6: Espera.
6
Espera.
Haarlem.
F:
19 de Mayo del 2023
D:
20 de Mayo del 2023.
—Completamente
estúpido. Deja la paranoia y busquemos a Tyler.
Rebecca frunce el
ceño y detiene a la pelinegra de nuevo.
—Jenny, Tyler no
hablaría de estas cosas de un viaje al libro solo porque sí. ¿Y si decía la
verdad y lo tratamos como un demente? Somos sus amigos y deberíamos apoyarlo y
escucharlo antes de asumir las cosas.
Jenny apretó el
agarre en el libro y lo lanzó al suelo, gritando: —¡Nuestro amigo desapareció y
tú solo quieres seguirle las locuras! Somos sus amigos, eso es cierto, pero eso
no tiene que impedir que nos demos cuenta de que él no está bien. ¡Necesita
ayuda!
—¡¿Qué demonios te
sucede?! ¡Quizás Tyler solo necesite de alguien que le escuche y le crea!—exclamó
la pelirrosa recogiendo el libro del suelo—. Lo tratamos como un demente, no lo
escuchamos. Si nosotros siendo sus amigos no lo apoyamos, ¿quiénes más lo
harán?
—¿Sabes qué?
Puedes quedarte aquí como una maldita loca a "esperarlo", yo iré a
buscarlo.
Y con estruendosos
azotes en las puertas, Jenny dejo la residencia.
Rebecca suspiró y
se sentó en el borde la cama, Tannie entrando a la habitación para subirse a la
cama y descansar en el regazo de la chica.
—¿Dónde estás,
TyTy?
Haarlem
[Libro]
F:
19 de Mayo del 2023
D:
20 de Mayo del 2023.
Sentía cosquillas
en su mentón y algo aprisionándole fuertemente. Abrió los ojos al instante y lo
que su visión captó fue demasiadas hebras rubias, las cuales eran causa de su
cosquilleo en el mentón.
Juliette.
Se atrevió a
llevar su mano a su cabeza, dando ligeras caricias que captaron la completa
atención de Juliette. Esta tenía la nariz rojiza, las pestañas y mejillas
húmedas y un puchero involuntario en sus labios.
—Llegas cuando
necesito a alguien.
La voz rota de
Juliette le hace abrazarla aún más fuerte, oyendola sollozar contra el espacio
entre su cuello y hombro.
—Shuss, shuss...
Calma, ya no llores más. ¿Dime qué sucedió?
—Duele aquí—con
dificultad señala su propio pecho entre hipidos ahogados—, duele amar a alguien
que no conoces, que no te conoce..., duele amar a alguien que ni siquiera sé si
existe. No quiero amar de esta forma, pero no puedo hacer nada contra ello.
—No te perturbes
con ello, Juliette. Sé que has pasado por mucho, pero ya conseguirás a tu Luna.
Lo harás, solo resiste.
—Estoy cansada de
resistir y esperar. Cada vez es más doloroso.
A Tyler no le
importaba el cómo volvió a ese lugar o el estar empapado por la lluvia que cayó
sobre él anteriormente. Solo quería aliviar el dolor de la pelirrubia. Se
mantuvieron allí abrazados, Tyler dándole ligeras caricias y Juliette llorando
hasta que las lágrimas cesaron y sus mejillas se secaron.
—¿P-Por qué estás
empapado?
Eso fue lo primero
que salió de los labios de Jensen tras calmarse.
—Salí a la terraza
de mi habitación mientras llovía.
—D-Debes estar
helado. Ven, necesitas una ducha y cambiarte. Debí haberte despertado en cuanto
te sentí abrazarme.
—¿Eh?
—Um, yo estaba acá
llorando y de repente apareciste detrás de mí y me abrazaste. Estabas dormido y
yo solo me acurruqué a tu lado... Lo siento.
—No lo hagas. Si
lo necesitas, solo abrázame cuanto quieras.
Juliette sonrió y
bajo la cabeza. Sus mejillas y orejas estaban teñidas de un ligero rosa, lo
cual le causó ternura al castaño.
—Ve a ducharte. Te
dejaré ropa sobre la cama, iré a preparar algo caliente, debes tener mucho
frío.
—Desde la primera
vez que estuve aquí—Juliette le miró directo a los ojos en cuanto le escuchó
habla—r, sentí mucho frío e incluso cuando volví a mi mundo me sentía igual.
