8: Todo se acabó. La mañana se acerca.

 


8

Todo se acabó. La mañana se acerca.

 

Ámsterdam [Libro]

F: 19 de Mayo del 2023

D: 20 de Mayo del 2023.

Tyler debía actuar como si realmente hubiera hecho muchas cosas en su vida. Juliette era completamente ignorante de muchas cosas en la Tierra y Tyler sabía de ellas, pero nunca las había experimentado hasta ese día.

¿Un club? ¡Él nunca había ido a uno! Sus amigos siempre trataban de animarle a ir, pero no lo hacía. Se negaba hasta el cansancio y prefería quedarse en casa a escuchar música y leer hasta caer dormido en su cama junto a su cachorro, pero ahora tenía que cuidar de la pelirrubia y tratar de guiarla en algo que ambos eran unos completos novatos. Ambos siendo novatos por una misma razón: Estaban atados a la soledad. Pero con la compañía del otro no podían dejar pasar las oportunidades y en el fondo ambos se complementan; si uno tiene miedo, el otro (aunque también tenga miedo) será valiente por él o ella, así funcionaban ambos sin darse cuenta de ello.

—¡Esto es increíble!

Fue lo primero que exclamó la pelirrubia al entrar al club. Las luces neón le daban un toque moderno tan fascinante a los ojos de la chica.

 El lugar ya apestaba a sudor y mucho alcohol; las personas bailaban y bebían como si no hubiera mañana y eso aunque no era el ambiente preferido del mayor, le causaba intriga la sensación de bailar como si al amanecer todo fuera a acabar, además de que debía hacer de la experiencia de la contraria una agradable, por lo que debía por lo menos soportarlo.

Y lo soportaría hasta el final. Juliette lucía tan bien, olía tan bien y sonreía tan hermosa. La chica llevaba aquel crop top que le había mostrado junto con una chaqueta de cuero, unos pantalones de cuero también y sus típicas botas grandes y gruesas, el conjunto completamente negro tal y como ella había acordado.

—¡Bebamos algo!—Jensen tiró de su mano y lo guío a la barra—. Nunca he bebido, ¿qué me recomiendas?

Bueno, no es como si Tyler nunca hubiera bebido. Obviamente lo había hecho más de una vez: cerveza, whisky, margaritas, piña coladas, distintos cócteles y su favorito, vino, el cual aún bebía durante las noches después de fumar un poco en la terraza de su alcoba.

—Yo pediré nuestras bebidas. No quiero que te embriagues muy rápido—alegó gritando por sobre la música que sonaba tan alto, pero al contrario de lo que creía, no le molestaba en lo absoluto.

—Está bien. Confío en ti.

La sonrisa que Juliette le dio fue tan alegre y hermosa que hizo a su pulso descontrolarse.

Y quizás Juliette tenía baja resistencia al alcohol, o Tyler había escogido bebidas muy fuertes o Juliette estaba tan fascinada por como lucía esa noche. Tampoco es como que les importará, no cuando pasados unos cuatro tragos empezaron a bailar y a seguir bebiendo hasta perder la cuenta de cuántos tragos llevaban.

La hora no importaba, el lugar mucho menos. La sobriedad no está ni lejos ni cerca, pero se sentían en las nubes bailando uno cerca del otro.

Juliette se sujetó de la chaqueta de cuero de Tyler y tiro de él para quedar aún más juntos mientras bailaban y reían.

En el club sonaba a todo volumen "Dead Inside" de un cantante que ambos conocían, pero que en ese momento no lo recordaban y no podrían hacerlo cuando Jensen bailaba tan cerca del castaño y le hacía acercarse más. Ebrios o no se sentían libres en los brazos del otro, riéndose y sonriendo cómplices.

