8: Todo se acabó. La mañana se acerca.
8
Todo
se acabó. La mañana se acerca.
Ámsterdam
[Libro]
F:
19 de Mayo del 2023
D:
20 de Mayo del 2023.
Tyler debía actuar
como si realmente hubiera hecho muchas cosas en su vida. Juliette era
completamente ignorante de muchas cosas en la Tierra y Tyler sabía de ellas,
pero nunca las había experimentado hasta ese día.
¿Un club? ¡Él
nunca había ido a uno! Sus amigos siempre trataban de animarle a ir, pero no lo
hacía. Se negaba hasta el cansancio y prefería quedarse en casa a escuchar
música y leer hasta caer dormido en su cama junto a su cachorro, pero ahora
tenía que cuidar de la pelirrubia y tratar de guiarla en algo que ambos eran
unos completos novatos. Ambos siendo novatos por una misma razón: Estaban
atados a la soledad. Pero con la compañía del otro no podían dejar pasar las
oportunidades y en el fondo ambos se complementan; si uno tiene miedo, el otro
(aunque también tenga miedo) será valiente por él o ella, así funcionaban ambos
sin darse cuenta de ello.
—¡Esto es
increíble!
Fue lo primero que
exclamó la pelirrubia al entrar al club. Las luces neón le daban un toque
moderno tan fascinante a los ojos de la chica.
El lugar ya apestaba a sudor y mucho alcohol;
las personas bailaban y bebían como si no hubiera mañana y eso aunque no era el
ambiente preferido del mayor, le causaba intriga la sensación de bailar como si
al amanecer todo fuera a acabar, además de que debía hacer de la experiencia de
la contraria una agradable, por lo que debía por lo menos soportarlo.
Y lo soportaría
hasta el final. Juliette lucía tan bien, olía tan bien y sonreía tan hermosa.
La chica llevaba aquel crop top que le había mostrado junto con una chaqueta de
cuero, unos pantalones de cuero también y sus típicas botas grandes y gruesas,
el conjunto completamente negro tal y como ella había acordado.
—¡Bebamos algo!—Jensen
tiró de su mano y lo guío a la barra—. Nunca he bebido, ¿qué me recomiendas?
Bueno, no es como
si Tyler nunca hubiera bebido. Obviamente lo había hecho más de una vez:
cerveza, whisky, margaritas, piña coladas, distintos cócteles y su favorito,
vino, el cual aún bebía durante las noches después de fumar un poco en la
terraza de su alcoba.
—Yo pediré
nuestras bebidas. No quiero que te embriagues muy rápido—alegó gritando por
sobre la música que sonaba tan alto, pero al contrario de lo que creía, no le
molestaba en lo absoluto.
—Está bien. Confío
en ti.
La sonrisa que
Juliette le dio fue tan alegre y hermosa que hizo a su pulso descontrolarse.
Y quizás Juliette
tenía baja resistencia al alcohol, o Tyler había escogido bebidas muy fuertes o
Juliette estaba tan fascinada por como lucía esa noche. Tampoco es como que les
importará, no cuando pasados unos cuatro tragos empezaron a bailar y a seguir
bebiendo hasta perder la cuenta de cuántos tragos llevaban.
La hora no importaba,
el lugar mucho menos. La sobriedad no está ni lejos ni cerca, pero se sentían
en las nubes bailando uno cerca del otro.
Juliette se sujetó
de la chaqueta de cuero de Tyler y tiro de él para quedar aún más juntos
mientras bailaban y reían.
En el club sonaba
a todo volumen "Dead Inside"
de un cantante que ambos conocían, pero que en ese momento no lo recordaban y
no podrían hacerlo cuando Jensen bailaba tan cerca del castaño y le hacía
acercarse más. Ebrios o no se sentían libres en los brazos del otro, riéndose y
sonriendo cómplices.
