6: Espera.

 


6

Espera.

Haarlem.

F: 19 de Mayo del 2023

D: 20 de Mayo del 2023.

—Completamente estúpido. Deja la paranoia y busquemos a Tyler.

Rebecca frunce el ceño y detiene a la pelinegra de nuevo.

—Jenny, Tyler no hablaría de estas cosas de un viaje al libro solo porque sí. ¿Y si decía la verdad y lo tratamos como un demente? Somos sus amigos y deberíamos apoyarlo y escucharlo antes de asumir las cosas.

Jenny apretó el agarre en el libro y lo lanzó al suelo, gritando: —¡Nuestro amigo desapareció y tú solo quieres seguirle las locuras! Somos sus amigos, eso es cierto, pero eso no tiene que impedir que nos demos cuenta de que él no está bien. ¡Necesita ayuda!

—¡¿Qué demonios te sucede?! ¡Quizás Tyler solo necesite de alguien que le escuche y le crea!—exclamó la pelirrosa recogiendo el libro del suelo—. Lo tratamos como un demente, no lo escuchamos. Si nosotros siendo sus amigos no lo apoyamos, ¿quiénes más lo harán?

—¿Sabes qué? Puedes quedarte aquí como una maldita loca a "esperarlo", yo iré a buscarlo.

Y con estruendosos azotes en las puertas, Jenny dejo la residencia.

Rebecca suspiró y se sentó en el borde la cama, Tannie entrando a la habitación para subirse a la cama y descansar en el regazo de la chica.

—¿Dónde estás, TyTy?

 

 

 

 

 

 

 

 

Haarlem [Libro]

F: 19 de Mayo del 2023

D: 20 de Mayo del 2023.

Sentía cosquillas en su mentón y algo aprisionándole fuertemente. Abrió los ojos al instante y lo que su visión captó fue demasiadas hebras rubias, las cuales eran causa de su cosquilleo en el mentón.

Juliette.

Se atrevió a llevar su mano a su cabeza, dando ligeras caricias que captaron la completa atención de Juliette. Esta tenía la nariz rojiza, las pestañas y mejillas húmedas y un puchero involuntario en sus labios.

—Llegas cuando necesito a alguien.

La voz rota de Juliette le hace abrazarla aún más fuerte, oyendola sollozar contra el espacio entre su cuello y hombro.

—Shuss, shuss... Calma, ya no llores más. ¿Dime qué sucedió?

—Duele aquí—con dificultad señala su propio pecho entre hipidos ahogados—, duele amar a alguien que no conoces, que no te conoce..., duele amar a alguien que ni siquiera sé si existe. No quiero amar de esta forma, pero no puedo hacer nada contra ello.

—No te perturbes con ello, Juliette. Sé que has pasado por mucho, pero ya conseguirás a tu Luna. Lo harás, solo resiste.

—Estoy cansada de resistir y esperar. Cada vez es más doloroso.

A Tyler no le importaba el cómo volvió a ese lugar o el estar empapado por la lluvia que cayó sobre él anteriormente. Solo quería aliviar el dolor de la pelirrubia. Se mantuvieron allí abrazados, Tyler dándole ligeras caricias y Juliette llorando hasta que las lágrimas cesaron y sus mejillas se secaron.

—¿P-Por qué estás empapado?

Eso fue lo primero que salió de los labios de Jensen tras calmarse.

—Salí a la terraza de mi habitación mientras llovía.

—D-Debes estar helado. Ven, necesitas una ducha y cambiarte. Debí haberte despertado en cuanto te sentí abrazarme.

—¿Eh?

—Um, yo estaba acá llorando y de repente apareciste detrás de mí y me abrazaste. Estabas dormido y yo solo me acurruqué a tu lado... Lo siento.

—No lo hagas. Si lo necesitas, solo abrázame cuanto quieras.

Juliette sonrió y bajo la cabeza. Sus mejillas y orejas estaban teñidas de un ligero rosa, lo cual le causó ternura al castaño.

—Ve a ducharte. Te dejaré ropa sobre la cama, iré a preparar algo caliente, debes tener mucho frío.

—Desde la primera vez que estuve aquí—Juliette le miró directo a los ojos en cuanto le escuchó habla—r, sentí mucho frío e incluso cuando volví a mi mundo me sentía igual. Pero justo ahora no tengo tanto frío.