Lo que Juliette hacía iba en contra de los principios de una estrella o una Luna; ellos tenían prohibido caer bajo las tentaciones del mundo humano como: alcohol, drogas, sexo sin sentido o cosas que se califican como poco decentes, pero Jensen no quería seguir esas reglas, ya no más. Si tenía a Tyler ahí nada importaba, nada lo hacía cuando veía sus ojos centellear mientras le miraba y le tocaba con delicadeza.

Ella quería vivir su vida fuera del dolor, fuera de la soledad y fuera de su unión a alguien desconocido y Tyler hacia desaparecer todo lo malo.

Casi suelta el trago en su mano y sus labios soltaron una risotada cuando Tyler tiró de su cintura y la acercó hasta que sus pechos chocarán.

—¿Bastante ebria?

La voz de Tyler sonaba pérdida y ronca. Juliette solo pudo sonreír tontamente antes de asentir.

—De todas formas, esto quedará siempre en mi memoria—susurra Juliette cerca de su oído.

El castaño sonrió antes de inclinarse y dejar un beso en su frente.

"Land of Fire" resonó en el lugar cuando Juliette soltó su trago y sus manos se hicieron puños en la camisa de Kinn cuando tiro de ella y empezó a dar vueltas, mientras daba saltos y bailaban tontamente alrededor, riéndose de lo que sea. Siguieron bailando al ritmo de la música, está vez aún más cerca del otro. Se sentían en las nubes, cegados por el alcohol y todo lo que han reprimido desde hace años.

Esa noche sería de ellos hasta el amanecer.

Felices y un poco ebrios salieron del lugar corriendo entre tropezones con el ritmo de "I'm Good (Blue)" inundando sus oídos y con dos guardias fortachones detrás de ellos. Juliette chilló cuando Tyler le cargo entre sus brazos y continuaron huyeron, pues no habían pagado los tragos.

Están riendo y dando saltos, agarrados de las manos cuando finalmente están a salvo.

Juliette se acerca a la acera y hace señas a un taxi que se acercaba. Tomó a Tyler de la muñeca y le obligó a subir al vehículo.

—¿A dónde vamos?—inquirió el castaño y Juliette sonrió coquetamente.

—Ya verás.

Ámsterdam [Libro]

F: 20 de Mayo del 2023.

D: 21 de Mayo del 2023.

Las olas se oían como un suave murmullo, relajante y hermoso paisaje que destellaba como si estuviese lleno de las más grandes y brillantes joyas en el mundo. La luna se alzaba impetuosamente, iluminando todo a su paso y haciéndolos todo un poco más mágico y misterioso.

En veinte minutos el taxi les había dejado donde Juliette indicó.

Zandvoort, mejor conocida como La Playa de Ámsterdam, un paradisíaco destino que vale la pena visitar al menos una vez en la vida, también uno de los lugares favoritos de Juliette.

Rara vez iba a Ámsterdam y cuando lo hacía era de noche y para visitar la playa en su soledad, pero ahora era diferente porque tenía al lindo castaño a su lado que miraba el lugar fascinado.

Ese lugar era hermoso, pero Tyler opinaba que no era tan hermoso como la chica a su lado que contemplaba el lugar con sus orbes azul grisáceos brillando en tranquilidad y alegría. Su cabello se movía con el viento, sus labios se entreabrían para soltar un suspiro, cerraba sus ojos e inhalaba el característico olor del mar.

Aquello era tan íntimo para ambos.

La pelirrubia abrió los ojos y miró directo a la Luna antes de gritar con todas sus fuerzas: —¡¡No te necesito!!

Sintió aquello como una pequeña liberación a su corazón.

Tyler le miró anonado, sorprendiéndose cuando ella le abrazo y le miró con ojos grandes y soñadores.

—Nademos.

—¿Qué? No tenemos ropa para...

—Solo quítate la ropa.

Tyler completamente sobrio se hubiera negado, pero el medio ebrio podía decir que sí, con la excusa del alcohol a su favor (o así quería convencerse a sí mismo). Sonrió y se apresuró a quitar su camisa seguido de su pantalón.