Lo que Juliette
hacía iba en contra de los principios de una estrella o una Luna; ellos tenían
prohibido caer bajo las tentaciones del mundo humano como: alcohol, drogas,
sexo sin sentido o cosas que se califican como poco decentes, pero Jensen no
quería seguir esas reglas, ya no más. Si tenía a Tyler ahí nada importaba, nada
lo hacía cuando veía sus ojos centellear mientras le miraba y le tocaba con
delicadeza.
Ella quería vivir
su vida fuera del dolor, fuera de la soledad y fuera de su unión a alguien
desconocido y Tyler hacia desaparecer todo lo malo.
Casi suelta el
trago en su mano y sus labios soltaron una risotada cuando Tyler tiró de su
cintura y la acercó hasta que sus pechos chocarán.
—¿Bastante ebria?
La voz de Tyler
sonaba pérdida y ronca. Juliette solo pudo sonreír tontamente antes de asentir.
—De todas formas,
esto quedará siempre en mi memoria—susurra Juliette cerca de su oído.
El castaño sonrió
antes de inclinarse y dejar un beso en su frente.
"Land of Fire" resonó en el lugar
cuando Juliette soltó su trago y sus manos se hicieron puños en la camisa de
Kinn cuando tiro de ella y empezó a dar vueltas, mientras daba saltos y
bailaban tontamente alrededor, riéndose de lo que sea. Siguieron bailando al
ritmo de la música, está vez aún más cerca del otro. Se sentían en las nubes,
cegados por el alcohol y todo lo que han reprimido desde hace años.
Esa noche sería de
ellos hasta el amanecer.
Felices y un poco
ebrios salieron del lugar corriendo entre tropezones con el ritmo de "I'm Good (Blue)" inundando sus
oídos y con dos guardias fortachones detrás de ellos. Juliette chilló cuando
Tyler le cargo entre sus brazos y continuaron huyeron, pues no habían pagado
los tragos.
Están riendo y
dando saltos, agarrados de las manos cuando finalmente están a salvo.
Juliette se acerca
a la acera y hace señas a un taxi que se acercaba. Tomó a Tyler de la muñeca y
le obligó a subir al vehículo.
—¿A dónde vamos?—inquirió
el castaño y Juliette sonrió coquetamente.
—Ya verás.
Ámsterdam
[Libro]
F:
20 de Mayo del 2023.
D:
21 de Mayo del 2023.
Las olas se oían
como un suave murmullo, relajante y hermoso paisaje que destellaba como si
estuviese lleno de las más grandes y brillantes joyas en el mundo. La luna se
alzaba impetuosamente, iluminando todo a su paso y haciéndolos todo un poco más
mágico y misterioso.
En veinte minutos
el taxi les había dejado donde Juliette indicó.
Zandvoort, mejor
conocida como La Playa de Ámsterdam, un paradisíaco destino que vale la pena
visitar al menos una vez en la vida, también uno de los lugares favoritos de
Juliette.
Rara vez iba a
Ámsterdam y cuando lo hacía era de noche y para visitar la playa en su soledad,
pero ahora era diferente porque tenía al lindo castaño a su lado que miraba el
lugar fascinado.
Ese lugar era
hermoso, pero Tyler opinaba que no era tan hermoso como la chica a su lado que
contemplaba el lugar con sus orbes azul grisáceos brillando en tranquilidad y
alegría. Su cabello se movía con el viento, sus labios se entreabrían para
soltar un suspiro, cerraba sus ojos e inhalaba el característico olor del mar.
Aquello era tan
íntimo para ambos.
La pelirrubia
abrió los ojos y miró directo a la Luna antes de gritar con todas sus fuerzas: —¡¡No
te necesito!!
Sintió aquello
como una pequeña liberación a su corazón.
Tyler le miró
anonado, sorprendiéndose cuando ella le abrazo y le miró con ojos grandes y
soñadores.
—Nademos.
—¿Qué? No tenemos
ropa para...
—Solo quítate la
ropa.
Tyler
completamente sobrio se hubiera negado, pero el medio ebrio podía decir que sí,
con la excusa del alcohol a su favor (o así quería convencerse a sí mismo).
