aún no puedo procesarlo
y no sé qué entendí mal...
—¿Qué entendió?—inquirió Rebecca sin dudar, su mirada
inexpresiva clavándose en la figura del mayor que permanecía tenso en su
asiento.
—¿Cuál es tu relación con él?
—Yo he preguntado primero.
—Rebecca, por favor...
—Señorita Park para tí, señor Miller—reclamó con
dureza y Miller pareció descomponerse un minuto por su actitud—. Le he preguntado,
¿qué entendió? De todas formas, esto no saldrá de la empresa, ¿no? ¿Cuál es la
necesidad de exigirme algo?
—Buen punto, sí, esto no es ya nada profesional, esto
es muy personal. Ahora dame las respuestas que necesito...
—¿Las respuestas que necesita? ¿Para que las necesita?
¿Para decidir si aún le gusto o no?
—Rebecca...
—Solo dígalo ahora. Diga que ya no le gustó porque
estoy usada, porque estoy sucia, porque..., p-porque fui engañada por un hombre
que creí amar y que él también lo hacía. Sí eso es así dígalo ahora, realmente no
me va a molestar si decisión porque lo entenderé.
—¿Por qué sacas conclusiones precipitadas? Déjame
hablar.
—Está dando rodeos al asunto.
—Dejaría de dar rodeos si tú me hablaras correctamente.
—¡¿Para qué necesitas eso?! ¡Decídete ahora!
—¿¡Quieres que te diga que solamente lo quiero para
saber si aún quiero estar cerca de tí?! ¡¿Eso quieres?!
Rebecca retrocedió y le miró con ojos cristalinos, una
sonrisa triste cruzando sus labios.
—Eso era todo—murmura la pelirroja—. Gracias, señor
Miller. Tengo cosas que hacer, me retiro.
—Rebecca, espera...
Pero antes de detenerla, ya la pelirroja se había ido
dando grandes zancadas y sollozando en silencio. Subió al ascensor e ignorando
las llamadas de Miller, se fue al estacionamiento, subió a su auto y condució a
su departamento.
Ámsterdam.
F:
26 de Mayo del 2023.
D:
27 de Mayo del 2023.
«No pretendo curarme de nadie, ni olvidar, ni negar lo
que amé. Tendría que perder una parte de mí, y no pienso andar por la vida en
pedazos. —Elena Poe.»
Rebecca leyó nuevamente aquel escrito y suspiró. Lo
sentía tan malditamente personal que quería llorar.
Mientras Tyler amaba leer libros con extensos capítulos,
Rebecca prefería leer frases, poesías y microrrelatos. Esa era una de las cosas
en común con su «soulmate» y ambos podían sentarse por horas a compartir
entre sí sus frases favoritas.
Su departamento silencioso se llenó del eco que hizo
el sonido de su teléfono con una llamada entrante. Rebecca dejó a un lado su pequeño
diario con sus amados escritos y termino de sorber uno de los fideos de su ramen
instantáneo antes de responder.
—¡Madre! Ow, tiempo sin verte, mamá. Te extraño mucho,
mucho—dijo con voz melosa y sonriendo, mirando a su madre en la pantalla del
teléfono—. Lamento lo haberte llamado antes, he estado muy ocupada. Soy una mala
hija.
—Rebecca deja de ser tan dramática—murmuro su madre rodando
los ojos con diversión—. ¡Oh, tú cabello, querida! ¡Te ves hermosa!
—Gracias, mamá. He estado recibiendo tantos halagos
hoy.
—Siempre tan hermosa, mi niña. Cielo, te he llamado porque
bueno, ya sabes cómo es tu hermano menor, anda histérico repitiendo ‘Becca está
triste’—en el fondo se oye la voz quejumbrosa del aludido—. Y sinceramente le
creí porque yo también lo presentí. ¿Todo bien?
Las veces que su madre solía hacerle esta pregunta
ella siempre respondía con un ‘Sí’, independientemente de sí lo estaba o no.