Juliette le imitó y cuando ambos estuvieron en ropa interior se miraron con las mejillas sonrosadas.

—¿No te lo quitarás?—cuestionó Juliette y Tyler arqueó una ceja con una sonrisa en sus labios.

—¿Nadaremos en pelotas? Estás loca—alegó, sin embargo, lo hizo.

Juliette desvío la mirada y él también lo hizo; ambos entraron al mar y decidieron verse solo cuando el agua les cubría lo suficiente. Eran simplemente iluminados por la Luna, sin embargo, la luz les iluminaba tenuemente por lo que no se podía ver más de lo debido.

—Está helada—Jensen se sumergió por completo para salir nuevamente, empapándose por completo. Tyler se acercó y le tomó de los brazos haciendo que Juliette le echara agua en la cara—. ¡No te acerques así!

—¿Por qué no?—preguntó echándole agua en la cara también.

La pelirrubia rio y le devolvió la travesura, ambos empezando una pelea.

Quién terminó ganando la pelea fue Tyler al lograr atrapar a Juliette de espaldas, ahora ambos abrazados en la misma posición sin sentirse realmente incómodos.

—Gracias por todo, Tyler. Este ha sido el mejor día de mi vida, nunca había sentido algo como esto.

El castaño sonrió y dejo un beso en la parte trasera de su cabeza. Juliette suspiro y prácticamente se derritió en sus brazos.

—Yo te agradezco por estar conmigo. Este también ha sido el mejor día de mi vida.

—Salgamos de aquí antes de que nos atrapen. Además, no quiero que DalByeol te mire.

—¿En serio?

Juliette asintió. Ambos salieron del agua y se colocaron su ropa interior y pantalones, y justo cuando iban a colocarse las camisas una luz los iluminó. Y no era DalByeol.

—¡Alto! ¡¿Estaban nadando desnudos?!

Juliette paso su mirada del oficial a Tyler.

—¡Corre!—Jensen tomó de la mano a Tyler y tiro de él para empezar a correr mientras el oficial les seguía—. ¡Maldición, nos va atrapar!

Tyler tropezaba de vez en cuando, pero al igual que Juliette no dejaba de correr y reír a carcajadas.

—¡Si nos atrapan te mataré, Jensen!

—¡Lo siento, Kinn!—no lo sentía en lo absoluto y el castaño tampoco estaba molesto por ello.

Todo se está quemando.

Juliette tropezó y cayó cuando un mareo le atacó y sus ojos se blanquearon. Sintió algo quemándole por dentro antes de que todo fuera completamente negro.

Tyler se detuvo y se arrodilló frente a ella en el suelo.

—¡Juliette! Dios Santo, se desmayó.

Se alarmó cuando el oficial les estaba alcanzando. Sin poder hacer o pensar en algo más, cargó a Juliette en su espalda y nuevamente empezó a correr hacia algún lugar seguro.

Pasadas unas cuadras finalmente pudo perder al hombre aún con Juliette desmayada en su espalda. Su vista fue molestada por los primeros rayos de sol.

El amanecer había llegado.

Suspiro aliviado cuando visualizó un taxi acercándose, lo detuvo y subió en él con Juliette aún dormida.

Cuarenta minutos más tarde, finalmente habían llegado a la vivienda de Juliette. Sanos y salvos.

Subió las cortas escaleras con calma para subir al porche y tuvo que bajar a Juliette de su espalda para hurgar en sus bolsillos y sacar las llaves de la puerta.

Al entrar decidió dejar a Jensen en el sofá y colocarle su propio saco ya que hacía frío. Ya no podía más. Se dejó caer en el suelo frente a ella.

—Creo que bebiste demasiado—susurró pasando sus dedos por la mejilla de la pelirrubia. Una sonrisa surcó sus labios al verla hacer un puchero, su respiración era tranquila y pausada, sus pestañas eran bastantes largas y bonitas, acordé a todas sus facciones.