Sonrió y se apresuró a quitar su camisa seguido de su pantalón.
Juliette le imitó
y cuando ambos estuvieron en ropa interior se miraron con las mejillas
sonrosadas.
—¿No te lo
quitarás?—cuestionó Juliette y Tyler arqueó una ceja con una sonrisa en sus
labios.
—¿Nadaremos en
pelotas? Estás loca—alegó, sin embargo, lo hizo.
Juliette desvío la
mirada y él también lo hizo; ambos entraron al mar y decidieron verse solo
cuando el agua les cubría lo suficiente. Eran simplemente iluminados por la
Luna, sin embargo, la luz les iluminaba tenuemente por lo que no se podía ver
más de lo debido.
—Está helada—Jensen
se sumergió por completo para salir nuevamente, empapándose por completo. Tyler
se acercó y le tomó de los brazos haciendo que Juliette le echara agua en la
cara—. ¡No te acerques así!
—¿Por qué no?—preguntó
echándole agua en la cara también.
La pelirrubia rio
y le devolvió la travesura, ambos empezando una pelea.
Quién terminó
ganando la pelea fue Tyler al lograr atrapar a Juliette de espaldas, ahora
ambos abrazados en la misma posición sin sentirse realmente incómodos.
—Gracias por todo,
Tyler. Este ha sido el mejor día de mi vida, nunca había sentido algo como
esto.
El castaño sonrió
y dejo un beso en la parte trasera de su cabeza. Juliette suspiro y
prácticamente se derritió en sus brazos.
—Yo te agradezco
por estar conmigo. Este también ha sido el mejor día de mi vida.
—Salgamos de aquí
antes de que nos atrapen. Además, no quiero que DalByeol te mire.
—¿En serio?
Juliette asintió.
Ambos salieron del agua y se colocaron su ropa interior y pantalones, y justo
cuando iban a colocarse las camisas una luz los iluminó. Y no era DalByeol.
—¡Alto! ¡¿Estaban
nadando desnudos?!
Juliette paso su
mirada del oficial a Tyler.
—¡Corre!—Jensen
tomó de la mano a Tyler y tiro de él para empezar a correr mientras el oficial
les seguía—. ¡Maldición, nos va atrapar!
Tyler tropezaba de
vez en cuando, pero al igual que Juliette no dejaba de correr y reír a
carcajadas.
—¡Si nos atrapan
te mataré, Jensen!
—¡Lo siento, Kinn!—no
lo sentía en lo absoluto y el castaño tampoco estaba molesto por ello.
Todo se está
quemando.
Juliette tropezó y
cayó cuando un mareo le atacó y sus ojos se blanquearon. Sintió algo quemándole
por dentro antes de que todo fuera completamente negro.
Tyler se detuvo y
se arrodilló frente a ella en el suelo.
—¡Juliette! Dios
Santo, se desmayó.
Se alarmó cuando
el oficial les estaba alcanzando. Sin poder hacer o pensar en algo más, cargó a
Juliette en su espalda y nuevamente empezó a correr hacia algún lugar seguro.
Pasadas unas
cuadras finalmente pudo perder al hombre aún con Juliette desmayada en su
espalda. Su vista fue molestada por los primeros rayos de sol.
El amanecer había
llegado.
Suspiro aliviado
cuando visualizó un taxi acercándose, lo detuvo y subió en él con Juliette aún
dormida.
Cuarenta minutos
más tarde, finalmente habían llegado a la vivienda de Juliette. Sanos y salvos.
Subió las cortas
escaleras con calma para subir al porche y tuvo que bajar a Juliette de su
espalda para hurgar en sus bolsillos y sacar las llaves de la puerta.
Al entrar decidió
dejar a Jensen en el sofá y colocarle su propio saco ya que hacía frío. Ya no
podía más. Se dejó caer en el suelo frente a ella.
—Creo que bebiste
demasiado—susurró pasando sus dedos por la mejilla de la pelirrubia. Una
sonrisa surcó sus labios al verla hacer un puchero, su respiración era
tranquila y pausada, sus pestañas eran bastantes largas y bonitas, acordé a todas
sus facciones.
