4: La chica que se rindió de intentar.

 


4

La chica que se rindió de intentar.

Haarlem.

F: 10 de Mayo del 2023

D: 11 de Mayo del 2023.

Tyler se removió en el sofá cuando sintió un peso en su pecho, seguido de algo húmedo deslizándose por su cara. Abrió los ojos encontrándose con Tannie sobre él, dándole los buenos días; inmediatamente se enderezó mirando alrededor, estaba en su sala de estar, en su apartamento

Solo fue un sueño y el libro estaba a un lado del sofá, aunque realmente no recuerda haber terminado durmiendo allí sino en su alcoba. Se deslizó entre los cojines, levantándose del sofá para tomar su teléfono y mirar la fecha y hora.

10 de Mayo, 7:39 AM.

En su sueño ya era diez de Mayo y si el sueño hubiera seguido, el hoy sería once de Mayo.

Sacudió su cabeza y suspiró. Había sido hermoso aquello, pero de nuevo estaba en la vida real. Un escalofrío lo recorrió ante una repentina oleada de frío, sentía el ambiente helado...

Tan helado como en su supuesto sueño.

Era ilógico, el aire acondicionado estaba apagado y la temperatura era de 18°C, una temperatura fresca e insuficiente para generar aquel frío abrasador. El frío no debería colarse hasta sus huesos como en ese momento lo hacía. Quizás estaba enfermo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ámsterdam.

F: 10 de Mayo del 2023

D: 11 de Mayo del 2023.

—¡TyTy!—el castaño sonrió cuando Rebecca saltó abrazarle apenas lo vio cruzar por la puerta del estudio—. ¿Qué diablos llevas puesto?—la pelirrosa le observó con desconcierto. Tyler era realmente extraño.

El castaño llevaba unos pantalones de algodón café, una camisa blanca, un abrigo pesado de color café y mocasines.

Era demasiado abrigado incluso con el clima fresco.

—Sé que te gusta vestir a la moda porque así yo te enseñe, pero esto es un suicidio.

—Es que tengo demasiado frío—la contraria se carcajeó hasta llorar. Era bastante dramático—. ¡Hablo en serio!—exclamó interrumpiendo su risotada.

—Déjate de bromas y quítate el abrigo—seguidamente le quitó el abrigo, hallando que la camisa de abajo era de mangas largas. No me jo... ¿Es en serio? ¿Quieres morir asado o qué?

Cuando tomó su brazo para arremangar la camisa, alejó sus manos rápidamente.

Él estaba realmente helado.

—¡Estás más frío que un hielo! ¡¿Estás enfermo?!

—No, estoy bien; solo tengo frío, ya se pasará—alegó volviendo a colocarse el abrigo. Rebecca le miró casi con miedo.

Definitivamente no estaba bien.

—Deberías ir al médico más tarde—le sugirió y Tyler río suavemente.

—Mejor deja de pensar en ello y empecemos tu sesión.

—Es que con solo verte me das calor, ese abrigo es demasiado—soltó una queja cuando el castaño le abrazó—. ¡Suéltame que me transmites tu calor!

—Shuss, cállate, Becca—la chica forcejeó y le dio una patada en el trasero, a lo que Kinn solo río antes de empujarla ligeramente lejos de él.

•••

Jenny había visto muchas locuras de parte de sus amigos y aunque creía haber perdido la capacidad de sorprenderse por sus tonterías, ellos se superaban y lograban sorprenderla muchísimo más, y decir que en ese momento estaba sorprendida era un maldito eufemismo.

—¡Pareces un cubo de hielo! ¿Cómo estás tan helado si tampoco está tan frío el clima?—alterca Jenny abanicándose con sus propias manos.

—Dijo que está así desde esta mañana, incluso uso el termómetro y dice que su temperatura está normal y no luce enfermo—manifiesta Rebecca dándole un mordisco a su helado sin dejar de mirar a Tyler.

—Anoche tuve un sueño grandioso—murmura el castaño y ambas amigas le prestan atención—. Soñé que estaba con Juliette Jensen.

—¿Quién es esa?—pregunta Jenny y la pelirrosa suspira.

—Es este personaje del libro del que se enamoró. Quedó afectado porque no hay tercera parte y no sabe si su chica ficticia consiguió al amor de su vida.