—¿El frío de mi mundo te siguió al tuyo?

—Creo que sí.

—Eso es..., extraño. Ya discutiremos todo esto que está sucediendo, por ahora ve a cambiarte.

“Linda” Tyler no pudo evitar suspirar en cuanto la pelirrubia salió de la habitación. Lo que le pareció más adorable fue verla actuar tan indefensa después de haber sido ella la más atrevida de los dos.

•••

En ninguno de los dos libros había alguna mención de que Juliette sentía resentimientos hacia alguien y tampoco mencionaban a DalByeol. El libro nunca mencionó el resentimiento de Juliette hacia DalByeol, para ser más concisos sobre lo que no relataba.

Juliette no hablaba del tema, lo único que le había dicho fue lo de vez anterior. Sin embargo, en su estancia anterior Tyler se dio cuenta de las miradas pesadas que Jensen le dirigía a la luna y como cerraba todas las cortinas evitando que incluso su luz se colará en la vivienda.

Kinn tenía muchas interrogantes en su cabeza: “¿Por qué los resentimientos de Juliette hacia DalByeol? ¿Cómo había vuelto a ese lugar? ¿Esta vez se quedaría o volvería al cerrar los ojos?”

Todo aquello le estaba carcomiendo, pero paso a segundo plano cuando al bajar a la planta principal, Juliette le guío a un pequeño muro en una ventana, casi como una pequeña cueva adornada por cojines y peluches, con las cortinas cerradas y unos pequeños parlantes reproduciendo música que era igual a la que solía escucharse en su mundo.

La música en ambos mundos al igual que el clima coincidían.

Afuera estaba lloviznando suavemente y Juliette le dijo que antes hubo un gran temblor y una tormenta se desató. Tyler se halló desconcertado, incluso en ello sus mundos se conectan.

Su atención se fue hacia Juliette soplando su taza de cocoa caliente, lucía como una tierna niña.

—Juliette ¿solo existen Lunas femeninas?—la pelirrubia le miró expectante. La había tomado por sorpresa.

—Que yo sepa siempre ha sido así, aunque yo soy la excepción pues soy la única estrella femenina. En el Cielo hay un ser desconocido que necesita la energía que generan las estrellas y las Lunas cuando están juntos. Usamos la lógica de su mundo: ‘Un hombre y una mujer pueden procrear’ Y así nacen más estrellas o Lunas.

—Yo creo que puede haber Lunas masculinas, puede haber otra "excepción" hecha para tí en algún lugar de aquí. Aunque con una Luna común no habría problema, ¿no?

—¿S-Sabes que con "estar juntos" m-me refiero a..., c-coito?—ambos estaban sonrojados.

Oh.

—Em..., y-yo... Debo parecer un completo pervertido—dijo soltando risas nerviosas y la chica río suavemente—. No tenía ni idea, puedo jurártelo. ¡El libro nunca menciono nada de esto! Me hubiera ahorrado la vergüenza.

Juliette hizo un ademán para que se calmara y le sonrió.

—¿Crees que si exista una Luna masculina para mí?

Tyler asintió bebiendo de su cocoa.

—Es solo una suposición, realmente no lo sé con certeza. ¿Y nadie te ha interesado antes?

—No, nadie lo ha hecho.

—¿Te ha parecido atractivo algún chico alguna vez o tú naturaleza te impide fijarte en alguien más?

Estaba curioso porque todo aquello era nuevo y extraordinario, pero otra parte de él estaba ilusionado con la idea de que él es el único hombre (a parte de sus amigos) más cercanos a la pelirrubia.

—Tú me pareces especialmente atractivo.

Kinn se ahogó con su bebida y Juliette solo pudo bajar la mirada, avergonzada después de su confesión.

—Y-Yo creo que no sería mala idea tratar de vivir como alguien "normal" y buscar a alguien para aliviar mi soledad, como si fuera una humana—prosiguió mirando a cualquier otro lugar que no sea al castaño frente a ella. Estaba completamente avergonzada.

—No puedo decirte si es buena idea o no. Solo haz lo que creas mejor para ti.

A pesar de su vergüenza, Tyler añadió otra interrogante a su lista:

“¿Por qué Juliette había dicho que tenía dos madres y un padre?”