Tyler empezó a
mover sus dedos, delineando sus pómulos, bajando hasta encontrarse con el
lóbulo de su oreja y jugar con sus aretes. Continuó hasta su mandíbula y subió
a su nariz dándole un ligero apretón en la punta, haciendo que Juliette arrugara
la nariz ligeramente; prosiguió a bajar a sus labios y los delineó con el
pulgar, tirando de su labio inferior hacia abajo y relamiendo los propios.
Juliette era lo
más hermoso que Tyler había visto y no solo físicamente, también su
personalidad era deslumbrante.
—Lástima que no
soy tú Luna, porque realmente quisiera serlo.
Dejo un beso en su
frente y con las pocas fuerzas que le quedaba, decidió llevarla a su habitación
para dejarla dormir cómodamente.
Haarlem
[Libro]
F:
20 de Mayo del 2023.
D:
21 de Mayo del 2023.
Juliette no
recordaba muy bien su infancia, extractos de sus recuerdos le golpeaban y podía
aseverar que eran los momentos más felices. Agradecía tener esos extractos,
pero odiaba que el recuerdo más doloroso fuera el más claro, el que más perduraba
en su corazón como un constante recordatorio del día en el que su vida se vino
abajo.
Recuerda que era
solo una niña de tres años y su madre le había dejado en la cuna, admirando a
la luna... A DalByeol. Recuerda que su madre solía hablarle y cantarle a
DalByeol y a ella, recuerda que su madre le decía que la luna era las más
hermosa y bondadosa. Pero eso solo lo recuerda por lo que vino después, lo que
le hizo odiar a DalByeol con su alma, porque por su culpa perdió a su familia,
por su culpa ella había navegado hasta que ella misma la trajo consigo al cielo
y le convenció de que ella le cuidaría. Todo era mentira; cuando tenía
dieciocho (edad Terrana) descubrió la verdad y bajo a la Tierra sin oír lo que
DalByeol le decía. ¿Y cómo pretendía ella que le escuchará? No lo haría porque
no se merecía nada de su parte.
Odiaba a DalByeol
con su alma.
Quizás esas eran palabras
muy fuertes, pero cegada por la ira, Juliette pensaba que realmente le odiaba.
A partir de ese
día vago en la Tierra durante millones de años, viendo a la humanidad desde las
sombras, regresando al Cielo solo para evitar a la humanidad cuando está estaba
en plenos conflictos políticos o por pandemias de enfermedades.
Durante su estadía
temporal en el Cielo, DalByeol le habló de su Luna y que pronto debería
comenzar a buscarla. Y aunque ella no quería obedecerla y creía fielmente que
jamás encontraría a su Luna, ella tenía razón, porque ese sentimiento de
soledad le empezaba a comer viva, indicándole que era hora de encontrar a su
Luna.
Cuando volvió a
descender a la Tierra su misión era buscar a su Luna, porque sabía que esta no
estaba en el cielo y aunque también dudaba de hallarlo en la Tierra, no se
detuvo. Buscó durante años, adaptándose a la sociedad, conociendo a personas
que tiempo después veía morir o irse de su lado. Su vida era triste, pero no
podía quejarse. Siempre se sentía sola y fría, nada realmente le hacía feliz y
cada día que pasaba su corazón se apagaba, pero finalmente un día su corazón no
pudo aguantar más la soledad.
Ese día Tyler
llegó a su vida o, mejor dicho, a su cama.
No lo sabía, pero
se aferró tan rápido al castaño y su corazón se sentía menos triste y pesado.
Se sentía feliz y cálida, como no lo había sentido desde hace años.
Su cuerpo en el
cielo se había vuelto brillante de nuevo después de que se había estado
apagando y su cuerpo en la Tierra reflejaba la misma euforia. Esa era la
felicidad en su vida que le iluminaba de mil formas, siendo la razón aquel
chico viajero.
