5: Lamento.
5
Lamento.
Haarlem
[Libro]
F:
19 de Mayo del 2023
D:
20 de Mayo del 2023.
Juliette no era
una chica negativa todo el tiempo, solo lo era cuando se trataba de sí misma,
de su pasado, presente y futuro, futuro el cual ella negaba poder llegar. Pero
ella tenía sus motivos para pensar de tal forma.
Ella era un ser
del Cielo peculiar, era una estrella femenina, algo no antes visto, pues
naturalmente las estrellas eran siempre hombres y las Lunas mujeres, pero
Juliette no seguía aquella naturaleza. ¿Por qué el negativismo en su vida?
Porque para una estrella femenina era imposible hallar una Luna masculina, ni
siquiera podía emparejarse con una Luna común.
Había reglas
naturales en el Cielo y Juliette era ese pequeño traspié entre el
"perfeccionismo" que el Cielo poseía. Había tratado de vivir su vida
como si de una Luna se tratase, pero desdichadamente no pudo, no cuando todos
le señalaban y miraban mal al ver aquel tatuaje de estrella en su muñeca en vez
de un tatuaje de Luna.
Selenne y Harry
eran las únicas estrellas que persistieron a su lado sin siquiera importarles
que Juliette fuera una estrella femenina, incluso Jensen podía afirmar que esos
dos a veces olvidaban que ella era una chica, y no es que se quejara de ello,
era solo algo bastante gracioso de analizar.
Durante toda su
estancia en la Tierra, Juliette había ayudado a muchas estrellas, Lunas y
humanos que necesitaron de su asistencia, pero ninguna persistía en su vida,
todos al final se iban, por eso cuando Nathaly continuo a su lado, incluso
después de ayudarle, se sorprendió. Al final halló en la chica a una buena
amiga y consejera que también se llevó bien con los otros dos tontos.
Ella era
consciente de que no todo era indisoluble, que no todas las personas siempre se
quedarían con ella y se forzó a sí misma a vivir con ese pensamiento en su
propia soledad a la cual se acostumbró tras noches frías y taciturnas donde
lloraba hasta dormirse. Juliette también era consciente de que la verdad que
creía poseer no era siempre verídica, que nadie sería honesto siempre y que
perenemente le mentirían de alguna forma u otra, sin importar si es consciente
o inconscientemente, si era con o sin buenas intenciones. Estaba acostumbrada a
la soledad y las mentiras, pero, aunque podía soportar lo primero, las mentiras
jamás podría soportarlas.
La pelirrubia se
hallaba tirada bocabajo en su cama, completamente aburrida, pues no tenía nada
que hacer porque incluso la casa estaba impecable y ver televisión o navegar en
las redes no estaba en sus planes. Soltó una protesta y se acomodó boca arriba,
girando su cabeza para mirar hacia el ventanal que daba a su terraza, notando
el cielo grisáceo y algunas gotas de lluvia comenzando a caer.
Últimamente, el
clima era lluvioso y Juliette no amaba muchos esos días porque le acongojaba y
como no tenía nada que hacer su mente masoquista le hacía evocar vicisitudes
que prefería no recordar. Aun así, lo hacía y lo hizo. Se enrolló entre las
sábanas y dejo salir el primer sollozo, rompiendo en llanto al mismo tiempo que
afuera empezó a caer un diluvio.
Ámsterdam.
F:
19 de Mayo del 2023
D:
20 de Mayo del 2023.
Había pasado una
semana después de su supuesto viaje al libro y realmente ansiaba volver a ver a
Juliette.
El trabajo iba
bien, sesiones en el día, algunas en la tarde, acompañar a Rebecca a su
entrenamiento, acompañar a Jenny a hacer sus compras, ir al set de grabación
para apoyar a Han y regresar a casa para jugar con Tannie, escuchar música,
leer algo y mirar las estrellas hasta dormirse.