Pero justo ahora no tengo tanto frío.
—¿El frío de mi
mundo te siguió al tuyo?
—Creo que sí.
—Eso es...,
extraño. Ya discutiremos todo esto que está sucediendo, por ahora ve a
cambiarte.
“Linda” Tyler no
pudo evitar suspirar en cuanto la pelirrubia salió de la habitación. Lo que le
pareció más adorable fue verla actuar tan indefensa después de haber sido ella
la más atrevida de los dos.
•••
En ninguno de los
dos libros había alguna mención de que Juliette sentía resentimientos hacia
alguien y tampoco mencionaban a DalByeol. El libro nunca mencionó el
resentimiento de Juliette hacia DalByeol, para ser más concisos sobre lo que no
relataba.
Juliette no
hablaba del tema, lo único que le había dicho fue lo de vez anterior. Sin embargo,
en su estancia anterior Tyler se dio cuenta de las miradas pesadas que Jensen
le dirigía a la luna y como cerraba todas las cortinas evitando que incluso su
luz se colará en la vivienda.
Kinn tenía muchas
interrogantes en su cabeza: “¿Por qué los resentimientos de Juliette hacia
DalByeol? ¿Cómo había vuelto a ese lugar? ¿Esta vez se quedaría o volvería al
cerrar los ojos?”
Todo aquello le
estaba carcomiendo, pero paso a segundo plano cuando al bajar a la planta
principal, Juliette le guío a un pequeño muro en una ventana, casi como una
pequeña cueva adornada por cojines y peluches, con las cortinas cerradas y unos
pequeños parlantes reproduciendo música que era igual a la que solía escucharse
en su mundo.
La música en ambos
mundos al igual que el clima coincidían.
Afuera estaba
lloviznando suavemente y Juliette le dijo que antes hubo un gran temblor y una
tormenta se desató. Tyler se halló desconcertado, incluso en ello sus mundos se
conectan.
Su atención se fue
hacia Juliette soplando su taza de cocoa caliente, lucía como una tierna niña.
—Juliette ¿solo
existen Lunas femeninas?—la pelirrubia le miró expectante. La había tomado por
sorpresa.
—Que yo sepa
siempre ha sido así, aunque yo soy la excepción pues soy la única estrella
femenina. En el Cielo hay un ser desconocido que necesita la energía que
generan las estrellas y las Lunas cuando están juntos. Usamos la lógica de su
mundo: ‘Un hombre y una mujer pueden procrear’ Y así nacen más estrellas o
Lunas.
—Yo creo que puede
haber Lunas masculinas, puede haber otra "excepción" hecha para tí en
algún lugar de aquí. Aunque con una Luna común no habría problema, ¿no?
—¿S-Sabes que con "estar
juntos" m-me refiero a..., c-coito?—ambos estaban sonrojados.
Oh.
—Em..., y-yo...
Debo parecer un completo pervertido—dijo soltando risas nerviosas y la chica
río suavemente—. No tenía ni idea, puedo jurártelo. ¡El libro nunca menciono
nada de esto! Me hubiera ahorrado la vergüenza.
Juliette hizo un
ademán para que se calmara y le sonrió.
—¿Crees que si
exista una Luna masculina para mí?
Tyler asintió
bebiendo de su cocoa.
—Es solo una
suposición, realmente no lo sé con certeza. ¿Y nadie te ha interesado antes?
—No, nadie lo ha
hecho.
—¿Te ha parecido
atractivo algún chico alguna vez o tú naturaleza te impide fijarte en alguien
más?
Estaba curioso
porque todo aquello era nuevo y extraordinario, pero otra parte de él estaba
ilusionado con la idea de que él es el único hombre (a parte de sus amigos) más
cercanos a la pelirrubia.
—Tú me pareces
especialmente atractivo.
Kinn se ahogó con
su bebida y Juliette solo pudo bajar la mirada, avergonzada después de su
confesión.
—Y-Yo creo que no
sería mala idea tratar de vivir como alguien "normal" y buscar a
alguien para aliviar mi soledad, como si fuera una humana—prosiguió mirando a
cualquier otro lugar que no sea al castaño frente a ella. Estaba completamente
avergonzada.
—No puedo decirte
si es buena idea o no. Solo haz lo que creas mejor para ti.
A pesar de su
vergüenza, Tyler añadió otra interrogante a su lista:
“¿Por qué Juliette
había dicho que tenía dos madres y un padre?”