‘Solo recuerda una
cosa, Julie: Mamá te ama, DalByeol te ama, el Cielo y las estrellas también lo
hacen y tu Luna también te amará; nunca estarás sola. Nunca.’
Ella sentía ese
amor, pero no provenía de donde su madre le había dicho. Provenía de quién
había sido un desconocido, de quién se había vuelto importante para ella, un
simple humano viajero que le hacía sonreír y sentirse viva.
—¿Te desperté?
Juliette miró
hacia la puerta de su habitación donde se encontraba Tyler con una bandeja en
manos.
La pelirrubia
refregó sus ojos con sus manos y negó mientras se sentaba correctamente en la
cama cuando el castaño se acercó y se sentó en la orilla de esta.
—¿Cómo llegamos
aquí?
—Tuve que
cargarte, te desmayaste en plena persecución. Mira, acá tengo tu desayuno y
unas pastillas para el dolor de cabeza, tu resaca deber ser horrible.
—Gracias. Pensé
que no estarías aquí.
Tyler sonrió y se alzó de hombros. Él tampoco
pensaba que iba a despertar allí.
—¿Dónde dormiste?
—En el sofá. No
quería molestarte.
Jensen tomo la
bandeja y la dejó a un lado en su mesa de noche para tomar a Tyler de las manos
y jalarlo hacia ella, haciéndolo recostarse a su lado.
—Te hubieras
quedado conmigo, no me molestaría dormir contigo. Sé que no me harías nada—se
sonrojó ante la mirada atenta de Tyler y sus dedos en su mejilla—. Tyler...
—Me asustaste
anoche.
—No sé qué me
pasó. Me sentí mal de repente y todo se puso en negro.
Cerró los ojos
cuando dedos largos se enredaron en su cabello y acariciaron su cuero
cabelludo.
—Estabas muy
ebria, creo que más que yo, pero ya estás bien y eso es lo que importa.
Juliette asintió y
se dejó llevar por las caricias. El castaño se acercó aún más a su rostro y
empezó a dejar besos en sus mejillas y párpados cerrados, dejando un último en
la punta de su nariz.
—Me gusta esto—murmuro
abriendo los ojos para ver a Tyler que le observaba con atención y calidez—.
Sonará egoísta, pero no quiero que te vayas de nuevo.
—Yo tampoco quiero
irme, pero no es lo correcto. No sé cómo es que voy y vengo, no puedo decidir
en ello.
—Lo sé.
—Y también yo
sería una molestia para que halles a tu Luna.
La pelirrubia le
abrazó y escondió su rostro en su pecho.
—No lo serías.
Tyler tarareo y se
dedicó a dejar caricias en su cabeza, oyendola suspirar y sintiendola
acurrucarse aún más contra él con sus piernas enredadas entre sí.
Ambos podían
sentir ese amor y conexión en lo más profundo de sus corazones solitarios.
•••
Después de que
ambos desayunaron, decidieron bajar a la sala de estar para ver televisión, así
que allí se encontraban ambos, bajando las escaleras entre risillas. Cuando
estuvieron a punto de bajar el último escalón, Tyler se mareó y tropezó.
Juliette se alarmó y le sujeto antes de que cayera.
—¿Estás bien?
Tyler parpadeó y
agitó la cabeza antes de hablar.
—S-Sí, solo me
mareé. Nada grave.
Juliette hizo una
mueca mostrando que no estaba muy convencida, por lo que lo tomo del antebrazo
y le guío al sofá.
—Te traeré algo de
agua. No te vayas a levantar.
El contrario
asintió, sintiéndose aún aturdido.
“¿Qué diablos me
pasa?” sus pensamientos se interrumpieron cuando escucho un vidrio romperse en
la cocina. Se levantó rápidamente, pero a la velocidad que se levantó fue la
misma con la que sintió algo quemarle por dentro.
Se sentía mareado,
todo daba vueltas y sus pasos eran torpes hacia la cocina donde estaba Juliette
igual que él, solo que esta tenía los ojos llorosos y una mano en el pecho
mientras que con la otra se sujetaba de la mesada.