—A eso se le llama caer profundamente por lo artificial. Necesita ver un psicólogo o algo, está encerrando su propia vida y eso no es sano.

—Dejen de hablar de mí como si no estuviera o no los escuchara—espeta Tyler soltando un largo suspiro—. ¿No pueden simplemente tener empatía por mí?

—Estamos preocupadas por ti. Esto ya no es sano, mira lo que te estás haciendo. Solo trabajas y trabajas para irte a encerrar en tu casa a leer libros o escuchar música por horas, completamente aislado del mundo..., sólo.

Soledad.

—¿Preocupados por mí? Nunca les pedí estarlo. ¿No pueden dejarme en paz? ¿Qué si me encierro en mi apartamento a leer o escuchar música? ¿Qué si me aislo del mundo? ¿Qué si estoy sólo? ¡Si eso es lo que quiero! ¡¿Cuál es el problema?!

Mentira.

No quería estar solo.

La soledad duele.

—Por mi viviría toda mi vida sólo...

“Pero eso no es lo que quiero. No quiero estar sólo.”

Completamente molesto se levantó de la mesa de la cafetería de la empresa y dando grandes zancadas se fue de ahí. No quería escucharlas.

•••

—En conclusión..., peleaste con ellas por tener la razón.

Tyler lloriqueó, ahogando su lamento en los cojines del sofá de aquel camerino al estar bocabajo. Han, sentado a su lado negó con la cabeza y palmeó sus piernas haciéndolo quejarse nuevamente.

Han Sanders era otro buen amigo de Tyler. Era un actor bastante famoso, podías verlo caminar en la calle y estar rodeado de muchos fans, porque todos tenían millones de razones para amar y admirar a Han.

—Soy un idiota.

—Eso es cierto, pero ya, ya... Después hablaras con ellas, por ahora cambiemos de tema. Como el por qué tienes llave de mi camerino—el castaño río y se acomodó en el sofá para quedar sentado correctamente.

—Tú me la diste, no te hagas el idiota.

—Oh, sí, lo siento, lo olvidé. Por cierto, ¿cómo pasaste la tormenta?

—¿Tormenta?

—Sí, a eso de las once de la noche empezó una tormenta y a las dos de la madrugada que fue cuando terminó...

—Hubo una lluvia de estrellas—le interrumpió prosiguiendo con sus palabras.

¿Qué demonios estaba pasando?

—¿La viste?

—Sí—mintió dejando a su mente perderse entre los millones de pensamientos en su cabeza.

“Quizás sea una mera casualidad, ¿no?”

—Fue hermosísima. Todas brillaban tan preciosas y la luna estaba resplandeciendo como nunca.

DalByeol.

‘Normalmente hay lluvias de estrellas los ocho de Agosto, y luego una Mega Luna el quince’

Estaba paranoico, eso sería una respuesta fácil, pero no podía dejar de pensar en todo aquello... ¿Y si realmente viajo al libro y la causa fue la sincronización de ambas lluvias de estrellas? Si eso era cierto, él podría volver el ocho de Agosto cuando llegara la próxima lluvia de estrellas.

Tal vez él podría verla de nuevo.

—¿Estás bien? —el pelinaranja le miró preocupado y él solo atinó a asentir—. Luces espantado.

—No, estoy bien..., solo pensaba en algo. Nada importante. Ahora cuéntame cómo te va en el rodaje de la serie.

Ojalá no fuera solo paranoia.

•••

Rebecca también acababa de tener una pequeña discusión con Jenny. La pelirrosa le había dicho que su comentario acerca de un psicólogo había sido un poco-demasiado-ofensivo para su amigo, pero lamentablemente Jenny era muy pertinaz y ella siempre debía tener la razón porque de lo contrario andaba muy de malas. Así era ella y muy pocos la soportaban.

—Tyler.

—Becca. Hey, lamento mi comportamiento hace un rato—susurra con nerviosismo. Rebecca suspira y se lanza a abrazarlo.

—Sé que te sentiste atacado, pero no era la intención. Y lo del psicólogo..., no le prestes atención, ¿sí?

Tyler asintió, realmente no tenía ganas de discutir. Ambos llevaron su atención en Han que salía de su camerino, sonriendo hacia ellos.