Tyler empezó a mover sus dedos, delineando sus pómulos, bajando hasta encontrarse con el lóbulo de su oreja y jugar con sus aretes. Continuó hasta su mandíbula y subió a su nariz dándole un ligero apretón en la punta, haciendo que Juliette arrugara la nariz ligeramente; prosiguió a bajar a sus labios y los delineó con el pulgar, tirando de su labio inferior hacia abajo y relamiendo los propios.

Juliette era lo más hermoso que Tyler había visto y no solo físicamente, también su personalidad era deslumbrante.

—Lástima que no soy tú Luna, porque realmente quisiera serlo.

Dejo un beso en su frente y con las pocas fuerzas que le quedaba, decidió llevarla a su habitación para dejarla dormir cómodamente.

Haarlem [Libro]

F: 20 de Mayo del 2023.

D: 21 de Mayo del 2023.

Juliette no recordaba muy bien su infancia, extractos de sus recuerdos le golpeaban y podía aseverar que eran los momentos más felices. Agradecía tener esos extractos, pero odiaba que el recuerdo más doloroso fuera el más claro, el que más perduraba en su corazón como un constante recordatorio del día en el que su vida se vino abajo.

Recuerda que era solo una niña de tres años y su madre le había dejado en la cuna, admirando a la luna... A DalByeol. Recuerda que su madre solía hablarle y cantarle a DalByeol y a ella, recuerda que su madre le decía que la luna era las más hermosa y bondadosa. Pero eso solo lo recuerda por lo que vino después, lo que le hizo odiar a DalByeol con su alma, porque por su culpa perdió a su familia, por su culpa ella había navegado hasta que ella misma la trajo consigo al cielo y le convenció de que ella le cuidaría. Todo era mentira; cuando tenía dieciocho (edad Terrana) descubrió la verdad y bajo a la Tierra sin oír lo que DalByeol le decía. ¿Y cómo pretendía ella que le escuchará? No lo haría porque no se merecía nada de su parte.

Odiaba a DalByeol con su alma.

Quizás esas eran palabras muy fuertes, pero cegada por la ira, Juliette pensaba que realmente le odiaba.

A partir de ese día vago en la Tierra durante millones de años, viendo a la humanidad desde las sombras, regresando al Cielo solo para evitar a la humanidad cuando está estaba en plenos conflictos políticos o por pandemias de enfermedades.

Durante su estadía temporal en el Cielo, DalByeol le habló de su Luna y que pronto debería comenzar a buscarla. Y aunque ella no quería obedecerla y creía fielmente que jamás encontraría a su Luna, ella tenía razón, porque ese sentimiento de soledad le empezaba a comer viva, indicándole que era hora de encontrar a su Luna.

Cuando volvió a descender a la Tierra su misión era buscar a su Luna, porque sabía que esta no estaba en el cielo y aunque también dudaba de hallarlo en la Tierra, no se detuvo. Buscó durante años, adaptándose a la sociedad, conociendo a personas que tiempo después veía morir o irse de su lado. Su vida era triste, pero no podía quejarse. Siempre se sentía sola y fría, nada realmente le hacía feliz y cada día que pasaba su corazón se apagaba, pero finalmente un día su corazón no pudo aguantar más la soledad.

Ese día Tyler llegó a su vida o, mejor dicho, a su cama.

No lo sabía, pero se aferró tan rápido al castaño y su corazón se sentía menos triste y pesado. Se sentía feliz y cálida, como no lo había sentido desde hace años.

Su cuerpo en el cielo se había vuelto brillante de nuevo después de que se había estado apagando y su cuerpo en la Tierra reflejaba la misma euforia. Esa era la felicidad en su vida que le iluminaba de mil formas, siendo la razón aquel chico viajero.