—T-Tyler.., a-algo
pasa.
Kinn pudo ver
borrosamente sus manos y pies cortados por el vidrio roto en el piso que
pertenecía a uno de los vasos.
—N-No te acerques,
te lastimarás—siseo por el dolor que sentía.
—Juliette, v-ven
aquí. Te l-lastimaste.
Como pudo extendió
su mano y Juliette la tomó y de un salto salió de encima de los vidrios.
Ambos estaban
mareados y débiles por lo que terminaron cayendo al suelo. Tyler gimió del
dolor ante el golpe que recibió en su cabeza, pero se sintió aliviado al ver
que Juliette cayó sobre él y no sé lastimó aún más.
—¿Q-Qué nos
p-pasa?
—No lo sé, Julie.
M-Mantén la calma, estaremos bien. Todo estará bien—fue lo último que pudo
murmurar antes de desmayarse.
Haarlem.
F:
20 de Mayo del 2023.
D:
21 de Mayo del 2023.
Te
necesito.
No
me dejes.
¡Por
favor, no me dejes!
¡Despierta!
Abrió los ojos y
saltó de la cama con las mejillas empapadas de sus lágrimas. Había vuelto a su
mundo y aún se sentía aturdido con los oídos chillando y su pecho temblaba.
—Juliette está
lastimada. ¡Juliette!
Cuando amagó
levantarse de la cama, sintió una presión en el pecho y con un gemido de dolor
cayó de nuevo en la cama.
Miró con los ojos
vidriosos la puerta abriese y una conocida cabellera rosácea se asomó a la
estancia.
—¡Dios Santo,
volvió!
“Becca...”
—¡Ty! ¡Tyler!
Gruño al sentir la
presión ser más severa.
—Hey, ¿estás bien?
Tiene sangre en la camisa. ¡¿Qué sucedió?! ¡Hay que llevarlo al hospital!
«Jan...»
—¡¿Qué esperas?!
¡Ya vamos, Jan!
Nuevamente sintió
su mente desvanecerse y su vista se tornó oscura.
“Juliette me
necesita. No está bien”
—¡Juliette!
Tyler saltó de la
cama y miró alrededor. Paredes blancas y olor a medicina. Él mismo portaba una
bata azulada y con una maldita intravenosa.
Definitivamente
estaba en un hospital y él odiaba los hospitales.
Su atención se
desvió a la puerta siendo abierta, entrando por esta un hombre (que ciertamente
era el doctor), seguido de Jan y Rebecca.
—Vaya, despertaste
bastante rápido considerando tu estado—dijo el doctor acercándose a Tyler. Se
veía como alguien amable, pero Tyler de verdad odiaba el hospital y estar ahí
le ponía de mal humor—. Has estado expuesto a mucha radiación infrarroja—añadió
inquisitivamente.
“¿Radiación
Infrarroja?”
—¿Dónde has estado
metido?
—Ese no es su
problema—gruñó hacia él hombre mientras se quitaba la intravenosa de un tiro.
Fue algo peligroso, pero no le importara.
—Pueden llevárselo
a casa, pero deberían asegurarse de que no haga contacto de nuevo con ese tipo
de radiación. Quizás eso fue parte de sus otros síntomas, como quizás no, pero
es peligroso de igual forma.
El doctor dio una
última mirada a Tyler antes de irse y dejar a los tres solos. Jan se sentó en
la cama al lado de su hermano y Rebecca le dio el libro.
—¿Qué hacen con mi
libro?
Rebecca suelta un
largo suspiro y mira a Jan en una petición silenciosa.
—Sabemos que
estabas dentro de este libro. Después de descubrirlo fuimos a ver a alguien que
comprende de estas cosas y luego volvimos a tu apartamento dejamos el libro en
la estantería de nuevo y ¡voíla! Apareciste—murmura Jan. Tyler frunce el ceño y
aprieta el libro contra su pecho.
—¿Ustedes me
creen?
Rebecca se
acuclilla frente a él para responderle.