Esa era su rutina
y honestamente se estaba hartando de ella.
—Bien, para esta
sesión la cara principal quiero que sea Park Rebecca, así que por favor notifícale
que para mañana debe empezar con sus preparaciones. Y también prepárate porque
tú serás el camarógrafo—August hizo entrega de una carpeta a Tyler, el castaño
prediciendo que sería información y detalles sobre la sesión.
—Pensé que Sarah
sería la cara principal.
Miller suspiró y
cruzó sus brazos, inclinándose en su silla y mirando con tedio a Kinn. Quizás
era más bajo que Tyler, pero ciertamente era intimidante.
Solo Rebecca amaba
sus miradas severas y serias.
—Rebecca ha estado
aquí por más tiempo y no sale en las portadas desde hace dos años. La cara más
bonita de la empresa debe ser la principal.
“Rebecca moriría
si lo escuchase decir eso.” Tyler soltó un ligero ‘Pff’ al reprimir su risa por
su propio pensamiento.
—Ya veo. Me
retiraré.
Miller asintió y
volvió a ocupar su vista en la computadora frente a él.
—Antes de que te
vayas..., dile a Rebecca que la necesito aquí cuando termine de trabajar.
Tenemos que hablar de algo importante.
Kinn asintió y se
retiró de la oficina de su jefe, explotando en risas cuando se halló sólo.
Definitivamente
Rebecca iba a morir.
Circuló por el
pasillo vacío hacia el camerino de la pelirrosa, tocando la puerta con suavidad
y subsiguientemente oír el Pase al otro lado de la puerta. A penas abrió la
puerta se halló a Rebecca vestida solo con una bata de seda, seña de que
acababa de salir de una sesión.
—Oh, TyTy. No te
esperaba, ¿sucede algo?
Tyler se acercó
hasta el sofá donde ella se hallaba y se tiró en este, al lado de ella y
arrojando la carpeta en las piernas de la chica.
—¿Y esto?
—Son buenas
noticias. Serás la cara principal de la revista porque Miller quiere poner a la
"cara más bonita de la empresa", y sí, él dijo que tú eres la cara
más bonita de aquí—Tyler cubrió sus oídos tras decir aquello y segundos más tarde,
Rebecca chilló de alegría levantándose de un salto del sofá y dando brincos
alrededor mientras reía—. Y que cuando termines tu último compromiso vayas a su
oficina, quiere verte.
—¡No puede ser!
¡No sabes lo feliz que me siento! Espera, ¡¿quiere que vaya a su oficina?! Oh,
Dios, oh, Dios, ayúdame a encontrar algo lindo que ponerme. Pero que no sea tan
ostentoso, ¿ok? ¡Vamos, Kinn, arriba y ayúdame!
—Eres tan graciosa
cuando te paniqueas toda por Miller—dice entre risas recibiendo una mirada
recriminatoria de la contraria.
—¡No respetas a
tus mayores!
—Eres meses mayor
que yo, Becca. Además, relájate, si no lo haces no te ayudaré—tuvo que
agacharse cuando Rebecca le lanzó un zapato.
—¡Que me ayudes,
hombre!
Tyler sintió celos
porque Rebecca amaba a alguien que existía, o según su suposición, amaba a
alguien que está en su mismo mundo y no en un libro.
Horas más tarde
Rebecca dejo su camerino vestida decentemente, demasiado extravagante en
realidad, para irse a la oficina de August Miller. Tyler se quedó allí, mirando
por el gran ventanal del lugar.
“No quiero llegar
a casa.”
“No quiero estar
solo allí.”
Aun así, su cuerpo
trabajo en automático, llegando a su casa demasiado rápido para su gusto, su
único conforte era Tannie, y sin embargo no hay mucho que podía hacer con el
canino, no con su condición médica (el pequeño tenía problemas respiratorios).