—Las estrellas
tienen una madre y un padre, ¿no? ¿O ustedes toman en cuenta a este ente
desconocido como parte de la familia?—cuestionó y Juliette negó.
—Este desconocido
no sabemos quién o cómo es. No sabemos si es hombre o mujer y aunque él ayuda a
nuestra creación no lo consideramos otro padre o madre.
Entonces había
alguien que sobraba en la ecuación y no era este ente. “¿Quiénes fueron sus
padres? ¿Cuál es la historia de Juliette? Su verdadera historia.”
—Estoy notando que
tienes muchas preguntas—alegó ladeando la cabeza para hallarse con la mirada
inquieta del contrario.
—No quiero
hacerlas. Mi mente explotará, mejor háblame de tus últimos días—dijo
sonriéndole ligeramente a lo que ella sintió sus mejillas calentarse y su
corazón latir rápido.
—No hay mucho que
decir. Hace unos días tuve una clase en el estudio de baile de mi amigo Harry. Había
muchos niños a los que debía enseñarles, eran muy revoltosos, pero al final fue
divertido. No sentí tanto frío durante esas horas. Y hace tres días mis amigos
me llevaron a rastras a beber algo, ellos terminaron completamente ebrios, a
excepción de Harry y yo.
—¿Este frío no
está conectado a tu soledad?
—Le pregunté a
Harry, ya sabes, él es otra estrella. Y él me dijo que nunca había sentido ese
frío durante su tiempo sólo. Había pensado en esa posibilidad, pero no estoy
segura. Tú sientes este frío.
—Es más intenso
cuando estoy sólo—alega y Juliette solo puede fruncir los labios—. Vas a
encontrar a tu Luna.
—Eso espero. Mejor
háblame de ti, ¿qué edad tienes?
Estaba curiosa por
él. Cómo hablaba, como lucía, como sonreía, como le miraba... Él era
completamente fascinante.
—Veintiocho años.
Si contamos tu edad en la Tierra, yo soy dos años mayor.
—Mejor contemos mi
edad desde que nací en el cielo—dijo sonriendo hacia el castaño, quién solo
pudo reír.
—No, si lo
seguimos serías cuatrocientos doce, punto tres millones de años mayor que yo.
Eres hija de Tutankamón—bromeó antes de que ambos estallaran en risas
estruendosas, opacando la música suave en el fondo y el frío descendió hasta
llegar a un ambiente cálido casi acordé al verano que estaban viviendo.
—Eres lindo.
La risa de Tyler
fue reemplazada por un balbuceó con sus mejillas coloreándose de carmín.
Juliette dejo de reír para solo sonreír tímidamente, estaba igual de
avergonzada, incluso más, pero no retractaría lo que dijo.
—Tú también lo
eres. Y mucho.
Juliette con sus
mejillas encendidas guío su mano para quitarle la taza de las manos a Tyler
para tomarlas entre las suyas.
—Desde que leí los
libros soñaba con conocerte y ahora que puedo hacerlo... No tengo ni idea de
que hacer—confesó cuando su cerebro le ordenó tener ese estallido de honestidad
pura.
Juliette río y sus
ojos se fueron a los labios del contrario en cuanto esté los relamió. El
relamer sus labios cada tantos segundos parecía ser una costumbre del chico.
—No sé qué me
pasa, pero hay una idea cruzando mi cabeza.
Tyler solo pudo
dejar que sus ojos se centrarán en el tatuaje de estrella en la muñeca de
Juliette, este había empezado a brillar.
—Tú muñeca está
bri...—soltó un jadeo ahogado cuando Juliette se lanzó hacia él. Por instinto
había girado la cabeza y cerrado los ojos, por lo que los labios de la
pelirrubia terminaron en su mejilla.
Tyler abrió los
ojos sorprendido y se alejó un poco notando a Juliette aterrada frente a él.
—L-Lo s-siento.
N-No quise asustarte, y-yo...
—Shuss, calma—ante
sus ojos cristalizados, Tyler la atrajo en un abrazo.
Notó que su
tatuaje había dejado de brillar.
Definitivamente el
brillo del tatuaje y su acción reciente estaban vinculadas.
—Lo siento. Nunca
había hecho algo así, n-no quiero que te a-asustes.