—Las estrellas tienen una madre y un padre, ¿no? ¿O ustedes toman en cuenta a este ente desconocido como parte de la familia?—cuestionó y Juliette negó.

—Este desconocido no sabemos quién o cómo es. No sabemos si es hombre o mujer y aunque él ayuda a nuestra creación no lo consideramos otro padre o madre.

Entonces había alguien que sobraba en la ecuación y no era este ente. “¿Quiénes fueron sus padres? ¿Cuál es la historia de Juliette? Su verdadera historia.”

—Estoy notando que tienes muchas preguntas—alegó ladeando la cabeza para hallarse con la mirada inquieta del contrario.

—No quiero hacerlas. Mi mente explotará, mejor háblame de tus últimos días—dijo sonriéndole ligeramente a lo que ella sintió sus mejillas calentarse y su corazón latir rápido.

—No hay mucho que decir. Hace unos días tuve una clase en el estudio de baile de mi amigo Harry. Había muchos niños a los que debía enseñarles, eran muy revoltosos, pero al final fue divertido. No sentí tanto frío durante esas horas. Y hace tres días mis amigos me llevaron a rastras a beber algo, ellos terminaron completamente ebrios, a excepción de Harry y yo.

—¿Este frío no está conectado a tu soledad?

—Le pregunté a Harry, ya sabes, él es otra estrella. Y él me dijo que nunca había sentido ese frío durante su tiempo sólo. Había pensado en esa posibilidad, pero no estoy segura. Tú sientes este frío.

—Es más intenso cuando estoy sólo—alega y Juliette solo puede fruncir los labios—. Vas a encontrar a tu Luna.

—Eso espero. Mejor háblame de ti, ¿qué edad tienes?

Estaba curiosa por él. Cómo hablaba, como lucía, como sonreía, como le miraba... Él era completamente fascinante.

—Veintiocho años. Si contamos tu edad en la Tierra, yo soy dos años mayor.

—Mejor contemos mi edad desde que nací en el cielo—dijo sonriendo hacia el castaño, quién solo pudo reír.

—No, si lo seguimos serías cuatrocientos doce, punto tres millones de años mayor que yo. Eres hija de Tutankamón—bromeó antes de que ambos estallaran en risas estruendosas, opacando la música suave en el fondo y el frío descendió hasta llegar a un ambiente cálido casi acordé al verano que estaban viviendo.

—Eres lindo.

La risa de Tyler fue reemplazada por un balbuceó con sus mejillas coloreándose de carmín. Juliette dejo de reír para solo sonreír tímidamente, estaba igual de avergonzada, incluso más, pero no retractaría lo que dijo.

—Tú también lo eres. Y mucho.

Juliette con sus mejillas encendidas guío su mano para quitarle la taza de las manos a Tyler para tomarlas entre las suyas.

—Desde que leí los libros soñaba con conocerte y ahora que puedo hacerlo... No tengo ni idea de que hacer—confesó cuando su cerebro le ordenó tener ese estallido de honestidad pura.

Juliette río y sus ojos se fueron a los labios del contrario en cuanto esté los relamió. El relamer sus labios cada tantos segundos parecía ser una costumbre del chico.

—No sé qué me pasa, pero hay una idea cruzando mi cabeza.

Tyler solo pudo dejar que sus ojos se centrarán en el tatuaje de estrella en la muñeca de Juliette, este había empezado a brillar.

—Tú muñeca está bri...—soltó un jadeo ahogado cuando Juliette se lanzó hacia él. Por instinto había girado la cabeza y cerrado los ojos, por lo que los labios de la pelirrubia terminaron en su mejilla.

Tyler abrió los ojos sorprendido y se alejó un poco notando a Juliette aterrada frente a él.

—L-Lo s-siento. N-No quise asustarte, y-yo...

—Shuss, calma—ante sus ojos cristalizados, Tyler la atrajo en un abrazo.

Notó que su tatuaje había dejado de brillar.

Definitivamente el brillo del tatuaje y su acción reciente estaban vinculadas.

—Lo siento. Nunca había hecho algo así, n-no quiero que te a-asustes.

