16: Solo el Cielo sabe.
16
Solo el Cielo
sabe.
Haarlem
[Libro]
F:
29 de Mayo del 2023.
D:
30 de Mayo del 2023.
Juliette gruñó y contesto la llamada que le había
despertado tan temprano en la mañana. Bueno, en realidad sólo faltaban quince
minutos para que su alarma le desoertase, pero ella apreciaba mucho esos minutos.
—Selenne, estoy a una llamada más de bloquear tu número.
Has estado dos días seguidos llamándome insistentemente para preguntarme si estoy
con Tyler.
—Aish, ya veo que aún no vuelve porque con ese humor—espeta
Selenne y Juliette gruñe—. Bien, mocosa, solo quería invitarte a un picnic con
Nathaly. Le dieron de alta ayer, pero dice que ya no soporta el encierro en su
casa, así que ha sugerido un picnic tranquilo y he aceptado.
—Tengo que trabajar.
—¿De qué hablas? ¡Harry está conmigo en la casa de Nat!
Seremos solo chicos... Oh, cierto que Nathaly y tú... Soy un imbécil—dice entre
risas. Juliette rueda los ojos cuando en el fondo escucha la estruendosa e
inconfundible risa de Harry—. ¡Lo cierto es que seremos solo nosotros, sin ninguna
pareja en medio!
—Está bien, iré. ¿Donde nos vemos?
—Pasamos por tí en quince minutos, ¿ok?
—Bien.
Selenne tararea y cuelga. Juliette suelta un suspiro y
una risilla, salir era una buena idea para no deprimirse por no tener a Tyler
consigo.
•••
«Wijngaardtuin»,
un parque urbano situado en medio de algunos de los edificios más antiguos de
la ciudad de Haarlem. Este oasis ajardinado es un escondite ideal para
relajarse dando un paseo o aprovechar para hacer un pícnic. Aunque la
relajación no era un concepto que Selenne, Nathaly y Harry manejaran, y
Juliette tampoco era muy buena en ello.
—¡Lo vas a romper, animal!—exclama Selenne mirando a
Nathaly estirar excesivamente la manta en el césped.
—¡Decirme animal no me ofende!—responde haciendo
enojar más a Selenne quién le grita que no le patea porque está herida.
—¡Dejen de gritar!—pide Harry con una canasta en
manos.
—¡Tú también estás gritando!—exclaman Nathaly y
Selenne al unísono.
—¡Nathaly va a romper la sábana!—alega Harry soltando
la canasta para quitarle la manta a la susodicha.
—Debí quedarme en casa—susurra Juliette recostada de
un árbol, mirando a sus amigos discutir—. A Tyler le hubiera encantado venir.
—¡Juliette, ven aquí í!—le llama Nathaly y ella
obedece con una sonrisa en sus labios—. Ayúdame a arreglar todo este desorden y
quita esa cara. No es como si Tyler se hubiera ido para siempre.
—Dos días y estás así de mal, ¿acaso sus besos son tan
mágicos?—se burla Selenne y Juliette atina a darle una patada.
—¿No has hablado con tu movio?—cuestiona la de tez
morena.
Juliette suelta una risilla y rueda los ojos.—No es mi
novio, Nat. Y no, no hemos hablado, él está muy ocupado.
—Hubiera sido genial tenerlo por aquí, te ves muy
alegre con él alrededor.
—Él me contagia su buen humor.
—¡Su chico es bastante agradable!—espeta Harry llegando
con un contendor lleno de hielo y cervezas—. Y si vieran como ambos se miran y
hablan, son demasiado lindos.
—Cállate, Hope—farfulla Juliette con las mejillas ardiendo en
vergüenza—. Hablando seriamente, Nathaly, ¿nos dirás qué sucedió ese día?