—¡Pero si mi amigo el actor por fin está libre!—exclama Park abrazando esta vez al pelinaranja—. No estamos todos juntos desde hace un tiempo, ¿qué tal si hoy salimos un rato? No me digan que no.

Han y Tyler se miraron entre sí, siendo Han quién respondió primero con un simple: ‘Está bien.’

Esta vez Rebecca miró con esperanza a Kinn, quién suspiro y sonrió.

—Sí iré, Becca.

—¡Perfecto!—la pelirrosa saltó de la alegría y buscó su teléfono en el bolsillo de su pantalón para empezar a teclear en este en cuanto estuvo en sus manos—. Le enviaré un mensaje a Jenny para avisarle, bueno, si es que quiere venir porque ella y yo acabamos de... ¡Oh, respondió! Dijo que sí. Vaya, eso fue inesperado.

—¿Nos vemos después a las cuatro?

—Cuatro treinta, tengo una sesión para «Dior»—indica la pelirrosa guardando su teléfono—. Ya me tengo que ir, nos vemos más tarde—se despide yéndose casi corriendo por el pasillo.

—¡Suerte! ¡Que ver a Miller no te mate!—profiere Han haciendo sonrojar a la chica y que se tropiece hasta caer al suelo. Tyler ahogo su propia risa y Han si se dejó ir, riendo a carcajadas hasta casi llorar.

—¡Cállate, Han!—le amonesta Park desde lejos, recomponiéndose y finalmente desapareciendo por el pasillo de la izquierda.

—Ella es tan divertida.

Tyler asiente y se ríe como no lo había hecho hace unos minutos. El enamoramiento de Rebecca por August Miller era entretenimiento puro para ellos.

•••

—¡Hay que embriagarnos!—grita Rebecca entrando al bar y golpeando la barra para llamar al cantinero.

—Yo no lo haré, mañana debo asistir con mi madre a una cena importante—indica Jenny sentándose en uno de los bancos entre Han y Tyler.

—Ok, ok, pidan que yo invito.

—¿Ustedes dos también vieron la lluvia de estrellas de ayer?—ambas chicas miran a Han y niegan al mismo tiempo—. Pensé que lo harían, es decir, ustedes son chicas, deberían ser detallistas en esas cosas.

—¡¿Hah?! ¿A qué te refieres, Sanders?—escudriña Park frunciendo el ceño y señalando a Han con la misma mano que sostenía su bebida—.  Si no fueras tan lindo te golpearía en la cara.

—¿Pero si no dije nada malo?—Han ríe cuando la ve cuchichear algo inentendible y dar un sorbo a su bebida—. Pídeme una cerveza, Becca.

—A mí también—dice Tyler y Rebecca les alcanza la bebida—. No dejen que me vuelva loco con las cervezas, ¿ok?

•••

La última vez que Jenny había lidiado con sus amigos ebrios había sido un total dolor de cabeza, siendo Rebecca la más fastidiosa de todas, pero está vez Tyler se le sumaba hablando incongruencias, uniéndose al escándalo de la pelirrosa.

—¡Les juro que viaje al mundo de Juliette!—exclamó el castaño hipando y balanceándose en el asiento del auto de Jenny. Se hallaba sentado entre un dormido Han y una escandalosa Rebecca—. Ella es... ¡Hic! El amor de mi v-vida.

—Dios, cállense—suplica Jenny apretando el volante del auto.

—¡¿En serio viajaste al libro?!—Tyler asiente y la pelirrosa salta en su asiento—. ¡Woah, amigo! ¡E-Eso es f-fantás...! ¡Hic! ¡Fantást...! ¡Mhm! Creo que voy a...

—¡Diablos, Park, mi maldita alfombra!—clama Jenny cuando Rebecca vómito en el suelo del auto—. ¡Pagarás el lavado del auto, maldición!

—Estoy enamorado de ella... ¡Quiero verla!

—¡Ok, Tyler, si no cierras la boca ahora haré que te comas el vómito de Rebecca que está en la alfombra!—amonesta Jenny deteniendo el auto y girándose en el asiento para mirarlos—. ¡Y tú...!—señala a la pelirrosa—. Cállate y duerme.