Pero esta vez, cuando se sentía tan sola y lo único que necesitaba era a su
familia, dejo las lagrimas fluir mientras negaba reiteradas veces con la
cabeza.
—No estoy bien, mamá. No estoy bien, me siento tan
mal, estoy hecha pedazos. Estoy tan sucia y me quedaré sola para siempre. En mi
cabeza siempre está su voz, en mi cuerpo siempre siento sus manos y el dolor de
sus golpes, mis ojos aún proyectan los recuerdos como si estuviera sucediendo
de nuevo—hipó, cubriendo su rostro con ambas manos—. C-Creí que finalmente había
alguien que me amaba, pero no es así, no lo hace, nadie lo hará jamás porque
estoy sucia y usada. Incluso he ignorado las llamadas de mis amigos y me siento
tan mal, mamá. No tengo a nadie más.
Rebecca lloró y gritó hasta el cansancio, oyendo el
suave canto de su madre para tranquilizarla y la voz de su hermano que le repetía
que no estaba sola.
Ella valía más que el oro.
Solo que ella aún no podía verlo.
•••
—Ah, maldita sea, estoy tan hinchada—masculló mirándose
al espejo.
Había pasado alrededor de una hora para que se calmara
y su madre tuviera que colgar, no sin antes decirle que iría a Ámsterdam lo
antes posible para estar con ella.
—Debería arreglarme un poco. Debería llamar a Tyler,
de hecho—habló consigo misma, apagando la luz del baño para irse a la sala de estar
y buscar su teléfono.
Detuvo su búsqueda cuando el timbre del departamento
fue tocado y supuso que sería uno de sus amigos o todos ellos quienes llegaron,
pues solo Han, Jenny y Tyler podían entrar al edificio y llegar a su puerta sin
ser anunciados antes.
—¡Voy!—exclamó con pereza, arrastrando sus pies
enfundados en una pantuflas con la cara de un cachorro y arreglando su camisa
gris y ancha de «Arctic Monkeys»—. Espero traigan buena comida y alcohol, porque
lo necesito tan...
—Lamento estar aquí...
Rebecca cerró la puerta de un portazo y parpadeó
repetidas veces. ¿Fue su imaginación o realmente August Miller estaba ahí
afuera?
—¡Park! Sé que estás molesta, pero por favor, déjame
hablar.
—Maldición—mascullo abriendo la puerta nuevamente—.
¿Cómo... Cómo ha llegado aquí?
—Eso no es lo importante.
—¿Solo porque es August Miller le dejaron pasar?
El peliplata le miró con arrepentimiento, afirmando su
suposición.
—No te molestes, yo de verdad necesito hablar contigo porque
las cosas no son como crees.
—De todos modos, ¿qué hace aquí perdiendo su tiempo?
—No estoy perdiendo mi tiempo, Park. Estoy aquí porque
me importas, porque me gustas y...
—Fui violada—le interrumpe—. Estoy jodidamente usada,
¿eso querías escuchar? Ahora date vuelta y vete.
—Ya lo entendí, ya lo sé. ¿Y qué?—Rebecca le miró indignada—.
Es decir, no quiero minimizar lo sucedido porque eso es algo realmente jodido,
Rebecca. Pero no por eso dejarás de gustarme.
—No hagas esto—Miller ladeó la cabeza, confundido por
sus palabras—. No cambies tu forma de hablar y tratar conmigo ahora que sabes
lo que me sucedió. No lo hagas, te lo pido, no quiero lástima.
—Rebecca, te sigo hablando y tratando de la misma
forma—asevera dando un paso hacia rlla—. Siempre he actuado con discreción y
cuidado a tu alrededor porque siempre noté que había algo que te molestaba a mi
alrededor y alrededor de otros hombres que no eran Tyler y Han. Pensé que
habías pasado por algo duro, pero jamás dije nada porque no podía sacar
conclusiones sin saber absolutamente nada; todo este tiempo he tratado de
decirte, silenciosamente, que te amo y que no te haré daño. Quizás él te lo
habrá dicho, pero no soy él.
