2: Soy el único que lloró.


 

2

Soy el único que lloro.

Sporenburg.

F: 1 de Agosto del 2003.

D: 2 de Agosto del 2003.

“Toda mi vida he estado buscando algo. De alguna forma sé que se halla en el cielo, pero también sé que al mismo tiempo no está allí. Dame una señal y dime a dónde debo ir”

El pequeño Tyler de ocho años dejo a un lado su telescopio para suspirar y derrumbarse en la hierba y continuar mirando al cielo. La música en el fondo le tenía soñando despierto y con un dolor en el pecho.

—¿Dónde estás? Dime, ¿incluso eres real?—susurro al cielo. Por suerte, esa noche el cielo estaba despejado y centelleaba por la luna y todas las estrellas que se extendían a kilómetros.

Era sublime y taciturno.

—¿Qué estoy buscando? ¿Qué es lo que quiero? Me siento tan vacío—un sollozo salió de sus labios y las lágrimas resbalaron por sus mejillas.

El viento soplo fuerte, batiendo su cabello y haciéndolo tiritar del frío, pero le importaba poco lo que sentía físicamente porque el dolor emocional que sentía era tan desgarrador. Era solo un niño pequeño que desconocía el mundo, no obstante, de alguna forma estaba tan roto e infeliz incluso en un hogar lleno de tanto amor.

Se sentía culpable por preocupar a sus padres, por ser la burla y que señalarán a sus hermanos de ser "tan raros como él".

Tyler hipó y se tensó cuando algo lo abrazó fuerte y beso su frente. No era su madre, mucho menos su padre ni hermanos.

Él no creía en fantasmas, pero cuando miró al frente jadeo al vislumbrar dos destellos: uno purpura y otro azul; el creyó que era un fantasma o un espíritu. Seguidamente una dulce voz susurró: «Emuná». El castaño abrió sus ojos con estupefacción y súbitamente aquellos destellos desaparecieron y sintió una paz inexplicable.

—¿«Emuná»?—en ese tiempo no sabía que significaba aquello, pero con el transitar del tiempo, de libro en libro, lo supo.

Haarlem [Libro]

F: 09 de Mayo del 2023.

D: 10 de Mayo del 2023.

“Estar en calma a pesar de no tener aún todas las respuestas” recordó el significado de aquella palabra cuando salió de la habitación de Juliette y bajo a la planta principal.

El lugar era pequeño, había una corriente de aire frío no tan fuerte, pero podía sentirla en su piel. Al parecer apenas estaba amaneciendo, pues las luces de un color naranja se colaban delicadamente por las ventanas de la residencia dándole un toque más doméstico.

El libro no podía compararse a nada de lo que realmente podía ver y tocar. Estaba perturbado porque no entendía que fue exactamente lo que pasó, aun así, se sentía feliz, es decir, tenía justo allí a su chica de las estrellas.

Se encrespó cuando unos pasos detrás de él se escucharon, pero se calmó un poco al saber que sería la pelirrubia. Sin embargo, cuando giró en sus talones no vio a su chica de las estrellas, sino a una chica bastante alta, de tez morena y cabellos entre un color vainilla y naranja, el color era bastante peculiar. Él sabía quién era, era uno de los mejores amigos de Juliette más no sabía que ella estaba allí. Se suponía que vivían separados, ¿qué hacía ahí?

—¿Quién eres?

Esa era la pregunta célebre del día.

—Es un amigo—manifiestan por él, siendo esta vez Juliette quién bajo por las escaleras—. Ya la tormenta paso, supongo que te irás, Nat.

—Sí, ya me voy. Gracias por dejarme quedar, te debo una—eso fue lo último que dijo antes de irse, no sin antes darle una mirada a Tyler, quién se sentía apocado.

Nathaly Kors era el nombre de la chica. Una humana común como Tyler.

Nathaly no sabía quién era su mejor amiga en realidad y Jensen prefería mantenerlo así por ahora. No era necesario que lo supiera.

—¿Me dirás tu nombre, chico bonito?—lo último salió de sus labios en un tono burlón, sonriendo hacia el chico que se volvió un manojo de nervios.

“Oh, por el amor de todo, ¿ella acaba de halagarme?” el castaño se sintió abrumado por sus propias emociones.

—Oh, pues..., y-yo soy Tyler Kinn—Jensen sonríe mostrando su encantadora sonrisa—. ¿De verdad me crees?

—Oye, lo que dijiste tuvo un punto, creo. Te dejaré explicarte—Tyler se sintió agradecido por aquello, ella honestamente parecía ser más agradable a como la describía el libro—. No he desayunado y muero de hambre, ¿quieres comer algo?

—No, tranquila.

—De todas formas, cocinaré algo para ti. Bien, cuéntame de ese libro; dices que yo soy la protagonista de este—algo cohibido el castaño se acerca a la isla de la cocina.