‘Solo recuerda una cosa, Julie: Mamá te ama, DalByeol te ama, el Cielo y las estrellas también lo hacen y tu Luna también te amará; nunca estarás sola. Nunca.’

Ella sentía ese amor, pero no provenía de donde su madre le había dicho. Provenía de quién había sido un desconocido, de quién se había vuelto importante para ella, un simple humano viajero que le hacía sonreír y sentirse viva.

—¿Te desperté?

Juliette miró hacia la puerta de su habitación donde se encontraba Tyler con una bandeja en manos.

La pelirrubia refregó sus ojos con sus manos y negó mientras se sentaba correctamente en la cama cuando el castaño se acercó y se sentó en la orilla de esta.

—¿Cómo llegamos aquí?

—Tuve que cargarte, te desmayaste en plena persecución. Mira, acá tengo tu desayuno y unas pastillas para el dolor de cabeza, tu resaca deber ser horrible.

—Gracias. Pensé que no estarías aquí.

 Tyler sonrió y se alzó de hombros. Él tampoco pensaba que iba a despertar allí.

—¿Dónde dormiste?

—En el sofá. No quería molestarte.

Jensen tomo la bandeja y la dejó a un lado en su mesa de noche para tomar a Tyler de las manos y jalarlo hacia ella, haciéndolo recostarse a su lado.

—Te hubieras quedado conmigo, no me molestaría dormir contigo. Sé que no me harías nada—se sonrojó ante la mirada atenta de Tyler y sus dedos en su mejilla—. Tyler...

—Me asustaste anoche.

—No sé qué me pasó. Me sentí mal de repente y todo se puso en negro.

Cerró los ojos cuando dedos largos se enredaron en su cabello y acariciaron su cuero cabelludo.

—Estabas muy ebria, creo que más que yo, pero ya estás bien y eso es lo que importa.

Juliette asintió y se dejó llevar por las caricias. El castaño se acercó aún más a su rostro y empezó a dejar besos en sus mejillas y párpados cerrados, dejando un último en la punta de su nariz.

—Me gusta esto—murmuro abriendo los ojos para ver a Tyler que le observaba con atención y calidez—. Sonará egoísta, pero no quiero que te vayas de nuevo.

—Yo tampoco quiero irme, pero no es lo correcto. No sé cómo es que voy y vengo, no puedo decidir en ello.

—Lo sé.

—Y también yo sería una molestia para que halles a tu Luna.

La pelirrubia le abrazó y escondió su rostro en su pecho.

—No lo serías.

Tyler tarareo y se dedicó a dejar caricias en su cabeza, oyendola suspirar y sintiendola acurrucarse aún más contra él con sus piernas enredadas entre sí.

Ambos podían sentir ese amor y conexión en lo más profundo de sus corazones solitarios.

•••

Después de que ambos desayunaron, decidieron bajar a la sala de estar para ver televisión, así que allí se encontraban ambos, bajando las escaleras entre risillas. Cuando estuvieron a punto de bajar el último escalón, Tyler se mareó y tropezó. Juliette se alarmó y le sujeto antes de que cayera.

—¿Estás bien?

Tyler parpadeó y agitó la cabeza antes de hablar.

—S-Sí, solo me mareé. Nada grave.

Juliette hizo una mueca mostrando que no estaba muy convencida, por lo que lo tomo del antebrazo y le guío al sofá.

—Te traeré algo de agua. No te vayas a levantar.

El contrario asintió, sintiéndose aún aturdido.

“¿Qué diablos me pasa?” sus pensamientos se interrumpieron cuando escucho un vidrio romperse en la cocina. Se levantó rápidamente, pero a la velocidad que se levantó fue la misma con la que sintió algo quemarle por dentro.

Se sentía mareado, todo daba vueltas y sus pasos eran torpes hacia la cocina donde estaba Juliette igual que él, solo que esta tenía los ojos llorosos y una mano en el pecho mientras que con la otra se sujetaba de la mesada.