—Oh—Nathaly
mira al suelo con una expresión ilegible
y luego sonríe amargamente—. Al parecer me stalkeo por mis redes sociales y supo donde estudiaba,
se halló con uno de mis compañeros y logró sacarle mi dirección nueva. Después apareció ebrio en mi casa, trate de echarlo,
pero me empujó dentro—la voz de Nathaly empezó a temblar,
sin embargo continuo—, intenté alejarlo y de repente toma su celular y me muestra
una foto de mi gato... Él... Él lo mato y me mostró la foto.
Me enfurecí tanto que lo golpee, entonces saco un cuchillo de su
sudadera y me apuñaló. Se asustó al ver la sangre y se fue corriendo.
—Oh, por... Ese tipo es un verdadero hijo de perra—alega Harry con asco—. ¿Acaso está loco? Si él te dejó, ¿por qué te buscó?
—La chica por la que me dejó, lo engañó con un tipo más joven. Él trato de buscarme otras veces, pero yo simplemente
me iba—narró tomando
un sándwich y dándole un mordisco—. Yo... He cremado a mi gato y tengo
sus cenizas en un altar en mi hogar. Ese fue el paquete que recibí ayer en la noche y lo he arreglado todo antes de que
Selenne y Harry llegarán esta mañana.
—Yo siento mucho todo lo que pasaste. Eres tan fuerte—alabó Juliette
sonriéndole ligeramente y Nathaly alborotó su cabello.
—Pero ya, no es momento de estar triste. Perder a mi
gato, a mi dulce «Snow» m-me duele demasiado, pero... Hay que seguir adelante.
—De todas formas te he agendado para la semana que
viene una cita con la psicóloga—informa Selenne y Nathaly le mirá con terror—. Y vas a ir.
—¡Estás loco!
Yo no necesito psicólogo, por Dios. Dramático, eso es lo que eres Selenne.
—Cállate,
Kors. Sabes que lo necesitas, no te hagas la dura. Más bien, todos a comer, no desayuné y tengo hambre.
—Oh, diablos, olvidé mi refresco en el auto. Jules, ¿puedes traerlo?
Juliette asiente y se levanta del
suelo y camina hacia el coche aparcado. Pero antes de llegar al coche,
accidentalmente chica contra alguien.
—¡Lo siento, no veía por donde...!
Juliette miró al chico frente a ella y sonrió con burla.
—¡Pero si es el mocoso!
Bae rueda los ojos mientras sus
mejillas se tiñen de un color rosa.
—¿Qué haces por
aquí?
—Yo solo... Unos amigos me hablaron de este lugar y
quise venir a verlo, en realidad nunca he visto muy bien Haarlem. Siempre estoy
en Lisse—explica nerviosamente mirando alrededor—. Y tú... ¿Tu amigo está por ahí?
—¿Tyler? Oh, él, no lo está. Está en su ciudad natal, tuvo algunos inconvenientes—dice sonriéndole y Bae se sonroja hasta las orejas.
—Ya veo... Él es un poco aterrador, ¿sabes?
Juliette ríe candorosamente.
—¿Aterrador? Oh, vamos, él es tan adorable y tierno. No puedo creer que digas eso.
“Así que no
se dió cuenta de que estaba celoso” pensó Bae
mientras veía a Juliette pensar en algo.
—¿Puede ser que...? ¿Te vio mal porque estaba celoso?
Bae se exaltó y Juliette volvió a reír.
Su risa era linda.
—Entonces, si lo sabes. Ah, ese chico fue aterrado,
hablo en serio.
—Por supuesto—murmura riendo ligeramente—.¿Quieres venir con nosotros? No es buena idea que un
chico tierno y desorientado este por ahí solo—se sonrojó al instante al repetir sus palabras en su mente.
Bae sonrío suavemente y le miró por sobre sus pestañas al
bajar la mirada por la vergüenza.
—Iré contigo.
Haarlem.
F:
29 de Mayo del 2023.
D:
30 de Mayo del 2023.
Tyler sintió una molestia de repente, un calor en su
pecho y se sentía irritado sin ninguna razón. No entendía que era ese
sentimiento.