—Te creo, ya deja de disculparte. No me asustaste, solo me sorprendió, ¿ok?—la menor asintió y se dejó abrazar—. Juliette, ¿hay algo que quieras hacer?

—¿A qué te refieres?

La cara de confusión de la chica le causó ternura. Sus ojos grandes y brillantes le miraban fijamente, sus mejillas estaban teñidas de un ligero carmín y sus labios rojizos se abultaban en un ligero puchero inconsciente. Ella era demasiado linda para su estabilidad emocional.

—No sé. Por ejemplo, ¿no quieres salir a comer algo o divertirte? Cosas así. Creo que es importante que disfrutes de tu libertad antes de hallar a tu Luna..., así no te arrepentirás de muchas cosas que no pudiste hacer cuando podías.

—Mhm... Si hay algo, pero me da un poco de miedo.

—Dime.

—Quiero perforarme—murmura alejándose del abrazo del castaño para tocar el lóbulo de sus propias orejas.

—No deberías tener miedo. Duele como si te pellizcaran, no es para tanto. Solo mírame a mí, tengo una.

Tyler omitió el hecho de que fue Rebecca experimentando con él y su nueva máquina de perforación, la cual en vez de probar en sí misma, sobornó al castaño con comida y lo uso como muñeco de prueba. Eso había sido exactamente hace tres días y él ya solo quería que sanara.

—No lo había notado.

Así como no había notado los lindos lunares que adornaban su rostro, así como la forma de corazón de sus labios (que minutos atrás al mirarlos lo notó) y sus ojos miel brillantes y expresivos.

—Afuera el clima mejoró. ¿Quieres que vayamos?

—DalByeol..., ¿se ve?

—No. A penas son...—miro el reloj que marcaba las dos treinta de la tarde. Era demasiado temprano para que la luna saliera y no podía entender porque Juliette había cerrado todas las cortinas a pesar de la hora—, las dos treinta. DalByeol no se ve.

—Está bien. Iré a cambiarme, también buscaré algo para darte—Juliette se levantó de su lugar y se fue escalera arriba a su habitación.

Tyler suspiró y abrió un poco la cortina, dejando que la luz del sol entrará un poco. No habían señales de DalByeol, era más que obvio y aun así Juliette cuestionaba el si ella se veía o no.

Definitivamente tenía que averiguar sobre todo ese asunto.

•••

Para Tyler usar la ropa que Juliette le prestaba se iba volver un nuevo capricho. Sus ropas para "estar en casa" (que mayormente eran masculinas) le quedaban anchas, ya de por sí Juliette compraba su ropa bastante ancha, sumándole el hecho de que Tyler tenía una contextura bastante esbelta. Juliette era, obviamente, mucho más esbelta que él. Sin embargo, fisgoneando un poco, Kinn notó que Juliette tenía un físico ejercitado, no muy exagerado y bastante atractivo: cintura estrecha, caderas anchas, brazos que lucían algo fuertes y tersos. Y lo que más enloqueció a Tyler: unas piernas largas y hermosas, con unos muslos anchos y envidiables.

Después de cambiarse, finalmente salieron de la residencia y Juliette hizo que el contrario iniciará una conversación sobre su vida y amigos, porque Jensen estaba interesada en saber más de él.

Juliette le seguía en silencio incluso cuando estaban en el tren para dirigirse a Ámsterdam, el viaje tomaría quince minutos y aunque otras veces Juliette aborrecía esos minutos en aquel vehículo, esta vez iba feliz y acompañada por aquel chico parlanchín.

—Rebecca y yo nos conocimos en la Universidad, ambos teníamos veinte años—relató bajo la atenta mirada de la menor que apoyaba su codo del posa brazos del asiento y la palma de su mano servía de apoyo para su mentón—. Me tocó hacer un trabajo con ella y a simple vista me cayó tan bien que no puede evitar saltarle a la espalda. Hicimos el trabajo y seguimos hablando, y saliendo por ahí. Tenemos muchas cosas en común y ella siempre me apoya en todo. Es mi «soulmate».

—¿«Soulmate»?

—Un «soulmate» es esa persona que es casi igual a ti, te quiere y apoya siempre. Nunca se traicionan, hacen tonterías juntos, lloran juntos, ríen juntos y son inseparables a pesar de cualquier discusión que puedan tener. Es casi como compartir el mismo cerebro y mismas neuronas con esa persona.