—Te creo, ya deja
de disculparte. No me asustaste, solo me sorprendió, ¿ok?—la menor asintió y se
dejó abrazar—. Juliette, ¿hay algo que quieras hacer?
—¿A qué te
refieres?
La cara de
confusión de la chica le causó ternura. Sus ojos grandes y brillantes le
miraban fijamente, sus mejillas estaban teñidas de un ligero carmín y sus
labios rojizos se abultaban en un ligero puchero inconsciente. Ella era
demasiado linda para su estabilidad emocional.
—No sé. Por
ejemplo, ¿no quieres salir a comer algo o divertirte? Cosas así. Creo que es
importante que disfrutes de tu libertad antes de hallar a tu Luna..., así no te
arrepentirás de muchas cosas que no pudiste hacer cuando podías.
—Mhm... Si hay
algo, pero me da un poco de miedo.
—Dime.
—Quiero perforarme—murmura
alejándose del abrazo del castaño para tocar el lóbulo de sus propias orejas.
—No deberías tener
miedo. Duele como si te pellizcaran, no es para tanto. Solo mírame a mí, tengo una.
Tyler omitió el
hecho de que fue Rebecca experimentando con él y su nueva máquina de
perforación, la cual en vez de probar en sí misma, sobornó al castaño con
comida y lo uso como muñeco de prueba. Eso había sido exactamente hace tres
días y él ya solo quería que sanara.
—No lo había
notado.
Así como no había
notado los lindos lunares que adornaban su rostro, así como la forma de corazón
de sus labios (que minutos atrás al mirarlos lo notó) y sus ojos miel
brillantes y expresivos.
—Afuera el clima
mejoró. ¿Quieres que vayamos?
—DalByeol..., ¿se
ve?
—No. A penas
son...—miro el reloj que marcaba las dos treinta de la tarde. Era demasiado
temprano para que la luna saliera y no podía entender porque Juliette había
cerrado todas las cortinas a pesar de la hora—, las dos treinta. DalByeol no se
ve.
—Está bien. Iré a
cambiarme, también buscaré algo para darte—Juliette se levantó de su lugar y se
fue escalera arriba a su habitación.
Tyler suspiró y
abrió un poco la cortina, dejando que la luz del sol entrará un poco. No habían
señales de DalByeol, era más que obvio y aun así Juliette cuestionaba el si
ella se veía o no.
Definitivamente
tenía que averiguar sobre todo ese asunto.
•••
Para Tyler usar la
ropa que Juliette le prestaba se iba volver un nuevo capricho. Sus ropas para
"estar en casa" (que mayormente eran masculinas) le quedaban anchas,
ya de por sí Juliette compraba su ropa bastante ancha, sumándole el hecho de
que Tyler tenía una contextura bastante esbelta. Juliette era, obviamente,
mucho más esbelta que él. Sin embargo, fisgoneando un poco, Kinn notó que
Juliette tenía un físico ejercitado, no muy exagerado y bastante atractivo:
cintura estrecha, caderas anchas, brazos que lucían algo fuertes y tersos. Y lo
que más enloqueció a Tyler: unas piernas largas y hermosas, con unos muslos
anchos y envidiables.
Después de
cambiarse, finalmente salieron de la residencia y Juliette hizo que el
contrario iniciará una conversación sobre su vida y amigos, porque Jensen
estaba interesada en saber más de él.
Juliette le seguía
en silencio incluso cuando estaban en el tren para dirigirse a Ámsterdam, el
viaje tomaría quince minutos y aunque otras veces Juliette aborrecía esos
minutos en aquel vehículo, esta vez iba feliz y acompañada por aquel chico
parlanchín.
—Rebecca y yo nos
conocimos en la Universidad, ambos teníamos veinte años—relató bajo la atenta
mirada de la menor que apoyaba su codo del posa brazos del asiento y la palma
de su mano servía de apoyo para su mentón—. Me tocó hacer un trabajo con ella y
a simple vista me cayó tan bien que no puede evitar saltarle a la espalda.
Hicimos el trabajo y seguimos hablando, y saliendo por ahí. Tenemos muchas
cosas en común y ella siempre me apoya en todo. Es mi «soulmate».
—¿«Soulmate»?
—Un «soulmate» es esa persona que es casi
igual a ti, te quiere y apoya siempre. Nunca se traicionan, hacen tonterías
juntos, lloran juntos, ríen juntos y son inseparables a pesar de cualquier
discusión que puedan tener. Es casi como compartir el mismo cerebro y mismas
neuronas con esa persona.