Era bastante tarde y estaba oscuro afuera, había
llegado a casa después de acompañar a Han en el rodaje de la serie en la que
trabajaba, pues realmente no quería llegar temprano casa.
Cuando llegó a su casa, después de una ducha, se
hallaba en su sofá viendo una película sin poder dormir y ahora estaba
inquieto. Se levantó del sofá y subió a su habitación, buscando la camisa que
pertenecía a Juliette y se la colocó.
—¿Por qué estoy molesto?—cuestiona a su reflejo en el
espejo—. Deberías estar triste.
Su cachorro entró a la habitación y se sentó al lado
de sus pies. Tyler suspiró y tomó al canino entre sus brazos.
—Ayuda a papá a no estar molesto—susurra hacia el cachorro,
abrazándolo hasta soltar un suspiro.
Tenía el presentimiento de que Juliette estaba
involucrado con ese sentimiento.
Esta vez tomo su celular y se recostó en la cama,
buscando un contacto en específico.
Uno, dos, tres, cuatro pitidos y al quinto respondió.
—Hola, mamá—saludó jugando con las orejas de Tannie.
—TyTy, que milagro. Hace tiempo no llamabas—espeta la
mujer al otro lado de la línea. Su tono fue dulce, pero igualmente había cierto
reproche en él.
—Lo siento, estuve algo ocupado. ¿Cómo estás?
—Todo en orden, cariño. ¿Tú estás bien? Te oigo
extraño.
Tyler suspiró y se removió en la cama. Su madre lo conocía
demasiado bien.
—Solo un poco estresado. Um, mamá, ¿crees que pueda ir
a casa mañana?
—¿Uh? ¿Qué pregunta es esa, cielo? ¡Claro que puedes
venir! Tú padre y yo estaremos felices de verte.
—Iré para allá entonces. Quiero hablar contigo sobre
algo—escuchó a su madre gruñir—, no es nada malo..., supongo.
—Está bien, cielo. Por cierto, tu hermana me dijo que
no las has visto porque no has estado en casa, deberías ir a verla.
—Lo haré en cuanto pueda. Ya me tengo que ir...
—Descansa, mi Luna.
Y Tyler no pudo evitar sentir una opresión en el pecho
al ser llamado de esa forma.
Su madre siempre le había llamado así, tal vez ella
también era una Luna o sabía lo que él era. Pero, ¿por qué se lo ocultó?
Haarlem
[Libro]
F:
29 de Mayo del 2023.
D:
30 de Mayo del 2023.
—Te llévaste demasiado bien con ese chico, ¿no crees
que tu novio se pondrá celoso cuando se entere?—cuestiona Nathaly guardando
todo lo que habían llevado al picnic.
—No es mi novio—“Lamentablemente” quiso agregar—, y no
tiene nada de malo que me lleve bien con él.
—Estuviste toda la tarde sentado en el lago hablando
con él y la mirabas con un brillo en tus ojos.
—No voy a negar que él es simpático y bonito, pero no
saques conclusiones erróneas de todo esto, ¿sí? Déjalo hasta allí—«Porque tengo
miedo de que él pueda ser mi destinado, tengo miedo de que Dal me haya hecho capaz
de estar con otra estrella».
—Está bien, no diré nada más al respecto, pero
deberías pensar bien las cosas, es decir, por lo poco que me han contado los
chicos, este Tyler está bastante loquito por ti.
—Yo sé lo que hago, Natm Mejor llévenme a casa, quiero
descansar un poco.
Nathaly suspiró, dándose por vencida al saber que Juliette
no quería hablar más del tema.
Sporenburg.
F:
30 de Mayo del 2023.
D:
31 de Mayo del 2023.
Dal realmente se había enojado con él. Pensó que tal
vez aparecería de nuevo junto a Juliette, pero no fue así, aunque en cierto
modo lo agradeció, pues ahora se encontraba en Sporenburg para poder hablar con
sus padres.