—Eso debe ser lindo. Quisiera conocer a tu «soulmate».

—De seguro le caerias bien... Después del interrogatorio que te haría.

Juliette le miró consternada y Kinn solo pudo reír.

—Rebecca es modelo y yo fotógrafo, estamos en una empresa desde hace mucho tiempo. El dueño de la empresa nos llama a Becca y a mí "miembros fundadores" porque estuvimos desde que era solo un edificio pequeño medio abandonado.

—¿Fotógrafo? Pensé que serías otro modelo. Digo, eres bastante..., lindo.

Tyler río suavemente.

—Nunca me vi con madera de modelo. Prefiero estar detrás de la cámara, no delante.

—¿Tendré que comprarte una cámara? Quiero guardar estos recuerdos contigo.

—No gastes dinero en mí. Puedes tomarlas con tu teléfono si quieres.

Jensen sonrió y sacó su teléfono del bolsillo.

—Tomemos una foto.

Tyler solo pudo ceder, dejando que Jensen le abrazará por el costado y lo acercara a él, dándole el teléfono a él.

—El lindo fotógrafo lo hace.

—Me estoy acostumbrando a tus halagos.

La pelirrubia se sonrojó, pero no pudo evitar sonreír mostrando sus lindos dientes de conejito. Tyler sonrió más por ver a la pelirrubia tan feliz y aprovechando el momento tomó la foto.

Juliette saltó alegre en su asiento y le quitó el teléfono, feliz con la foto que inmediatamente colocó de fondo de pantalla.

—¡Gracias!

Tyler sonrió y le tomó de la mano haciéndola dejar de saltar en su asiento, pero sin dejar de sonreír.

—Ha sido poco tiempo, pero desde que llegaste siempre haces que mi corazón salte y me sienta tan feliz—confiesa dándole una radiante sonrisa, mostrando sus dientes singulares y perlados.

“Ya no tengo frío contigo alrededor.”

—Me alegra saber que puedo causar eso en ti..., aunque suene egoísta.

Jensen negó y entrelazó sus dedos.

Su alegría era desbordante y contagiosa.

—No lo es—alego sonriéndole con ternura. Ambos miraron al letrero que indicaba la llegada a la estación, haciendo que la pelirrubia se levantará del asiento con efusividad—. ¡Vamos a perforarme las orejas!

Tyler solo pudo reír y dejarse llevar por la contraria.

 

 

Haarlem.

F: 19 de Mayo del 2023

D: 20 de Mayo del 2023.

Desde que Rebecca conoció a Tyler ella sabía lo unido que era con su familia, e incluso lo confirmo cuando Tyler le invito a pasar una navidad con ellos.

Al principio sus padres creyeron que Rebecca era su pareja a los que ambos soltaron una gran carcajada mientras lloraban de la risa y se señalaban el uno al otro. Los señores Kinn se sintieron confundidos y finalmente los menores les explicaron que solo eran mejores amigos y Becca les había dicho claramente: «¿Yo fijarme en Tyler? Eso es ridículo, primero me fijaría en una marsopa. Además, no estoy interesada en una relación con nadie.»

Y era cierto, Rebecca jamás podría fijarse en Tyler.

El tema en cuestión era que durante su estancia en la residencia de los Kinn, notó como todos, siendo adultos, se mantenía juntos incluso para ir al baño. Jan solía hablar desde la puerta del baño con cualquiera de sus dos hermanos que se hallaban dentro del lugar. Además de que los tres hijos siempre estaban detrás de sus padres llamando su atención.

Amstel era la única niña por lo que ambos hermanos mayores y el padre eran exageradamente sobreprotectores. Jan, el hijo del medio tenía la vida básicamente hecha con su hermosa esposa e hijo, aún así su madre y hermana le protegían demasiado. Tyler, era obviamente consentido por todos, pero Jan era quien más sobreprotector era con él, incluso más que sus padres , por lo que Rebecca recordó cuidar muy bien de Tyler si no quería que la ira de Jan Kinn cayera sobre ella.

Rebecca recuerda que antes de irse de la casa con Tyler para volver a Ámsterdam, Jan le pidió le por favor cuidara muy bien de su hermano ya que era la única amiga que tenía.