—Lo eres, toda tu vida estuviste en el cielo, siendo una estrella diminuta y casi no brillabas a pesar de ser una «Formalhaut». Quieres encontrar a tu amor, tu Luna. Por eso descendiste a la Tierra y aunque has vagado por el mundo buscándolo, aún no encuentras...

Para este punto Juliette caminaba hacia él y el castaño solo podía retroceder, bajando su voz a medida que se acercaba hasta arrinconarlo contra una columna, a tu preciada Luna.

—Tú..., eres parecido a...

Tyler parpadeó sin vislumbrar a que se refería. Por unos minutos Juliette pareció algo molesta y apesadumbrada.

—¿Qué quieres decir?

—Ah, no nada. L-Lo siento, solo sigue con tu explicación—la pelirrubia se alejó de él con las mejillas sonrosadas, avergonzada por su comportamiento. Nuevamente se va a la cocina a terminar el desayuno.

—E-Está bien. El libro tiene dos volúmenes y en ellos aún no consigues a tu Luna, pensé que en el tercero lo harías, pero ya no hay más... Ayer fui a buscarlo, fue una gran decepción saber que no existía, así que fui a casa, estuve leyéndole a mi mascota y luego me dormí con el libro en mis manos.

—¿En tus manos? Cuando apareciste aquí no tenías un libro, ¿no será que...?

—Estoy dentro del libro porque dormí con él. Eso es..., es lo que creo o quizás esto es un sueño muy concreto, hecho para hacerme conceptuar que está es la realidad, pero no es así y pronto despertaré en mi cama con el libro entre mis manos.

—Perdiste la cabeza.

—¡No me llames loco!

—Yo no te llamé loco. Entonces, ¿qué piensas hacer?—le pregunta sirviendo unos waffles en dos platos.

—Quizás seguiré la corriente de todo esto a ver en que resulta, ¿no crees?—Juliette esbozó una sonrisa a labios cerrados.

—Pensé que dirías: "Ya que es un sueño correré desnudo por ahí". Es decir, yo lo haría—Tyler enarcó una ceja y río alto, y enérgico. Juliette dejo su sonrisa y le miró austeramente, analizando al chico frente a ella.

Ese chico era ciertamente intrigante.

—Empiezo a creer realmente que no eres de aquí. Eres inusual—el castaño le miró sin borrar su sonrisa, sus mejillas sonrosadas—. Ven, chico viajero, come algo.

Y la soledad de ambos se hizo un poco más grácil.

Sporenburg.

F: 28 de Diciembre del 2001.

D: 29 de Diciembre del 2001.

Tyler tenía seis años cuando pidió un regalo bastante inusual, el cual aún conservaba bajo su cama.

Faltaban tres días para año nuevo, pero también dos días para su cumpleaños. Él solía recibir cualquier regalo sin quejarse en absoluto porque realmente los apreciaba mucho, pero este año él quería algo específico ya que, de camino a la escuela, desde el coche de su padre pudo ver algo que deseaba tanto.

Su madre se hallaba en la cocina charlando con una de sus vecinas cuando el irrumpió en la habitación con un pequeño ‘Buenas tardes’ y una ligera inclinación hacia la mujer.

—¿Mhm? ¿Qué necesitas, cariño?—cuestionó Inna hacia su hijo. Era poco común que el infante le buscará cuando tenían visita.

—U-Um, n-no quiero molestar, p-pero...

—Ow, mi Luna hermosa, tú jamás me molestas—canturreó pellizcando las mejillas de Tyler, quién río ligeramente.

La mujer que les miraba con perfidia solo bufó mientras bebía una taza de té. Ese niño era demasiado extraño y no le agradaba en lo absoluto, mejor dicho, no le agradaba la familia Kinn. Pero solía visitarlos y halagarlos solo porque el padre de Inna era un importante empresario.

—D-Dentro de poco será mi cumpleaños y sé que ustedes siempre me regalan lo que ustedes mismos eligen ¡y lo aprecio mucho! P-Pero, ¿no podría obtener un telescopio?

Inna abrió los ojos atónita y la visita escupió el té.

—¿Un..., telescopio?—la castaña no parecía procesar aún sus palabras. El niño asintió apocadamente—. Oh, bueno, ese es un regalo un poco inusual, pero de acuerdo. Te compraremos uno.

A Tyler se le iluminaron los ojos y río con alegría para abrazar las piernas de su madre.

—¡Gracias, gracias!—exclamó finalmente yéndose de la cocina con una gran sonrisa y dando saltitos de alegría.

—Wow, ¿tú hijo está interesado por las estrellas? Para un niño de su edad eso es extraño.

Inna sonrió incómoda por las palabras y mirada de la mujer.