Ambos amigos ebrios se miraron, rieron y luego se quedaron dormidos mientras que Jenny finalmente conducía en silencio.

—Eres una buena amiga, Jen—escucha murmurar a Han—. Gracias...

—Tú también cállate—susurra sintiendo el bochorno en sus mejillas, mirando al pelinaranja por el espejo retrovisor.

Haarlem [Libro]

F: 10 de Mayo del 2023

D: 11 de Mayo del 2023.

La soledad en la casa de Juliette fue suspendida por sus mejores amigos. Cada uno de ellos trayendo consigo latas de refrescos, cervezas, golosinas y postres para pasar el día viendo películas, jugando a cualquier juego y hablando de lo que sea.

La primera lata de cerveza fue abierta por Selenne.

—¿Saben que me gusta de mis días libres? Qué puedo venir aquí y tomar una cerveza al lado de ustedes trío de tontos y mi esposa no me sermonea por ello ya que, según ella, soy buena compañía para Juls—la aludida mira a Selenne por unos segundos antes de rodar los ojos y sentarse en el sofá al lado de Nathaly.

—¿Buena compañía? Tus chistes de anciano no son buena compañía—impugna Juliette abriendo una lata de refresco—. No deberías beber cerveza.

—No me hables de reglas, Jules.

Él era una estrella, tal y como Juliette. Selenne Koranni era el presidente de una empresa que aparentaba ser una común en el mundo humano, más esta empresa se dedicaba a dar un hogar, identidad y empleo a las estrellas en la Tierra. Selenne fue quien le dio un hogar a Juliette.

—¿No había una canción que decía algo así?—cuestiona Harry saliendo de la cocina y sentándose en uno de los sofás pequeños—. Oh, vamos, Selenne, no deberías estar bebiendo de nuevo. Dijiste que lo dejarías.

Harry Hope era otra estrella que vivía de su más grande pasión que era el baile, enamorándose de dicha pasión cuando descendió a la Tierra y presenció el cómo los seres humanos usaban sus cuerpos para expresarse a través de movimientos espectaculares, brillantes y hermosos, llamando a todo eso "baile". Fue totalmente una sorpresa cuando ingresó a una academia de baile y aprendió de dicho arte, graduándose con honores debido a su gran talento, y al año abrió su propia academia de baile. Selenne le ayudó a abrir dicha academia con un préstamo, además de que, desde un inicio, Selenne le había otorgado toda la ayuda posible junto con su lindo y particular nombre Terrano.

—Ya dejen al hombre quieto, Dios. Si quiere beber, que beba—dice Nathaly chocando su propia lata de cerveza con la del pelinegro frente a ella.

Nathaly usualmente era la voz de la razón y la más lista de ellos. La chica poseía un IQ que pasaba de lo común, tenía dos títulos universitarios: "Administración de empresas" y "Publicidad y Marketing", actualmente estaba estudiando "Comercio Exterior", era codirectora en una empresa de exportación e importación de productos extranjeros y vivía sola en un departamento algo lujoso junto a su cachorro de Husky. La chica era muy madura; sus opiniones, consejos y palabras siendo tomados por todos, incluso por Selenne que se jactaba de ser más sabio al ser el mayor de todos ellos, sin embargo, siempre oía a la chica cuando tenía algo que decir.

—No sé cómo la cerveza no ha matado su cerebro, creo que incluso la hace más lista—zumba Harry haciendo reír a Juliette.

—Lo que tiene de inteligencia lo tiene de miopía—se burla Selenne riendo tan particularmente como solo él lo hace, contagiando a Harry y a Juliette.

Nathaly termina de beber su cerveza y le lanza la lata al pelinegro mientras acomoda sus lentes.

—¡La inteligencia tiene un precio! Ustedes tendrán buena vista, pero son unos tontos.

—Creo que está ebria.

—A penas he bebido una lata.

—Tu resistencia es un asco.

—¿Una competencia?

—¡No!—exclama Juliette desconfiada—. La última vez vomitaron en mi alfombra. Selenne tú siempre me reprochas por pensar en romper las  reglas, pero tú lo haces. Eres un mal ejemplo.

—Que yo lo haga no significa que tú también lo harás—objeta terminando su cerveza—. Cambiando de tema, ¿qué tal les ha ido estos días?