—T-Tyler.., a-algo pasa.

Kinn pudo ver borrosamente sus manos y pies cortados por el vidrio roto en el piso que pertenecía a uno de los vasos.

—N-No te acerques, te lastimarás—siseo por el dolor que sentía.

—Juliette, v-ven aquí. Te l-lastimaste.

Como pudo extendió su mano y Juliette la tomó y de un salto salió de encima de los vidrios.

Ambos estaban mareados y débiles por lo que terminaron cayendo al suelo. Tyler gimió del dolor ante el golpe que recibió en su cabeza, pero se sintió aliviado al ver que Juliette cayó sobre él y no sé lastimó aún más.

—¿Q-Qué nos p-pasa?

—No lo sé, Julie. M-Mantén la calma, estaremos bien. Todo estará bien—fue lo último que pudo murmurar antes de desmayarse.

Haarlem.

F: 20 de Mayo del 2023.

D: 21 de Mayo del 2023.

 

Te necesito.

No me dejes.

¡Por favor, no me dejes!

¡Despierta!

Abrió los ojos y saltó de la cama con las mejillas empapadas de sus lágrimas. Había vuelto a su mundo y aún se sentía aturdido con los oídos chillando y su pecho temblaba.

—Juliette está lastimada. ¡Juliette!

Cuando amagó levantarse de la cama, sintió una presión en el pecho y con un gemido de dolor cayó de nuevo en la cama.

Miró con los ojos vidriosos la puerta abriese y una conocida cabellera rosácea se asomó a la estancia.

—¡Dios Santo, volvió!

“Becca...”

—¡Ty! ¡Tyler!

Gruño al sentir la presión ser más severa.

—Hey, ¿estás bien? Tiene sangre en la camisa. ¡¿Qué sucedió?! ¡Hay que llevarlo al hospital!

«Jan...»

—¡¿Qué esperas?! ¡Ya vamos, Jan!

Nuevamente sintió su mente desvanecerse y su vista se tornó oscura.

“Juliette me necesita. No está bien”

—¡Juliette!

Tyler saltó de la cama y miró alrededor. Paredes blancas y olor a medicina. Él mismo portaba una bata azulada y con una maldita intravenosa.

Definitivamente estaba en un hospital y él odiaba los hospitales.

Su atención se desvió a la puerta siendo abierta, entrando por esta un hombre (que ciertamente era el doctor), seguido de Jan y Rebecca.

—Vaya, despertaste bastante rápido considerando tu estado—dijo el doctor acercándose a Tyler. Se veía como alguien amable, pero Tyler de verdad odiaba el hospital y estar ahí le ponía de mal humor—. Has estado expuesto a mucha radiación infrarroja—añadió inquisitivamente.

“¿Radiación Infrarroja?”

—¿Dónde has estado metido?

—Ese no es su problema—gruñó hacia él hombre mientras se quitaba la intravenosa de un tiro. Fue algo peligroso, pero no le importara.

—Pueden llevárselo a casa, pero deberían asegurarse de que no haga contacto de nuevo con ese tipo de radiación. Quizás eso fue parte de sus otros síntomas, como quizás no, pero es peligroso de igual forma.

El doctor dio una última mirada a Tyler antes de irse y dejar a los tres solos. Jan se sentó en la cama al lado de su hermano y Rebecca le dio el libro.

—¿Qué hacen con mi libro?

Rebecca suelta un largo suspiro y mira a Jan en una petición silenciosa.

—Sabemos que estabas dentro de este libro. Después de descubrirlo fuimos a ver a alguien que comprende de estas cosas y luego volvimos a tu apartamento dejamos el libro en la estantería de nuevo y ¡voíla! Apareciste—murmura Jan. Tyler frunce el ceño y aprieta el libro contra su pecho.

—¿Ustedes me creen?

Rebecca se acuclilla frente a él para responderle.