—¡Mi Luna, TyTy!—su madre salto a abrazarle en cuanto
cruzó el pórtico de la casa—. Mi bebé, ¡mira que guapo estás! Pasa, pasa. Tú
padre no está en casa, tuvo que salir a atender unos asuntos.
—No te preocupes. ¿Cómo has estado?—cuestionó dejando
su bolso y zapatos en la entrada de la casa. Siguió su camino hasta la cocina
donde el olor a comida inundaba toda la casa.
Había extrañado tanto ese olor familiar, además de la
hermosa sonrisa y cálidos abrazos de su madre.
—Muy bien, cielo. Dime, ¿qué tal tu vida en Haarlem?
Tylertomó asiento en los bancos de la mesada y
suspiró.
—Bien, sigo trabajando para August Miller junto a Becca.
La mujer ríe ligeramente al recordar a la dulce
Rebecca, específicamente el día que la conoció. Ella era buena cuidando a Tyler
y lo agradecía mucho.
—Me alegro. ¿Quieres algo de comer?
Tyler sintió su boca hacerse agua al ver la deliciosa
comida, pero tenía algo más urgente que atender.
—Mamá, necesito hablar contigo y que seas sincera—la
mujer dejo a un lado lo que hacía y miró a su progenitor que le miraba
seriamente—. ¿Eres una Luna o mi padre una estrella?
—¿Cómo?
La mirada de su madre vacila y Tyler se da cuenta de
que su madre está nerviosa. Ella lo sabe.
—Sé sobre las estrellas y las Lunas, mamá. No soy
tonto y necesito saber.
—¿Quién te dijo? ¿Cómo lo sabes? Tyler bajo ninguna
circunstancia debes...
—Ya sé sobre Juliette, sobre mí—la mayor abre la boca,
incrédula ante lo oído y Tyler se siente desesperado por las respuestas que
necesita—. ¿Quién es?—insiste nuevamente.
La castaña frunció los labios y apagó la cocina, sentándose
frente a Tyler antes de hablar.
—Sabes que conocí a tu padre en preparatoria, él
atendía en una vieja librería que yo solía visitar. Él es seis años mayor que
yo y nos gustamos al instante, incluso cuando debía ser imposible y estaba mal.
Ambos decidimos dejar eso atrás porque realmente no importa, porque nos amamos.
Cielo, por favor, no necesitas saber.
—Necesito saber, e-esto es importante, si no lo hago
perderé a Juliette, mamá. Solo con saber podré dejar de sentirme así de vacío,
necesito saber porque quiero ser amado—dijo entre sollozos débiles, sintiendo
su pecho doler ante la ausencia e incertidumbre.
—Tyler...
—Solo dime, solo dime para que yo pueda hacerlo feliz,
para que yo pueda ser feliz con ella. Estoy cansado de que me oculten las
cosas, d-de que no quieran decirme nada, ¿acaso no confían en mí? ¿no merezco
saber algo? ¿no merezco luchar por amor? ¿no merezco ser feliz?
La mujer inmediatamente se acerca y le abraza con
fuerza, oyendolo llorar tenuemente.
—Claro que lo mereces, mi amor, lo haces. Si necesitas
saber, te lo diré..., solo no llores. Pero dime algo, ¿cómo conoces a Juliette?—inquiere
preocupada, secando las lagrimas de las mejillas de su hijo.
—Puedo viajar a su mundo, tengo los libros... Bueno,
solo tengo uno porque el otro fue destruido.
La mayor se alejó de él y le miró desconcertada.
—Esos libros jamás debieron llegar a tí, tu padre...
—Yo los devolví a la biblioteca—interrumpe el hombre
entrando a la vivienda, asomándose a la cocina. Ambos se giran sin decir nada—.
Yo hice que llegarán a Tyler sin importar qué.
—¿Que fue lo que hiciste, Wallen?
Tyler miró desconcertado a sus padres. Su madre lucía
asustada y su padre lucía enfermo, por alguna razón.
—Inna, tenía que hacerlo—la castaña se acercó a su
esposo y le golpeó en el pecho—. Iban a morir si no lo hacía.