—Él nunca me dijo nada como eso y mucho menos que me
amaba.
—Yo lo hago. Enamorarse de ti es algo frustrante
porque cuando creo que estoy cerca de ti, te alejas abruptamente y pienso que
es mi culpa, que quizás te dije o hice algo que no querías. Quiero ser quién te
ame y te cuide, quiero serlo todo para tí solo si tu me dejas, porque tú eliges
que hacer conmigo, porque es tu turno de dejarte amar.
—Me deje amar y mira lo que sucedió, me arruinó.
—No, no te dejaste amar, tú lo amabas a él, él no a
tí. Es muy distinto, Rebecca.
—¿Realmente no me harías daño? ¿Realmente quieres
estar con alguien que fue usado y desechado, alguien que está arruinado y
asustado?—se exaltó cuando los brazos del mayor le tomaron en un cálido abrazo.
Sollozó en cuando correspondió el abrazo; necesitaba todo eso—. ¿Querrás estar
conmigo justo así?
—«Estás rota y no sé cómo curarte, pero quiero acompañarte
para que sepas que no estás sola y que algún día volverás a estar completa»—susurró
suavemente a su oído y Rebecca sonrió entre lágrimas.
—¿Eso fue...?
—Sí, un extracto de «Aquello que no te dijeron» de
«Víctor Hernández». Sé cuánto amas esas cosas, independientemente de su idioma,
así desde hace varios años yo suelo buscar frases, poesía y todas esas
cosas—confiesa avergonzado, pero sin dejar de abrazarla—. Te amo de todas las
formas y si estás arruinada, te acompañaré para que te repares. Si estás asustada,
cruzaré el túnel oscuro contigo y así no sufrirás sola; si me dejas, estaré
contigo pase lo que pase..., sin soltar tu mano hasta que tú lo decidas.
—Gracias.
—No agradezcas. Lo hago porque te amo, no por recibir
gratitud.
Rebecca río suavemente y se separó de él, mirándole
directamente a los ojos.
—Uh, nosotros teníamos una cita y yo..., me preguntaba
si querías pasar—en un gesto nervioso señaló el interior de su hogar—.
P-Podriamos convertir esa cita en ver una películas y comer unos snacks en mi
sala de estar.
—Eso suena excelente. Pero, ¿qué tal si preparo una
buena comida? Seguramente no has comido bien.
Rebecca se sonroja cuando nota que ha dejado en recipiente
de ramen en la mesada de la cocina, visible incluso desde la entrada.
—P-Pasa.
—Tú solo relájate y yo te consentiré, ¿sí?
—Oh, e-está bien.
Para Rebecca se sentía extraño ser tratada de esa forma
por alguien que no fuera su familia o sus tres tontos amigos.
Era extraño, pero se sentía tan bien y no quería dejar
de sentirlo.
Ella iba amarlo sin ningún tipo de miedo, así como
Miller le amaría sin importar lo inestable que pueda llegar a ser. Porque de
eso se trata el amor, respetar, comprender, hablar y apoyarse mutuamente.
Finalmente, Rebecca veía el camino.
Haarlem
[Libro]
F:
26 de Mayo del 2023.
D:
27 de Mayo del 2023.
Juliette dejó salir un gemido frustrado en cuanto se
encontró sola en la cama, en la misma posición de antes, pero sin Tyler bajo
ella.
¿Por qué tenía que pasar de nuevo justo en ese
momento? La vida le odiaba, o eso comenzaba a pensar porque cada vez que estaba
de aquella forma con el castaño, algo pasaba y lo evitaba por completo. ¿Eran
señales de que no debería estar con él? Al diablo con ello, Juliette lo amaba y
no sé rendiría.
—Si por azar esto es culpa tuya te juro por mi madre
que encontraré una manera de hacerte desaparecer—amenazó mirando hacia la
ventana, pudiendo vislumbrar a Dal que se alzaba sobre el cielo nocturno—. No
tengo ni idea de cuando volverás—susurra dejándose caer por completo en la
cama, su rostro enterrándose en la almohada que aún olía a Tyler—. Te amo.