—Lamento mucho haber sido una idiota y por asumir las cosas sin siquiera darte el beneficio de la duda. Con todo lo que pasó ayer y hoy te creo, y no te dejaré solo.

—¿Con todo lo que pasó?

—Tienes que conocer a alguien, ella sabe sobre todo lo que te está sucediendo a tí y a Juliette—esta vez Tyler miró anonado a su hermano—. Sí sé quién es, ella me lo dijo.

—Llévenme con ella.

—No. Tú debes descansar, el doctor ha dicho que tu cuerpo ha estado expuesto a demasiada radiación infrarroja—espeta Jan y Tyler rezonga.

—No necesito descansar, Juliette me necesita, ella...

—¿De qué le servirá a Juliette que estés enfermo a su lado? Solo le darás problemas, así que debes recuperarte primero—alega Rebecca cruzándose de brazos y Tyler se resigna sabiendo que tiene razón.

—Entonces, ¿qué se supone que haga ahora?

—Debemos pensar que le diremos a Jenny después de tu ausencia y evitar que le diga algo de esto a tus padres. Hasta ahora solo Jan y yo sabemos de todo esto y dudo que Jenny nos crea, ella está loca.

—Ah, está bien, solo llévenme a casa, odio los hospitales.

Haarlem [Libro]

F: 20 de Mayo del 2023.

D: 21 de Mayo del 2023.

—¿Pero ¿qué te sucedió? Luces del asco.

Juliette mira a Harry con un mohín y rueda los ojos. Él realmente no era discreto.

—No te enfades, JJ. Es que luces del asco, y no hablo solo por las evidentes vendas en tus manos—apoya lo dicho señalando las manos de la chica—. Tienes algo de sangre.

—Fue un accidente, rompí un vaso y bueno... Pero puedo dar clases así que no te angusties, no es nada grave—alega dejando su bolso en el suelo.

Harry niega y la obliga a sentarse en el suelo del estudio al lado de él.

—No-oh, no lo harás. ¡Juliette solo mírate! En serio luces del asco, ¿qué sucedió exactamente?

Juliette suspira y acomoda las vendas de su mano izquierda.

—Ayer yo..., estuve con un amigo, lo pase bien, pero de repente sentí como algo quemándome el pecho y me desmaye. Cuando desperté, él estaba ahí en mi apartamento conmigo y todo iba bien hasta que ese dolor volvió y al parecer él lo tenía otra vez; ambos nos desmayamos y cuando volví a despertar ya no estaba.

—¿Este amigo es el mismo con el que estuviste todo un día?—Juliette asintió—. ¿Sigues sintiéndote mal?

—No, ese dolor se fue, pero... Um... Lo extraño, Harry.

—¿Y a dónde se fue?

—A su mundo—Harry se mostró confundido y la chica suspiro—. Ah, es una larga historia y creo que deberías saberla. Eres mi amigo y confío en tí.

—Espero que esto no sea tan loco.

Definitivamente era lo más loco que Harry había oído.

—¿Estás de broma?

—No.

—Eso es completamente loco, pero te creo. No es que seas tan ingeniosa para inventar algo así—soltó un quejido cuando Juliette le empujó.

—Selenne dijo al parecido—espetó sonriendo y rodando los ojos. Harry sabía cómo subirle los ánimos.

—Quiero conocer a ese chico, ¿crees que vuelva?

—No lo sé, yo espero que lo haga. Con él yo me divierto y siento que no necesito a DalByeol. No es necesario que yo tenga a mi Luna para sentirme así de viva. No es necesario que siga las reglas de ella.

—Realmente le odias, ¿no? Yo aun no entiendo por qué. Somos amigos desde hace tiempo y tú solo me dices qué la odias y ya, pero no me dices la razón.

—No es algo que realmente quieras saber—dijo levantándose del suelo—. Iré a cambiarme antes de iniciar la clase—palmeó la espalda del peliamarillo y se retiró.