—La presentación del grupo B en la academia fue un éxito. Todos son talentosos—dice Harry animadamente comiendo algunas frituras.

—Yo sigo estudiando para tres parciales que tendré la próxima semana, dos de ellos siendo el mismo día—Nathaly suspira y da un trago a su bebida—. Pero las ganancias de la empresa aumentaron un treinta por ciento, eso es lo mejor.

—Annie y yo estamos pensando en tener un bebé—suelta Selenne de la nada, pero su rostro no mostraba alegría sino desánimo—. Tendremos unas vacaciones en Hawaii y veremos qué sucede.

—¿Por qué la mala cara? ¿Acaso no quieres hijos?—indaga Kors y Selenne sonríe triste—. ¿Qué sucede?

—Es que ella y yo hemos intentado tener hijos antes y..., no podemos. Pero esperamos que durante esas vacaciones si podamos.

—No me digas que eres estéril.

—¡No es eso, Nathaly!—se queja riéndose, el ambiente volviéndose animado de nuevo—. Dios, eres tan..., tan..., ¡tan tú!

—¿Eso qué quiere decir?—cuestiona entre risas.

Juliette sonrió agradecida por tenerlos allí y aligerar su soledad.

—¿Y qué hay de tí, JJ?—Harry es quien se dirige a ella, sonriendo tan refulgente como siempre—. Sé que nos vemos en la academia, pero no hablamos mucho de lo personal.

—Uh...—la pelirrubia dudo sobre si contar sobre aquel chico que había despertado en su cama y luego de estar todo un día con él, desapareció—. Conocí a alguien...

—¡Sería justicia!—exclama Nathaly recibiendo una reprimenda de Selenne.

—Como decía, conocía a alguien bastante amigable y peculiar. Estuve con él todo el día de ayer y...

—Espera, ¿es el mismo chico de ayer? ¿El castaño asustado?

—S-Sí. Pues, él es bastante agradable y se quedó aquí hasta el anochecer, vimos películas, hablamos... Me quedé dormida y al parecer el me llevo a mi cama y creo que él se fue al sofá, pero está mañana cuando desperté, él ya no estaba.

—¿No te robó nada?—inquiere Harry interesado en el relato a la vez que comía algunas de las rosquillas caseras que había llevado Selenne.

Juliette negó.

—Revise y todo estaba en orden, incluso limpio la sala y la cocina. Fue una buena compañía y no lo sé, creo que extraño un poquito su compañía, lo cual es extraño porque apenas lo conozco.

—¿Apenas lo conoces y estuvo todo un día en tu casa, contigo?—y ahora comenzaba la regañina de Selenne—. ¿Estás loca, Jensen?

—No, estoy loca, Koranni—espeta en el mismo tono que el mayor, frunciendo el ceño, cruzándose de brazos y rezongando.

—No actúes como adolescente rebelde, Juliette. ¿Cómo se te ocurre? ¡Y tú!—esta vez apuntó a Nathaly—. ¿Cómo dejaste que se quedara con un extraño?

—¡Ella dijo que era un amigo y no vi nada raro! Bueno, si fue raro que Juliette trajera a casa a alguien además de nosotros, ¡pero ella lucía segura!

—Oh, maldición, tú y yo seguiremos hablando de esto más tarde.

—Yah, Selenne, déjala quieta. Tal vez ese chico sea "especial"—inmediatamente el pelinegro captó la indirecta y se alivió un poco, pero solo un poco—. A ver, ¿no sabes nada de a donde pudo haber ido?

—Lo más probable...—Juliette mira a un punto fijo en el suelo. “Volvió a su mundo. No estaba loco”—, es que volvió a su casa.

—Ah, a veces te embrollas en unas situaciones tan extrañas—murmura Nathaly—. Pero sabes que es lo más extraño de todo, que siempre ayudas a todos, pero nunca te ocupas de ti misma.

—No hay alguna razón para hacerlo, Nat.

—A veces es bueno ser egoísta.

—Mi tiempo de ser egoísta no ha llegado, ni llegará.

Porque mientras no consiga a su Luna, jamás será plenamente feliz.

 

Todos tenemos una razón para vivir, así que no te rindas.

—A. S

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