—Eso debe ser
lindo. Quisiera conocer a tu «soulmate».
—De seguro le
caerias bien... Después del interrogatorio que te haría.
Juliette le miró
consternada y Kinn solo pudo reír.
—Rebecca es modelo
y yo fotógrafo, estamos en una empresa desde hace mucho tiempo. El dueño de la
empresa nos llama a Becca y a mí "miembros fundadores" porque
estuvimos desde que era solo un edificio pequeño medio abandonado.
—¿Fotógrafo? Pensé
que serías otro modelo. Digo, eres bastante..., lindo.
Tyler río
suavemente.
—Nunca me vi con
madera de modelo. Prefiero estar detrás de la cámara, no delante.
—¿Tendré que
comprarte una cámara? Quiero guardar estos recuerdos contigo.
—No gastes dinero
en mí. Puedes tomarlas con tu teléfono si quieres.
Jensen sonrió y
sacó su teléfono del bolsillo.
—Tomemos una foto.
Tyler solo pudo ceder,
dejando que Jensen le abrazará por el costado y lo acercara a él, dándole el
teléfono a él.
—El lindo
fotógrafo lo hace.
—Me estoy
acostumbrando a tus halagos.
La pelirrubia se
sonrojó, pero no pudo evitar sonreír mostrando sus lindos dientes de conejito.
Tyler sonrió más por ver a la pelirrubia tan feliz y aprovechando el momento
tomó la foto.
Juliette saltó
alegre en su asiento y le quitó el teléfono, feliz con la foto que
inmediatamente colocó de fondo de pantalla.
—¡Gracias!
Tyler sonrió y le
tomó de la mano haciéndola dejar de saltar en su asiento, pero sin dejar de
sonreír.
—Ha sido poco
tiempo, pero desde que llegaste siempre haces que mi corazón salte y me sienta
tan feliz—confiesa dándole una radiante sonrisa, mostrando sus dientes
singulares y perlados.
“Ya no tengo frío
contigo alrededor.”
—Me alegra saber
que puedo causar eso en ti..., aunque suene egoísta.
Jensen negó y
entrelazó sus dedos.
Su alegría era
desbordante y contagiosa.
—No lo es—alego
sonriéndole con ternura. Ambos miraron al letrero que indicaba la llegada a la
estación, haciendo que la pelirrubia se levantará del asiento con efusividad—.
¡Vamos a perforarme las orejas!
Tyler solo pudo
reír y dejarse llevar por la contraria.
Haarlem.
F:
19 de Mayo del 2023
D:
20 de Mayo del 2023.
Desde que Rebecca
conoció a Tyler ella sabía lo unido que era con su familia, e incluso lo
confirmo cuando Tyler le invito a pasar una navidad con ellos.
Al principio sus
padres creyeron que Rebecca era su pareja a los que ambos soltaron una gran carcajada
mientras lloraban de la risa y se señalaban el uno al otro. Los señores Kinn se
sintieron confundidos y finalmente los menores les explicaron que solo eran
mejores amigos y Becca les había dicho claramente: «¿Yo fijarme en Tyler? Eso
es ridículo, primero me fijaría en una marsopa. Además, no estoy interesada en
una relación con nadie.»
Y era cierto,
Rebecca jamás podría fijarse en Tyler.
El tema en
cuestión era que durante su estancia en la residencia de los Kinn, notó como
todos, siendo adultos, se mantenía juntos incluso para ir al baño. Jan solía
hablar desde la puerta del baño con cualquiera de sus dos hermanos que se
hallaban dentro del lugar. Además de que los tres hijos siempre estaban detrás
de sus padres llamando su atención.
Amstel era la única
niña por lo que ambos hermanos mayores y el padre eran exageradamente
sobreprotectores. Jan, el hijo del medio tenía la vida básicamente hecha con su
hermosa esposa e hijo, aún así su madre y hermana le protegían demasiado.
Tyler, era obviamente consentido por todos, pero Jan era quien más
sobreprotector era con él, incluso más que sus padres , por lo que Rebecca
recordó cuidar muy bien de Tyler si no quería que la ira de Jan Kinn cayera
sobre ella.
Rebecca recuerda
que antes de irse de la casa con Tyler para volver a Ámsterdam, Jan le pidió le
por favor cuidara muy bien de su hermano ya que era la única amiga que tenía.