—¡Oh, vamos, JJ! ¡Solo dímelo!—rogó entre fingido llanto, arrastrándose en el suelo, lo cual causo una carcajada de Juliette antes de que la misma desapareciera por el pasillo que daba al vestidor de empleados—. Esta chica de verdad...

—Harry, en vez de estar lloriqueando deja a los alumnos pasar—el mayor mira hacia la puerta principal donde se hallaban niños de aproximadamente de seis a diez años de edad, esperando a entrar a sus clases.

—Vaya, tú te cambias rápido y los niños llegan rápido. Creo que te has sincronizado con ellos—bromea levantándose del suelo y yendo a abrir las puertas del estudio—. ¡Buenos días, la señorita Jensen ya los está esperando!—en seguida los niños entraron casi corriendo, exclamando un "Buenos días” y el nombre de Juliette, prosiguiendo a rodearla.

—Ok, ok, niños cálmense—pide Juliette revolviendo el cabello de los niños—. Hoy vamos a bailar con toda nuestra energía, así que vayan a cambiarse.

•••

Juliette extrañaba demasiado a Tyler.

Quiso e intento alejar esos sentimientos, pero no podía. ¡Era imposible sacarlo de su cabeza!

Incluso durante las horas de clase, la música que se reproducía le recordaba a él.

La taza de cocoa que ambos tomaron en el muro de su ventana. "Take on Me" sonaba de fondo siendo opacada por la voz de Tyler y sus risas.

La película que estaban viendo juntos, donde en una parte "I didn't know" se reproducía mientras que los labios de Tyler la cantaban en voz baja, encogido en el sofá, con las rodillas en el pecho donde abrazaba con fuerza un cojín y sus brazos apoyados en sus rodillas, parte de su cara cubierta por el cojín y su cabello alborotado cayendo sobre sus ojos brillantes y expectantes hacia la televisión.

Y la última que le hizo sonreír: "Land of Fire". A pesar de estar ebria recordaba las manos del castaño sobre ella y sus labios en su cabeza; sus cuerpos juntos mientras bailaban y las miradas intensas entre ambos. Recordaba sus labios siendo remojados por su lengua cada tantos segundos, como una sonrisa ladeada se cernía en sus facciones perfectas, como sus ojos brillaban aún más, como aquella ropa que le quedaba bien en demasía.

Lo extrañaba.

Lo quería a su lado.

Lo deseaba.

Cuando la clase finalizó, se hallaba agitada en el suelo descansando y tratando de aclarar su mente para alejar todos sus pensamientos sobre Tyler, los cuales no debería tener en primer lugar.

—Estuviste estupenda en la clase—le felicito Hope entregándole una botella de agua—. Mañana no abriremos, tengo que organizar unas cosas para el próximo concurso. Ya sabes, papeleo y demás.

—Está bien. Si quieres puedo ayudarte con eso...

—No es necesario, más bien, ¿qué tal si salimos a tomar algo con Nathaly y Selenne? Sé que las estrellas no deberíamos beber alcohol, pero podríamos beber algún jugo o algo. Inventaremos una excusa para decirle a Nat. ¿Qué dices?

No tenía ánimos, pero Tyler no hubiese querido que fuese a su apartamento a deprimirse.

—Me parece bien. Y tú serás el único que beba jugo—espetó y el peliamarillo se sorprendió.

—¿Acaso piensas romper una regla?

—Ya lo hice anoche con Tyler en aquel club. Salimos corriendo de ese lugar ebrios porque no quise pagar los tragos—rememoró riéndose ligeramente.

—Eres una demente, Jensen—Harry río y ayudo a Juliette a levantarse del suelo—. Vamos por esas bebidas. Si te embriagas te llevaré a casa.

—Ok, ok.

 

Todos tenemos una razón para vivir, así que no te rindas.

—A. S

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