No lo malinterpreten, él ama a su pequeña bola de pelos, sea como sea, es solo
que deseaba estar con alguien más para hacer todo tipo de cosas empalagosas y que
le brindarán calor porque últimamente el frío le seguía a todos lados, incluso
con el sol calentando afuera y la calefacción encendida dentro.
El piso tembló,
todos se empezaba a mover y su cachorro corrió hasta él, ambos asustados.
—¿Terremoto?
Lo primero que
hizo fue correr bajo una mesa con su pequeño amigo entre sus brazos. Todo
estaba temblando y afuera el sol fue opacado por las nubes grises que dejaban
caer la fuerte lluvia, los truenos era ruidosos y turbulentos. Tannie chilló y
se ocultó entre sus brazos, asustado. El castaño solo podía abrazarlo y
susurrarle suaves: ‘Todo estará bien, tranquilo’.
Un rayo cayó
afuera, tan cerca que iluminó en blanco toda la casa, dejándolo casi ciego por
unos segundos, segundos que tomó para que el temblor se detuviera, la casa
hecha un desastre por dentro con cantidad de objetos en suelo.
La tormenta seguía
más fuerte que antes, los truenos siendo más espeluznantes. Tyler sacó su
teléfono y las noticias en seguida aparecieron. Había sido un terremoto. La
tormenta era repentina, nadie lo había visto venir.
Estaba aterrado.
Llamó a su familia
y sus amigos también para asegurarse de que estuvieran bien. La señal era
pésima, y era normal considerando lo sucedido, pudo comunicarse al cabo de unos
minutos, aliviado de que todos estuvieran bien.
Las horas pasaron
y Tyler dejo a Tannie descansar en su colcha, bajo una mesa por si volvía a
temblar, y él solo acomodaba todo de nuevo, desechando todo lo roto que no
podía ser reparado. Al finalizar, con pasos perezosos subió a su habitación,
dirigiéndose a su terraza para mirar la lluvia espesa caer, pero lo que le
llamó la atención fue ese tenue brillo dorado entre las nubes grisáceas. Abrió
las puertas de la terraza, y empapándose con el agua salió para mirar mejor el
cielo, exactamente aquel brillo.
“Juliette....”
Algo pasó.
Era Juliette.
Se mareó, por lo
que se tambaleó hasta su cama donde se apoyó intentando recomponerse. Sentía
todo dar vueltas y su respiración era agitada.
Juliette.
Necesitaba verla.
Finalmente, su
vista se nubló y se desmayó en la cama, perdiendo la noción de todo.
Ámsterdam
(Una hora antes)
F:
19 de Mayo del 2023
D:
20 de Mayo del 2023.
—Preocupada es
poco, Han—Jenny se dejó caer en el sofá del camerino del nombrado. Realmente
tenían al pelinaranja como su consejero personal—. Es como si no se cansará de
estar solo.
—Tienen que
dejarlo, Jenny. No todos estamos para ir y venir con distintas personas, para
conocer a alguien más. Quizás la vida le tiene algo preparado a Tyler y por eso
es que esto pasa—la fémina suspira y mira al techo—. Además, siempre hay un
punto donde nos cansamos de estar solos; déjenlo vivir como tenga que hacerlo,
forzarlo no servirá de nada.
—Entiendo eso,
pero él de verdad necesita salir. Podría enfermar.
—Está bien,
hagamos una cosa, Jen. Invitémoslo a unos tragos mañana, veremos si hay alguien
digno para que Tyler se acerque y el resto dependerá de él. ¿Te sentirías más
tranquila así?—la pelinegra sonrió ligeramente y asintió.
—Gracias, Hannie
eres el mejor.
—Uhu...
—¿Quisieras salir
a tomar algo conmigo hoy?
Han frunció el
ceño.
Jenny nunca le
había invitado a beber solo los dos… Y eso le ponía nervioso.
—¿Qué planeas?
—Solo quiero pasar
tiempo con uno de mis amigos, por favor.