Y para su pesar, Rebecca no pudo seguir esa promesa porque su amigo estaba posiblemente atrapado en un libro y no sabía qué hacer para sacarlo de allí. ¡Ni siquiera sabía si se encontraba bien!

Escuchó la puerta principal abrirse y se exaltó, levantándose de la cama y corriendo a la planta principal.

—¿Dónde está mi hermano?

La mirada oscura del menor le hizo ponerse aún más nerviosa.

“¡¿Qué diablos hace aquí?! ¡¿No estaba en Volendam?!” Park está a punto de tener una crisis.

—J-Jan—Rebecca se hace a un lado cuando el castaño cierra la puerta detrás de sí—.Tyler salió hace un rato, aún no vuelve—anunció con nerviosismo mirando al contrario inspeccionar el lugar con la mirada.

Jan frunció el ceño y se giró a mirar a la chica.

—Jenny me llamó preguntando si él estaba conmigo. ¿Dónde está?

—¿Cómo lo sabría yo? Me quedé acá esperando por si volvía—Jan suspiró y se dejó caer en el sofá—. ¿La señora Kinn lo sabe?

—No. Jenny estuvo a punto de decirle, pero le pedí que no dijera nada aún. Hasta ahora lo sabemos Emma y yo.

—No debes preocuparte, TyTy volverá. Deberías volver a Volendam, tu esposa e hijos no pueden quedarse sólos después del temblor.

—Sabes algo.

Más que preguntar lo afirmó. Jan Kinn, a pesar de ser menor que Tyler y Rebecca, podía ser mucho más intimidante, aunque siendo honestos, Tyler era por mucho, el más intimidante de todos cuando algo que le desagradaba sucedía. Sin embargo, eso no evita que la pelirrosa se cohíba ante la mirada severa del menor.

Rebecca balbuceó y apretó el agarre del libro contra su pecho.

—N-No.

—Park.

Oh, bueno, no pueden culparla. Era mala para mentir y más si le miraban de esa forma tan oscura.

—Ok, ok. Te diré lo que sé, pero depende de ti si me crees o no, porque yo decidí creer en Tyler.

Jan arqueó una ceja y con la mirada le instó a que hablará.

Rebecca le dijo todo lo que sabía, incluso sus suposiciones y Jan quería reírse. Aquello parecía cuento de niño de ocho años, pero Park tenía razón en algo: ‘Tyler no dice esa clase de cosas solo porque sí, solo porque le provocó inventarlo. Por eso creo en él y lo esperaré’. Y si Rebecca siendo solo una amiga de Tyler confiaba así en él, ¿cómo Jan no iba a confiar en su propio hermano?

—Bien, esperaré contigo a que Tyler regrese. ¿Puedo ver el libro?

Rebecca se mostró sorprendida, pero sonrió. Con un asentimiento se acercó a Jan y le entregó el libro.

—No puedo abrirlo, creo que es porque TyTy está ahí—explicó aún nerviosa.

—¿No tiene título?

—En la cubierta no, pero en la primera página sí está el título, Tyler me lo había dicho antes. Se llama «After Dark», al parecer es un libro de un aspirante a escritor y al parecer este tampoco quiso dejar su nombre en la parte del autor.

El castaño contorneo los bordes de la pasta negra del libro.

—¿Solo hay uno?

—Dos—declaró mientras veía a Jan masajear su sien—. Este es el segundo; el primero pude abrirlo y leer un poco. Si todo es correcto, quizás Tyler está ahora con la protagonista del libro... Juliette.

—Estos símbolos..., parecen tener un significado—señala el círculo rojo pintado en la cubierta—. Conozco a alguien que sabe de estas cosas extrañas, deberíamos ir con ella a ver si puede entender esto.

—¿Creerá que alguien está dentro del libro?

Jan río suave y se levantó del sofá.

—Ella cree en todo lo fantástico y sobrenatural; esto para ella sería lo más normal del mundo. Vamos, necesito saber que le sucedió a mi hermano.

Rebecca asintió y se despidió de Tannie, asegurándose de dejarlo con comida, agua y algunos juguetes para que se entretenga mientras volvía por él más tarde.

 

Todos tenemos una razón para vivir, así que no te rindas.

—A. S

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