—Lamento mucho
haber sido una idiota y por asumir las cosas sin siquiera darte el beneficio de
la duda. Con todo lo que pasó ayer y hoy te creo, y no te dejaré solo.
—¿Con todo lo que
pasó?
—Tienes que
conocer a alguien, ella sabe sobre todo lo que te está sucediendo a tí y a
Juliette—esta vez Tyler miró anonado a su hermano—. Sí sé quién es, ella me lo
dijo.
—Llévenme con
ella.
—No. Tú debes
descansar, el doctor ha dicho que tu cuerpo ha estado expuesto a demasiada
radiación infrarroja—espeta Jan y Tyler rezonga.
—No necesito
descansar, Juliette me necesita, ella...
—¿De qué le
servirá a Juliette que estés enfermo a su lado? Solo le darás problemas, así
que debes recuperarte primero—alega Rebecca cruzándose de brazos y Tyler se
resigna sabiendo que tiene razón.
—Entonces, ¿qué se
supone que haga ahora?
—Debemos pensar
que le diremos a Jenny después de tu ausencia y evitar que le diga algo de esto
a tus padres. Hasta ahora solo Jan y yo sabemos de todo esto y dudo que Jenny
nos crea, ella está loca.
—Ah, está bien,
solo llévenme a casa, odio los hospitales.
Haarlem
[Libro]
F:
20 de Mayo del 2023.
D:
21 de Mayo del 2023.
—¿Pero ¿qué te
sucedió? Luces del asco.
Juliette mira a
Harry con un mohín y rueda los ojos. Él realmente no era discreto.
—No te enfades,
JJ. Es que luces del asco, y no hablo solo por las evidentes vendas en tus
manos—apoya lo dicho señalando las manos de la chica—. Tienes algo de sangre.
—Fue un accidente,
rompí un vaso y bueno... Pero puedo dar clases así que no te angusties, no es
nada grave—alega dejando su bolso en el suelo.
Harry niega y la
obliga a sentarse en el suelo del estudio al lado de él.
—No-oh, no lo
harás. ¡Juliette solo mírate! En serio luces del asco, ¿qué sucedió
exactamente?
Juliette suspira y
acomoda las vendas de su mano izquierda.
—Ayer yo...,
estuve con un amigo, lo pase bien, pero de repente sentí como algo quemándome
el pecho y me desmaye. Cuando desperté, él estaba ahí en mi apartamento conmigo
y todo iba bien hasta que ese dolor volvió y al parecer él lo tenía otra vez;
ambos nos desmayamos y cuando volví a despertar ya no estaba.
—¿Este amigo es el
mismo con el que estuviste todo un día?—Juliette asintió—. ¿Sigues sintiéndote
mal?
—No, ese dolor se
fue, pero... Um... Lo extraño, Harry.
—¿Y a dónde se
fue?
—A su mundo—Harry
se mostró confundido y la chica suspiro—. Ah, es una larga historia y creo que
deberías saberla. Eres mi amigo y confío en tí.
—Espero que esto
no sea tan loco.
Definitivamente
era lo más loco que Harry había oído.
—¿Estás de broma?
—No.
—Eso es
completamente loco, pero te creo. No es que seas tan ingeniosa para inventar
algo así—soltó un quejido cuando Juliette le empujó.
—Selenne dijo al
parecido—espetó sonriendo y rodando los ojos. Harry sabía cómo subirle los
ánimos.
—Quiero conocer a
ese chico, ¿crees que vuelva?
—No lo sé, yo
espero que lo haga. Con él yo me divierto y siento que no necesito a DalByeol.
No es necesario que yo tenga a mi Luna para sentirme así de viva. No es
necesario que siga las reglas de ella.
—Realmente le odias,
¿no? Yo aun no entiendo por qué. Somos amigos desde hace tiempo y tú solo me
dices qué la odias y ya, pero no me dices la razón.
—No es algo que
realmente quieras saber—dijo levantándose del suelo—. Iré a cambiarme antes de
iniciar la clase—palmeó la espalda del peliamarillo y se retiró.