Su tono defensivo
no pasó desapercibido. Sabía que ella cuando estaba nerviosa movía mucho sus
manos en gestos exagerados, y justamente estaba haciendo eso.
—¿Es un delito
querer salir un rato con mi amigo?
—Wow, cálmate.
Está bien, vayamos por unos tragos. No te ofusques—río al verla formar un
puchero en sus labios y cruzarse de brazos.
Aceptó, pero, aun
así, había algo extraño en ella últimamente y era con él.
Ámsterdam
(Minutos antes)
F:
19 de Mayo del 2023
D:
20 de Mayo del 2023.
Rebecca estaba
flotando en las nubes después de salir de la oficina de su jefe, alias August
Miller, su futuro esposo. Solo había hablado del trabajo y el peliplata le
había felicitado mucho. Además de mirarle de pies a cabeza sin disimular y eso
tenía a Rebecca tan feliz, porque August le miró justo como quería. A veces
estaba un poco asustada cuando se trataba de volver a gustar de alguien o de
tener una relación, pero había otras veces donde Miller parecía prometerle
jamás hacerle daño, y así su miedo se apaciguaba.
Su alegría se
disipó cuando buscó por todos lados a Tyler y no lo encontró, definitivamente
ya se había ido a casa. Suspiró; ella iba a ofrecerle ir a pasear por ahí, pero
como siempre, el castaño decidió volver a casa solo.
—Ah, Tyler es un
tonto—masculló acomodando su pequeño bolso en su hombro y revisando las notificaciones
de su teléfono. Todo iba bien, incluso había ganado más seguidores en sus
redes, pero lo que le asustó fue el repentino temblor. —¡Maldición!
Terremoto...
¡August seguía dentro! Diablos, ¡mierda!
Quizás estaba
loca, pero se debía reconocer que era una loca valiente por correr en tacones
de aguja dentro del edificio mientras todo temblaba y caía, solo para llegar a
la oficina del peliplata.
Se tropezó en el
camino, y una de las grandes obras de arte pegadas en el pasillo le hubiera
caído en la cabeza si no fuera por unas manos que la jalaron desde su muñeca.
—¡¿Estás loca?!
¡No debiste entrar de nuevo! Debajo del escritorio, ¡ahora!—Rebecca solo pudo
obedecer al de tez pálida y al estar debajo del escritorio el chico nuevo
estaba allí también.
“Jenny tenía
razón, el chico nuevo es adorable” pensó el pelinegro mirando a Sam antes que
August llegará con ellos.
—Maldita sea, todo
se está cayendo y moriremos como idiotas. Aunque tú pudiste quedarte afuera.
Tyler afirmaba que
Rebecca era un ser angelical, pero también era necia y mimada, y que le regañen
era inaudito para ella incluso si era August Miller quién le reprochaba.
—Pues perdón por
venir en tu ayuda, grandísimo idiota—farfulla Park dejando a August anonado por
su respuesta.
Ciertamente a
August le gustó ese tipo de lenguaje agresivo en ella.
—Esto es una
locura, un terremoto y una tormenta—murmura Sam—. Debí quedarme en casa.
—No nos pasará
nada, estaremos bien.
Todo el temblor se
detuvo, pero la tormenta afuera era terriblemente severa. Los tres salieron de
debajo del escritorio mirando el lugar prácticamente destrozado.
—Y el trabajo de
mi vida se destroza en unos ¿qué? ¿5 minutos más o menos? Jodida mierda—August
chasqueó la lengua y salió de la oficina, detrás de él ambos menores.
Rebecca tenía una
crisis de nervios, pero no quería armar un drama frente a Miller, así que solo
se detuvo para llamar a Tyler. Pero antes de que lo hiciera, el castaño ya le
estaba llamando y al cabo de unos minutos supo que estaba bien antes de que las
líneas telefónicas cayeran por completo.
August le miró,
notando los ligeros temblores en el pelinegro, y sin dudarlo tomó su mano
haciendo que lo mirase.