—TyTy suele ver mucho hacia el cielo y ha leído demasiados libros sobre las estrellas. Incluso se ha aprendido las constelaciones.

—¿No será tu hijo un niño prodigio? No todos los niños de siete años leen y aprenden algo tan tedioso como las constelaciones.

La mujer estaba escaldando de envidia por dentro. Sus hijos solo solían corretear por la casa, odiaban leer y hacer los deberes, pero amaban salir jugar con otros niños y escuchar tontas canciones infantiles. Mientras que el hijo mayor de los Kinn solía estar en el patio de su casa, habitación o la terraza de está, leyendo distintos libros y mirando al cielo mientras escuchaba música que un niño de su edad no escucharía.

Si Tyler tendría un telescopio, sus hijos también y les obligaría a aprender sobre las constelaciones. Los Kinn no podía sobrepasarla bajo ninguna circunstancia.

 

 

 

 

 

 

 

 

Haarlem [Libro]

F: 09 de Mayo del 2023.

D: 10 de Mayo del 2023.

Juliette siempre había sido considerada una chica peculiar, gentil y encantadora. Siempre ayudaba a quien le necesitará sin recibir nada a cambio, pues tampoco era como si ella esperase algo a cambio.

El día que conoció a Nathaly fue durante una noche en la que la chica salió ebria de un bar, sollozando y balbuceando locuras. Por simple curiosidad Juliette se acercó a ella y está le contó que su vida era un asco porque su novio le había terminado, se llevó a su gato, le robo sus mejores joyas y que tampoco tenía dinero para tomar un taxi a casa; la pelirrubia sintió compasión por ella, así que le ayudó. Acompañó a la chica en el taxi hasta su casa y se aseguró de dejarla dentro, específicamente en su habitación.

Juliette se retiraba del lugar cuando la chica bajo de su habitación y la interceptó preguntándole por su nombre, a lo cual la pelirrubia respondió con gentileza, y finalmente Nathaly río mientras decía: ‘Eres la persona más rara que he visto. ¿Quién se hubiera preocupado y tomado tantas molestias por una chica ebria llorona? Eres extraordinaria’. Jensen río suavemente y negó con la cabeza antes de irse.

Por razones del destino, ambas se reencontraron en el supermercado y esa vez sí pudieron platicar mejor, intercambiaron números y fijaron fechas para hacer una reunión de amigas. Así fue como Juliette conoció a la linda humana de los tiernos hoyuelos.

Nathaly tuvo razón desde siempre, Juliette era rara por ayudar a quien sea sin dudar de ello, sin siquiera pensar que podrían hacerle daño. Ella era muy noble como para negarse a la gente necesitada. Sin embargo, ella misma se llamaba loca, lo hacía actualmente, porque vamos, el hecho de que tenga a un supuesto chico viajero en su departamento, dándole comida y ropa ya era una locura total; esto rebasa, por mucho, sus límites para ayudar a alguien. Es cierto que el chico tiene cierto punto, pero también podría ser algún loco y aunque no lo pareciera, a veces los locos y asesinos se ocultan a simple vista. Sí, ella debía dejar de ver demasiados documentales sobre asesinos en serie.

—¿Puedo preguntar por qué tienes ropa de hombre?

Juliette apoya la cabeza contra la madera de la puerta del baño y suspira.

— La ropa de hombre es más cómoda que la femenina para estar en casa. Mientras más grande, más cómoda.

—Realmente no quería tomar tu ropa.

—¿Planeabas salir en pijama?—cuestiona con gracia, simplemente prediciendo el hecho de haber avergonzado al chico al otro lado de la puerta.

—Ya..., estoy listo—notifica a la par que la pelirrubia se aleja de la puerta y él sale—. Aún me queda un poco grande.

—Colócate la camisa por dentro—indica acercándose a él para ayudarlo a acomodar la ropa, tomando la cinturilla del pantalón para tirar de esta y meter la camisa dentro—. Sigue con el resto.

Tyler espabiló tras haber estado embobado por la cercanía y acomodó su ropa. Juliette lo observo y sonrió, lucía tierno con aquella ropa que ciertamente le quedaba grande, pero no se le veía mal. Su ropa constaba de una camisa blanca sencilla de mangas cortas y unos pantalones de mezclilla azules y zapatillas deportivas negras-calzado dejado en el clóset de la chica por error y/o descuido de uno de sus amigos-.

—Luces perfecto, ¿vamos?

Tyler asintió y la alcanzó hasta el segundo piso, donde la chica recogió su bolso y las llaves para cerrar la puerta principal cuando salieran. A penas Juliette le indicó que saliera, Tyler tiritó por el frío que había atravesado su anatomía al levemente entrar en contacto con el céfiro del exterior. El castaño ya había sentido bastante frío dentro de la casa de Jensen, pero afuera, afuera era el maldito Polo Norte.