—¡Oh, vamos, JJ!
¡Solo dímelo!—rogó entre fingido llanto, arrastrándose en el suelo, lo cual
causo una carcajada de Juliette antes de que la misma desapareciera por el
pasillo que daba al vestidor de empleados—. Esta chica de verdad...
—Harry, en vez de
estar lloriqueando deja a los alumnos pasar—el mayor mira hacia la puerta
principal donde se hallaban niños de aproximadamente de seis a diez años de
edad, esperando a entrar a sus clases.
—Vaya, tú te
cambias rápido y los niños llegan rápido. Creo que te has sincronizado con
ellos—bromea levantándose del suelo y yendo a abrir las puertas del estudio—.
¡Buenos días, la señorita Jensen ya los está esperando!—en seguida los niños
entraron casi corriendo, exclamando un "Buenos días” y el nombre de
Juliette, prosiguiendo a rodearla.
—Ok, ok, niños cálmense—pide
Juliette revolviendo el cabello de los niños—. Hoy vamos a bailar con toda
nuestra energía, así que vayan a cambiarse.
•••
Juliette extrañaba
demasiado a Tyler.
Quiso e intento
alejar esos sentimientos, pero no podía. ¡Era imposible sacarlo de su cabeza!
Incluso durante
las horas de clase, la música que se reproducía le recordaba a él.
La taza de cocoa
que ambos tomaron en el muro de su ventana. "Take on Me" sonaba de fondo siendo opacada por la voz de Tyler
y sus risas.
La película que
estaban viendo juntos, donde en una parte "I didn't know" se reproducía mientras que los labios de Tyler
la cantaban en voz baja, encogido en el sofá, con las rodillas en el pecho
donde abrazaba con fuerza un cojín y sus brazos apoyados en sus rodillas, parte
de su cara cubierta por el cojín y su cabello alborotado cayendo sobre sus ojos
brillantes y expectantes hacia la televisión.
Y la última que le
hizo sonreír: "Land of Fire".
A pesar de estar ebria recordaba las manos del castaño sobre ella y sus labios
en su cabeza; sus cuerpos juntos mientras bailaban y las miradas intensas entre
ambos. Recordaba sus labios siendo remojados por su lengua cada tantos
segundos, como una sonrisa ladeada se cernía en sus facciones perfectas, como
sus ojos brillaban aún más, como aquella ropa que le quedaba bien en demasía.
Lo extrañaba.
Lo quería a su
lado.
Lo deseaba.
Cuando la clase
finalizó, se hallaba agitada en el suelo descansando y tratando de aclarar su
mente para alejar todos sus pensamientos sobre Tyler, los cuales no debería
tener en primer lugar.
—Estuviste
estupenda en la clase—le felicito Hope entregándole una botella de agua—.
Mañana no abriremos, tengo que organizar unas cosas para el próximo concurso.
Ya sabes, papeleo y demás.
—Está bien. Si
quieres puedo ayudarte con eso...
—No es necesario,
más bien, ¿qué tal si salimos a tomar algo con Nathaly y Selenne? Sé que las
estrellas no deberíamos beber alcohol, pero podríamos beber algún jugo o algo.
Inventaremos una excusa para decirle a Nat. ¿Qué dices?
No tenía ánimos,
pero Tyler no hubiese querido que fuese a su apartamento a deprimirse.
—Me parece bien. Y
tú serás el único que beba jugo—espetó y el peliamarillo se sorprendió.
—¿Acaso piensas
romper una regla?
—Ya lo hice anoche
con Tyler en aquel club. Salimos corriendo de ese lugar ebrios porque no quise
pagar los tragos—rememoró riéndose ligeramente.
—Eres una demente,
Jensen—Harry río y ayudo a Juliette a levantarse del suelo—. Vamos por esas
bebidas. Si te embriagas te llevaré a casa.
—Ok, ok.
Todos
tenemos una razón para vivir, así que no te rindas.
—A.
S
acreativangel
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