—¡No lo sabías! ¡Tú no lo hiciste! ¡¿Por qué Tyler si
lo haría?!
—Sabes que me estoy apagando, Inna, lo sabes muy bien.
Una estrella sin su Luna se va apagando. Sabes que te amo, pero lamentablemente
Dal me hizo de esta forma..., en la que muero sin quién ella destino para mí.
Inna negó repetidamente y las lágrimas bañaron sus
mejillas.
—¿Papá? Dime qué estás bromeando—Wallen miró a su hijo
y sonrió con melancolía—, dime qué no te irás, q-que tú no...
—Tyler, tienes que permanecer junto a Juliette sin
importar qué. La amas de verdad y ella a ti, eres su Luna. Hubiese deseado ser
un humano o que tú madre fuera mi Luna y así permanecer con ustedes más tiempo,
pero no tuve suerte como tú... El amor de tu vida y tú destinado son la misma
persona.
Lo abrazó, tenía que hacerlo, pues no sabía si sería
la última vez que lo vería. Aún tenía preguntas, pero su corazón lo llevo a
solo pasar el día junto a sus padres, eso era suficiente.
No imaginaba su vida sin alguno de sus padres, porque
aunque no viviera con ellos, todos esos recuerdos y vivencias son algo que jamás
se irán de su memoria, y el saber que su padre un día ya no estará es simplemente
atemorizante.
Haarlem.
F:
30 de Mayo del 2023.
D:
31 de Mayo del 2023.
¿Cómo se supone que debía sentirse ahora?
Tenía parte de la verdad y fue horrible. El tren de vuelta a Haarlem fue
largo, pero para él y su mente ocupada fue relativamente rápido. Volvió porque sus padres le obligaron, diciéndole que tenía que volver con Juliette, y antes
de que su padre le dejara en la estación este le dijo: ‘Pase lo que pase, Tyler, no te
pongas en peligro. Prométeme que te cuidarás mucho, porque todo esto lo hice por tu vida’ y él le prometió a su padre que sería prudente al respecto mientras lo abrazaba fuertemente.
Al llegar a Haarlem volvió a su punto de inicio: «Stadsbibliotheek Haarlem», pasillo seis, el último estante de la derecha, la cuarta fila en el
fondo.
El lugar estaba vacío y la música en sus audífonos era
aquella que le recordaba a Juliette.
Sus manos pararon en sus bolsillos dónde estaba el
viejo teléfono que Juliette le había dado y una loca idea cruzó su cabeza.
Solo quería intentarlo.
Un pitido.
Dos pitidos.
Tres pitidos.
Cuatro.
Cin...
—¿T-Tyler?
El castaño casi dejo caer el aparato al suelo cuando
la voz de Juliette se escuchó al otro lado de la línea
—Juliette—suspiró su nombre y sonrió ampliamente.
—¿Cómo...?
—No lo sé, no sé cómo esto es posible. Yo...
—Lo siento—dice abruptamente, sonando realmente
arrepentida, pero Tyler no comprende por lo que frunce el ceño.
—¿Por qué te disculpas?
—Estuve mucho tiempo con un chico... Estuve con Bae por
mucho tiempo y yo lo siento. Lo siento, sabes que te quiero mucho, lo hago de
verdad y tengo miedo de que...
—Juliette—le detiene en cuanto escucha su voz frágil—,
no tienes que disculparte. No has hecho nada malo, ¿ok? Yo también paso tiempo
con otras chica y chicos, y también te quiero, eso no cambiará solo por eso.
Además, no estamos saliendo.
—Y eso me molesta.
—¿Uh?
—Me molesta sentirme así y que no esté justificado
porque no salimos. Me disculpo porque no quiero lastimarte, porque siento que
traicionó algo que tú y yo no tenemos, ¿qué debo hacer con esto?
—Juliette, espérame, espera por mí. Prometo que cuando
nos veamos te abrazaré como si fuese lo último que haré y estaremos juntos.