Cerró los ojos, dejándose ir por el olor familiar
impregnado en su almohada y tratar de no extrañarlo tanto.
Horas después despertó por el ruidoso despertador de «Iron
Man» en su mesa de noche. Se levantó y estiró con pereza, una sonrisa
ligera cruzando sus labios al recordar el calor, los toques y las palabras de Tyler.
Su atención se desvió por completo a su teléfono
cuando este se iluminó con una llamada entrante.
—Contestas a la primera. Buen día, Juliette.
—Buen día, Selenne—contestó entre un bostezo—. ¿Sucede
algo?
—¿Tu novio está contigo?
—No es mi novio y no, Tyler no está, ¿sucedió algo con
Nat?—esta vez se alarmó pensando en que algo le ocurrió a la chica, pero se relajó
cuando Selenne río al otro lado de la línea.
—No, no es nada malo, solo que Nathaly despertó y quería
verte a ti y a tu novio—aclara y Juliette gruñe en respuesta—. Aún así, tienes
que venir por ella.
—¡Por supuesto! Ya voy para allá.
—Voy por tí, así que espero verte ya lista en la
entrada de tu casa.
Juliette colgó la llamada y salto hacia el clóset,
apenas abrió el armario vio su ropa junto a la que Tyler había dejado y siendo inevitable
tomo una camisa y la olió.
Dudó, pero finalmente tomo unos jeans rasgados, sus botas
y una camisa de Tyler, tomó su bolso y llaves y salió de la vivienda. Cinco minutos
más tarde, Selenne se hallaba allí y Juliette corrió al auto con una gran sonrisa
en sus labios.
—¿Pasaste buena noche?—Juliette ladeó la cabeza—.
Digo, tanta alegría es casi antinatural viniendo de tí y me imagino que Tyler...
—Cállate—espetó con las mejillas sonrosadas—. Solo
estoy feliz, no ha pasado nada.
—Mhm... No le diré nada a Nathaly de los que ambos
hicieron por el simple hecho de que lo hicieron por ella, pero si se entera ella
se molestará mucho y no necesita eso, ¿de acuerdo? Solo espero que eso no
vuelva a suceder.
—No lo hará. Solo fue algo de una vez, además, Tyler
no es un chico malo.
Selenne ríe ligeramente.
—Lo sé, me alegra verte tan feliz, pero es inevitable no
querer protegerte de todo lo malo. Sin embargo, jamás te prohibiría verlo
porque él te hace realmente feliz.
—Y me hace tan feliz que aceptes eso a pesar de que no
es mi Luna.
—Ya eso no importa, Juliette. Tú felicidad es la
prioridad.
Ámsterdam
[Libro]
F:
26 de Mayo del 2023.
D:
27 de Mayo del 2023.
—¡Nathaly!—Juliette salta encima de la aludida, quién aún
acostada en la camilla suelta un quejido—. ¡Pensé que te iba a perder!
—No seas dramtica, Jules—dice Nathaly rodando los ojos
y riendo con dulzura—. Harry me dijo lo que tú novio hizo por mí.
—Ah, Tyler es un chico tan bueno, ¿verdad?—alega
sonriendo tontamente sin dejar de abrazar a la chica.
—Así que admites que es tu novio—bromea Harry y
Juliette le mira recriminatoriamente.
—¿Y dónde está? Quería agradecerle.
—Él ha tenido un problema familiar y tuvo que volver a
su ciudad natal. No sé cuándo volverá—explica algo triste, pero continúa sonriendo
cuando Nathaly acaricia su cabeza gentilmente.
—Que lástima, espero que pueda resolver sus problemas.
¿Tú estás bien?
—Lo estoy.
Y por primera vez todos sabían que esa la verdad,
porque Juliette lucía bien y feliz.
Nada más importaba.
Todos tenemos
una razón para vivir, así que no te rindas.
—A. S
acreativangel
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