—M-Maldición... ¿Acaso e-estamos en invierno?—cuestionó siguiendo a la pelirrubia cuando está dio marcha hacia su destino.

—No, estamos a 18°C y casi se acerca la temporada templada—la monotonía y estoicismo en su voz dejaron estupefacto al chico. Ambos siguieron caminando en silencio, Juliette lucía bastante renuente al aire frío, pero Tyler se estaba congelando—. Normalmente el clima para mí es helado todo el tiempo durante todas las estaciones, Haarlem realmente es bastante fresco, pero el frío a mi alrededor es bastante anormal. Creía que era la única que lo sentía así, porque las personas que conozco dicen que solo es más frío en invierno y que normalmente siempre está fresco, y blah blah blah... Ya sabes, el clima normal. Al parecer tú también puedes sentirlo.

—Al parecer, no. Realmente siento este frío. ¿Cómo es que estás tan tranquila? —Jensen hizo una mueca y se alzó de hombros.

—Supongo que puedes acostumbrarte a este frío, así como te acostumbras a la soledad.

Soledad.

Tyler sabía lo que era eso. Tenía a sus amigos, a Tannie (su cachorro) y a su familia, a la cual amaba con su alma, pero siempre había un vacío que no podía llenar, aunque intentase hacerlo con libros o música. Pero Juliette era diferente, en el libro nunca hablaba de su familia, y aunque tenía amigos, eso no era suficiente, había algo más que Tyler no sabía; los ojos de la pelirrubia proyectaban soledad, desasosiego, incuria, vacío, anhelo...

Había algo.

Sporenburg.

F: 06 de Febrero del 2002.

D: 07 de Febrero del 2002.

 

Pasó poco tiempo para que las personas hablasen sobre Tyler.

Las personas se habían dado cuenta que el niño realmente no era tanto un prodigio, sus calificaciones en la escuela era normales, su círculo social era casi nulo y a veces dormía en clases. Después de saber aquello lo tildaron de "el niño raro" de la familia Kinn, un niño cuyo pasatiempo era comportarse anormalmente inquietante mientras miraba al cielo con una expresión ilegible en su rostro y murmuraba cosas extrañas.

Todos en la escuela lo alejaban aún más y se burlaban de él, poco tiempo después las burlas se tornaron también hacia su hermano y hermana menor.

—TyTy, ¿estás bien?—inquirió Amstel, su adorada hermana, las más pequeña de la familia y la más consentida al ser la única niña.

Tyler giró su rostro y le sonrió a la adorable pelinegra que se sentó a su lado en el césped.

—Lo siento.

La pequeña Amstel le miró confundida ante su disculpa. No entendía porque lo hacía, si era porque se había comido el último pudín ya ella lo sabía y no importaba porque su madre le había dado otro.

—Por mi culpa los molestan en la escuela.

Amstel tenía cuatro años, aún estaba muy pequeña, pero sabía lo que sucedía a su alrededor. Sabía que todos los niños de su escuela le decían cosas feas por ser "la hermana del niño raro del vecindario", pero a ella le importaba poco porque mientras los demás hablaban cosas sin sentido, ella sabía que su hermano no era raro, él era único y lo amaba de esa forma.

—No deberías disculparte, hermano, no es tu culpa. Además, todos son unos tontos que no te conocen y yo te quiero mucho sin importar que mires al cielo por horas.

Tyler sintió una calidez en su pecho y una sonrisa se formó en sus labios. Ella podría ser la más cría de la familia, pero siempre sabía que decir o hacer para hacer de cualquier momento oscuro, uno hermoso y alegre. Esperaba que ella nunca cambiará su forma de ser.

—¿Qué hacen tan mal abrigados aquí afuera?

Ambos miraron a Jan, el hijo del medio, pero a diferencia del típico cliché, Jan también estaba colmado de amor y atención de parte de sus padres y hermanos.

—TyTy y yo miramos las estrellas, ¡son hermosas!—explana la pequeña pelinegra señalando el cielo.

Jan niega con la cabeza y les pone una frazada encima para sentarse al lado de Tyler.

—No puedo culparte por siempre mirarlas, son hermosas.

Jan rara vez solía mencionar algo sobre su pequeña afición, ni siquiera solía preguntarle por qué lo hacía, a diferencia de Amstel que era bastante preguntona. Así que fue una sorpresa que dijera aquello mientras miraba los hermosos destellos en cielo y sonreía ligeramente.

—No te preocupes por los demás, Tyler. Nosotros siempre te querremos.

Y esas simples palabras calmaron el corazón afligido del castaño.

Esa noche los tres hermanos permanecieron abrigados bajo una cálida manta e iluminados por la luz de la luna y los centenares de estrellas en el cielo.

Todos tenemos una razón para vivir, así que no te rindas.

—A. S

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