—Ya todo pasó, no
te preocupes. Los llevaré a ambos..., bueno, si es que mi auto sigue con vida.
Vamos—tiró de su mano, y Rebecca y Sam agradecieron su amabilidad y
preocupación.
En este mundo no
había nadie como August Miller, o eso era lo que Rebecca fielmente creía.
Ámsterdam.
F:
19 de Mayo del 2023
D:
20 de Mayo del 2023.
—¡Becca, gracias
al cielo estás bien!la aludida se quejó en cuanto Jenny le abrazó bastante
fuerte, balbuceando un montón de palabras que no entendía—. ¿Sabes algo de
Tyler?
—Dijo que está
bien, que incluso ya había arreglado un poco la casa. Aunque deberíamos ir a
verlo para verificar.
—Vamos. Uh, por
cierto, no vi tu auto afuera, ¿acaso se destruyó?—la pelirrosa negó y sonrió
con alegría y orgullo mezclado.
—Mi amado jefe me
trajo y dijo que harían que trajeran mi auto más tarde.
—Eres una pícara,
¿eh?
—Corrección, soy
irresistiblemente guapa.
Haarlem.
F:
19 de Mayo del 2023
D:
20 de Mayo del 2023.
Ni siquiera el
terremoto había puesto la casa de Tyler al revés como lo hicieron Jenny y
Rebecca buscando al dueño de la vivienda. En cuanto pisaron la propiedad el
pequeño cachorro corrió hasta ellos, estaba sólo. Ambos llamaron a Tyler y
notaron que el móvil estaba sobre el sofá.
Lo extraño era que
todos sus zapatos estaban en el armario junto con toda su ropa para salir,
mientras que las ropas para estar en casa solo faltaban un par de shorts negros
y una sudadera rosa que Rebecca le había regalado hace unos meses, además de
las pantuflas. Tyler preferiría morir antes que salir en aquellas pintas y sin
su teléfono. Algo había pasado.
—¿Dónde estará?
¡Ah! Tyler siempre nos da estos sustos.
Rebecca se sienta
molesta en la cama, sus ojos observando en el pequeño escritorio frente a ella
aquel dichoso libro.
‘Becca, hablo en
serio, yo estuve dentro del libro.’ Esas habían sido las palabras de Tyler al
día siguiente despues de haber ido a aquel bar y emborracharse hasta el tope.
El castaño había ido a su departamento para asegurarse de que ella estuviera
bien.
‘Claro, Tyler, y
yo me chupo el dedo.’ Le respondió ella bebiendo una pastilla para la resaca y
echándose con pesadez en su cama.
“¿Y si él tenía razón?”
con inseguridad Rebecca caminó hasta el escritorio, inspeccionando el libro
antes de tomarlo entre sus manos
—Por favor,
Rebecca, eso es tonto. Nadie podría...—interrumpió sus palabras cuando no pudo
abrir el libro—. ¿Qué demonios? E-Esto no se abre—seguía ejerciendo fuerza
intentando abrir el libro. Fue en vano.
Diablos.
Estaba paranoica.
—¿Qué demonios
haces? ¡Tenemos que buscar a Tyler!—exclama Jenny y Rebecca le mira
aterrorizada.
—E-E-El libro no
se abre
La pelinegra rodó
los ojos y se acercó, arrebatándole el libro.
—Solo eres una
tonta, ¿cómo no podrías abrir un li...?—sus palabras se atascaron cuando
evidentemente no podía abrir el libro, ejerciendo toda su fuerza posible—.
¿Acaso tiene pegamento o algo?
—Está limpio,
Jen... ¿Y si él tenía razón? ¿Y si ahora está dentro del libro y por eso no
podemos abrirlo?
Maldición.
—Becca, eso es...
Todos
tenemos una razón para vivir, así que no te rindas.
—A.
S
acreativangel
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