Puede apostar a que sus mejillas están encendidas en
ese instante.
—¿Me pedirás salir?
Sonrió y sabía que Juliette también lo hacía.
—Sí, mi chica de las estrellas. Incluso te llevaré a
cenar a la playa donde nadamos desnudos—la pelirrubia al otro lado de la línea
ríe.
—Eso es una oferta muy tentadora, Tyler.
—¿La aceptaras?
—No hacerlo sería una idiotez..., pero quiero agregar
algo más a la oferta—Tyler mordió sus labios ante la voz coqueta de Jensen—.
Tenemos que terminar lo que no pudimos.
—Eres mala para mí autocontrol—bromea tomando un libro
al azar—, pero me parece bastante atractiva la oferta.
—Estamos en mutuo acuerdo—afirma guardando silencio un
segundo—. ¿Dónde estás, Hyung?
—En la biblioteca—el jadeo de Juliette le alertó—.
¿Qué sucede?
—Tyler, ¿en qué pasillo estás?
—Pasillo seis, el último estante de la derecha—respondió
inseguro.
Juliette se quedó callada unos segundos antes de
volver a hablar.
—Dime si ese libro se cae—le escucha murmurar y luego
mira a su derecha, dos filas más allá de dónde estaba y un libro cae. Frunce el
ceño y se dirige a tomarlo.
—¿Cómo se llama el libro?
—«La Paradoja del Primer Amor»
—Estoy justo frente a ti, de donde el libro cayó—miró
hacia donde había indicado, pero no veía nada más que el siguiente pasillo
vacío—. ¿Sientes el calor?
Obviamente que lo hacía.
—Lo hago.
—Estamos y no estamos juntos ahora. La biblioteca es
el punto medio de ambos mundos, creo que por eso está llamada es posible.
—Trataré de salir y si la llamada falla...
—Lo confirmaremos—completa sus palabras.
Tyler se encamina a la salida y tiene que quitar el
teléfono de su oído cuando este reproduce un pitido excelso. Rápidamente se
devuelve a donde estaba y suspira antes de volver a la llamada.
—Es la biblioteca.
—Lo sabía—Juliette suspira y Tyler sonríe—. Al menos
tenemos esto mientras no podamos vernos.
—Te extraño demasiado.
—Y yo a tí—ella murmura tímidamente—. Llévate ese
libro a casa, es arte—indica soltando una suave risilla.
—Lo sé, lo he leído cinco mil veces. Soy uno de los
más grandes fans de la autora. Ella debería darme un premio por ser un gran
fan, ¿sabes? Incluso me he memorizado muchas líneas—asevera abrazando el libro
de pasta fucsia.
—Oh, pues perdone, señor—musita Juliette sarcástico,
arrancándole una risilla a Tyler—. ¿Ya vas a casa?
—Sí. ¿Y tú?
—Tengo que. Selenne no me esperara toda la vida, me
fue a buscar al trabajo. Iba a ir a casa directamente, pero por alguna razón
terminé aquí, aunque ya sé porque lo hice.
—Me gusta esto que tenemos.
—¿El saber cómo encontrarnos siempre de alguna extraña
forma?
—Es lo más hermoso.
—Te quiero—suelta Juliette y Tyler se pregunta si es
normal el cómo su corazón golpetea fuertemente contra su pecho simplemente por
esas palabras.
—Yo también, Julie—susurra con dulzura, oyéndola suspirar.
—Tengo que irme. S-Si mañana aún no vuelves, ¿puedes
llamarme?
—A esta misma hora si eso sucede. Quiero verte pronto.
—No sabes lo mucho que yo también quiero verte.
—Lo sé porque te siento, Juliette.
«A
las almas, cuyo amor los mueve, ningún odio las corrompe
Sufren
en silencio, sin culpar a otros
Se
alegran cuando pueden, sin calcular su felicidad.»
—Gian
Franco Huacache.
Todos tenemos
una razón para vivir, así que no te rindas.
—A. S
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