Y para su pesar,
Rebecca no pudo seguir esa promesa porque su amigo estaba posiblemente atrapado
en un libro y no sabía qué hacer para sacarlo de allí. ¡Ni siquiera sabía si se
encontraba bien!
Escuchó la puerta
principal abrirse y se exaltó, levantándose de la cama y corriendo a la planta
principal.
—¿Dónde está mi
hermano?
La mirada oscura
del menor le hizo ponerse aún más nerviosa.
“¡¿Qué diablos
hace aquí?! ¡¿No estaba en Volendam?!” Park está a punto de tener una crisis.
—J-Jan—Rebecca se
hace a un lado cuando el castaño cierra la puerta detrás de sí—.Tyler salió
hace un rato, aún no vuelve—anunció con nerviosismo mirando al contrario
inspeccionar el lugar con la mirada.
Jan frunció el
ceño y se giró a mirar a la chica.
—Jenny me llamó
preguntando si él estaba conmigo. ¿Dónde está?
—¿Cómo lo sabría
yo? Me quedé acá esperando por si volvía—Jan suspiró y se dejó caer en el sofá—.
¿La señora Kinn lo sabe?
—No. Jenny estuvo
a punto de decirle, pero le pedí que no dijera nada aún. Hasta ahora lo sabemos
Emma y yo.
—No debes
preocuparte, TyTy volverá. Deberías volver a Volendam, tu esposa e hijos no
pueden quedarse sólos después del temblor.
—Sabes algo.
Más que preguntar
lo afirmó. Jan Kinn, a pesar de ser menor que Tyler y Rebecca, podía ser mucho
más intimidante, aunque siendo honestos, Tyler era por mucho, el más
intimidante de todos cuando algo que le desagradaba sucedía. Sin embargo, eso
no evita que la pelirrosa se cohíba ante la mirada severa del menor.
Rebecca balbuceó y
apretó el agarre del libro contra su pecho.
—N-No.
—Park.
Oh, bueno, no
pueden culparla. Era mala para mentir y más si le miraban de esa forma tan
oscura.
—Ok, ok. Te diré
lo que sé, pero depende de ti si me crees o no, porque yo decidí creer en
Tyler.
Jan arqueó una
ceja y con la mirada le instó a que hablará.
Rebecca le dijo
todo lo que sabía, incluso sus suposiciones y Jan quería reírse. Aquello
parecía cuento de niño de ocho años, pero Park tenía razón en algo: ‘Tyler no
dice esa clase de cosas solo porque sí, solo porque le provocó inventarlo. Por
eso creo en él y lo esperaré’. Y si Rebecca siendo solo una amiga de Tyler
confiaba así en él, ¿cómo Jan no iba a confiar en su propio hermano?
—Bien, esperaré
contigo a que Tyler regrese. ¿Puedo ver el libro?
Rebecca se mostró
sorprendida, pero sonrió. Con un asentimiento se acercó a Jan y le entregó el
libro.
—No puedo abrirlo,
creo que es porque TyTy está ahí—explicó aún nerviosa.
—¿No tiene título?
—En la cubierta
no, pero en la primera página sí está el título, Tyler me lo había dicho antes.
Se llama «After Dark», al parecer es
un libro de un aspirante a escritor y al parecer este tampoco quiso dejar su
nombre en la parte del autor.
El castaño
contorneo los bordes de la pasta negra del libro.
—¿Solo hay uno?
—Dos—declaró
mientras veía a Jan masajear su sien—. Este es el segundo; el primero pude
abrirlo y leer un poco. Si todo es correcto, quizás Tyler está ahora con la
protagonista del libro... Juliette.
—Estos
símbolos..., parecen tener un significado—señala el círculo rojo pintado en la
cubierta—. Conozco a alguien que sabe de estas cosas extrañas, deberíamos ir
con ella a ver si puede entender esto.
—¿Creerá que alguien
está dentro del libro?
Jan río suave y se
levantó del sofá.
—Ella cree en todo
lo fantástico y sobrenatural; esto para ella sería lo más normal del mundo.
Vamos, necesito saber que le sucedió a mi hermano.
Rebecca asintió y
se despidió de Tannie, asegurándose de dejarlo con comida, agua y algunos
juguetes para que se entretenga mientras volvía por él más tarde.
Todos
tenemos una razón para vivir, así que no te rindas.
—A.
S
acreativangel
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